Vosotros sois mi película’, el gran troleo de Wismichu

Algunos se salieron de la sala de cine. Otros se quedaron dentro, vociferando. Twitter estallaba con la rabia de muchos espectadores contra Wismichu, el youtuber responsable de Bocadillo, la película que había levantado tamaña polvareda. El pasado 12 de octubre el festival de Sitges acogía la primera proyección de un largometraje dirigido por un youtuber, Ismael Prego, coruñés de 25 años asentado en Barcelona, más conocido como Wismichu, con 8,3 millones de usuarios en su canal de YouTube. Iba a ser un día histórico. Y lo fue, pero no por las razones previstas. Bocadillo en realidad formaba parte de un gran troleo, el de Wismichu —conocido por sus videoblogs satíricos— al resto del mundo. El filme era un sketch en el que Prego entraba en un bar y pedía un bocadillo vegetal. El camarero —encarnado por Joaquín PA, otro youtuber amigo— gritaba pidiendo un vegetal con atún. Wismichu le corregía y el camarero lo reclamaba con pollo. Y así durante 65 minutos en un falso bucle que albergaba pequeños cambios —de camiseta, de ubicación, de personajes— y que se reiniciaba cada vez que otra youtuber, Miare, pedía un café. En los vídeos colgados en diversas redes sociales se escuchaban abucheos del público, peticiones de devolución del dinero y a gente aplaudiendo. A su vez, la plataforma Filmin iniciaba su proyección en Internet. La plataforma online de cine destinó la recaudación a dos protectoras de animales elegidas por el youtuber, el festival de Sitges solo pidió excusas.

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Bocadillo formaba parte de algo más grande, Vosotros sois mi película, de Carlo Padial, experto en filmes híbridos entre la ficción y el documental (terreno en el que se movía su Algo muy gordo), que levanta testimonio de ese proceso y, de paso, reflexiona sobre qué es la creación artística, la difícil relación entre los medios de comunicación tradicionales y los nuevos comunicadores internáuticos, los choques entre dos mundos, el analógico y el digital. Esta radiografía de España en 2019 se estrena mañana en el festival de Málaga y se podrá ver desde el 31 de marzo en el canal Flooxer de Atresmedia.

En Vosotros sois mi película la cámara sigue a Wismichu desde el rodaje el 8 de septiembre de Bocadillo, la filmación del falso tráiler, los nervios de Wismichu ante “esa broma en gran escala” que se le fue de las manos.ADVERTISING

La caverna de Platón

En un momento dado, le preguntan qué le da más miedo ante la reacción al troleo y Prego responde: “Yo mismo”. Durante el mes antes del falso estreno, Wismichu es entrevistado por innumerables medios de comunicación, ansiosos de que su visita atraiga a jóvenes usuarios. El youtuber les vende que ha estado un año con el proyecto en secreto, que ha contado con un millón de euros de presupuesto, que ha filmado hasta en Corea. “Ningún medio rechazó la entrevista cuando les decíamos que no podían ver la película”, recordaba el martes Wismichu a EL PAÍS. “En realidad, todos quedamos mal”, remata.

CREADORES AUDIOVISUALES REACIOS A MIRADAS EXTERNAS

Carlo Padial, mirando a una cámara, durante el rodaje del filme.
Carlo Padial, mirando a una cámara, durante el rodaje del filme.

Carlo Padial, director de vídeo de la plataforma Playground y realizador de diversos cortos y largos a caballo entre el documental, la ficción y el humor,dudó si aceptar el encargo. “Pensé que me repetía, pero la premisa me parecía muy interesante y llevaba tiempo con el deseo de retratar a un youtuberde la estatura de Wismichu. Es difícil, porque ellos controlan sus propias plataformas y son reacios a miradas externas”, asegura. Una de las referencias de Padial fue I’m Still Here,el falso documental de Casey Affleck, sobre el declive —inventado— de Joaquin Phoenix. “En un momento dado, Phoenix iba a la tele a un late night show y pegaba un chicle debajo de una mesa. Aquