¿Y si los supermercados españoles tampoco vendieran huevos de gallinas enjauladas?

al y como publicaba este lunes el diario Le Monde, varios supermercados franceses se han comprometido a dejar de vender huevos de gallinas enjauladas [aquellos con un código que empieza con el número 3] a partir de 2025. El último en anunciarlo ha sido el grupo Les Mousquetaires, pero antes ya se habían pronunciado varios de sus grandes competidores: Carrefour, Aldi o Lidl, entre otros.

Esta decisión entronca con una tendencia imparable dentro y fuera de España: la de la sostenibilidad, lo saludable y lo ético asociado al consumo de alimentos. Pero, ¿se extenderá esta medida por Europa?

La normativa comunitaria 1999/74/CE establece que, en el caso de los huevos de código 3, cada gallina ponedora debe contar con un espacio en jaula de al menos 750 centímetros cuadrados (27 centímetros por lado, aproximadamente). También es habitual que las granjas cuenten con varios niveles de jaulas. Un método de producción que hace posible poner en el mercado millones de huevos a precios muy ajustados.

La alternativa son los huevos de código 2 [gallinas en el suelo], código 1 [criadas al aire libre] o código 0 [criadas al aire libre y con alimentación ecológica]. Mejores condiciones, pero también más costosas. El precio de un huevo campero o ecológico puede duplicar o triplicar, respectivamente, el de un huevo de gallina de jaula. ¿Es factible que en España dejen de venderse huevos de código 3 a medio plazo?

Consultados por la Cadena SER, los portavoces de DIA, Mercadona y Carrefour han evitado pronunciarse, por el momento. Pero sí han opinado otros destacados agentes del sector:

Paco Pérez (chef con cinco estrellas Michelin)

Además de comandar tres restaurantes de alta cocina, Paco Pérez cuenta en Barcelona con L’Eggs, un local especializado en huevos: “Siempre es una buena noticia apostar por la excelencia y por cuidar todo aquello que comemos y mejorar nuestra alimentación y la calidad de vida de los productores. Nosotros ya hace tiempo que trabajamos con huevos de La Vinyeta, procedentes de gallinas que están en libertad. Pero no olvidemos que el huevo es importante en nuestro día a día y que es importante que llegue a todas las personas con calidad y precio.

Rubén Sánchez (FACUA)

“Es difícil que un consumidor sepa qué trato ha recibido exactamente un animal. Solo los productos ecológicos ofrecen ciertas garantías, pero el papel de la distribución es clave. Esta decisión puede ser fruto de la presión de grupos de consumidores, pero también de la estrategia comercial de las grandes empresas de distribución, cuya magen puede salir reforzada. Ya sea por motivos éticos o de márketing, ¡bienvenida sea la medida! Y ahora hay que estar atentos al efecto dominó… Desde FACUA no hemos lanzado ninguna propuesta oficial, en este sentido, pero está dentro de nuestro ideario. Tomamos nota”.

Piedad Varela (Pazo de Vilane)

La responsable de comunicación de esta empresa gallega, que produce alrededor de 200.000 docenas de huevos camperos al mes y provee a Carrefour, El Corte Inglés o Alcampo, entre otros, celebra la medida y señala que “hay un trasvase clarísimo hacia los productos que tienen en cuenta la sostenibilidad, el cuidado animal o la responsabilidad social y medioambiental”.

Pero al mismo tiempo ve difícil su implantación en España, en primer lugar, por una cuestión de precio: una docena de sus huevos camperos ronda los 3 euros, frente a las ofertas de 1,29 que pueden encontrarse en el mercado. Varela recuerda además que el consumo de huevos camperos y ecológicos en España está muy debajo de países como Francia, Alemania o Reino Unido y que, para país que exporta huevos de gallinas enjauladas, una medida de este tipo supondría un grave problema económico. “También nos preocupa el fraude porque se venden huevos de gallinas de suelo como ‘libres de jaula’ y eso no es lo mismo que ‘gallinas en libertad’, pero el consumidor no lo tiene claro”.

Javier Moreno (Igualdad Animal)

“La medida nos parece positiva”, explica el cofundador y director internacional de Igualdad Animal. “De hecho esta decisión es fruto del trabajo realizado por la organización francesa L214, dentro de la coalición Open Wing Alliance, fundada por The Humane League y de la que formamos parte también Igualdad Animal y cuyo cometido es acabar con la cría de gallinas en jaulas, una de las prácticas más crueles y que más sufrimiento genera en la ganadería industrial”.

Moreno considera espera que la decisión de los supermercados franceses responde a una tendencia mundial y espera que se extienda internacionalmente: “En Igualdad Animal estamos trabajando para conseguir estos avances en España también, y aunque sabemos que el contexto es diferente a otros países, donde existe más sensibilización al respecto, esperamos que las compañías estén receptivas a este cambio que se está produciendo a nivel global”.

María del Mar Fernández (Aseprhu)

La directora de la Asociación Española de Productores de Huevos ha detallado su opinión en un artículo titulado ‘¿El huevo, la gallina… o el postureo?‘ en el que, básicamente, critica que la información de Le Monde parta de la falsa premisa de que el maltrato animal está extendido en las granjas con gallinas en jaula porque, de hecho, ” las normas más exigentes del mundo […] son las de la UE”. Y añade que las gallinas de granja, además, son menos vulnerables al contagio procedente de aves silvestres.

La responsable de Aseprhu defiende que “el mejor huevo es el más fresco” y asegura que la decisión de los supermercados franceses obedece a la presión y a la competencia a la que están sometidos, lo cual les lleva a emplear “argumentos emocionales que orienten la compra”. También asume que, si los consumidores prefieren comprar huevos camperos o ecológicos, los productores se adaptarán a la demanda, pero todo a su tiempo: “Lo que proponen los supermercados es cambiar drásticamente la oferta, eliminando una parte los productos del lineal, sin tener en cuenta la demanda del consumidor”.

Mario Sandoval (chef y presidente de Facyre)

El cocinero madrileño, que además de contar con dos estrellas Michelin en Coque preside la Federación de Cocineros y Reposteros de España, recuerda que el valor nutricional de unos huevos y otros es prácticamente idéntico y que “el sabor es algo muy subjetivo”. También señala que, tras la entrada en vigor de la normativa, las gallinas enjauladas viven “mejor que antes”, que en caso de epidemia están más protegidas dentro de una nave que al aire libre y que, por encima de todo, a él le gusta “poder elegir”.

Dicho esto, asegura que a él le gustaría que todas las gallinas fueran camperas, un deseo que, sin embargo, choca contra dos realidades: el precio de los huevos camperos o ecológicos y las inversiones que una medida como la de Francia impondría al sector avícola: “Está claro que el sector va a cambiar mucho, pero hay que ponerse en los zapatos de familia que llega justa a fin de mes, y reformar reformar un negocio como el de la industria avícola lleva su tiempo”.

Jesús Soria (SER Consumidor)

La medida de retirar del mercado los huevos de gallinas que viven hacinadas en las jaulas me parece una magnífica noticia, un paso adelante por una alimentación más sostenible, lógica. Una medida que tiene una doble vertiente: lograr la mejor calidad del producto y el bienestar animal. El estrés, la falta de vida al aire libre y la alimentación influyen en la calidad de ese manjar que son los huevos. Y dejar únicamente los otros modos de producción, mucho más razonables, está muy bien. Como que lo hagan grandes cadenas, porque así es más probable que sea el inicio de una tendencia mucho más generalizada. ¿Márketing? Da igual. Lo importante es el resultado, que, en este caso, nos beneficia a todos. Un “pero”: que el plazo de aplicación sea tan lejano.

Diego Juste (UPA)

El portavoz de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos se muestra respetusoso con la decisión de los supermercados franceses, pero señala que responde a “estrategias comerciales y de posicionamiento” y recuerda que el sector avícola español acaba de afrontar una reconversión muy importante, con importantes inversiones, para acondicionar las granjas a las nuevas normas”.

“Hoy por hoy, creemos que es surrealista pensar que todos los huevos que se consuman en España provengan de gallinas criadas ‘en libertad’. La extensión que tendrían que dedicar las granjas para satisfacer la demanda sería impresionante y difícilmente asumible”, dice. “Además de que el precio del huevo sufriría un incremento importantísimo, que encarecería la cesta de la compra y podría incluso dificultar el acceso de ciertos segmentos de la población a este alimento básico de nuestra dieta. Desde UPA apostamos por seguir avanzando en bienestar animal, así como en calidad y seguridad alimentaria, pero eso sí, siendo realistas y conscientes de la necesidad de producir alimentos asequibles y accesibles a la población y manteniendo una rentabilidad suficiente para los agricultores y ganaderos”.

cadenaser.com

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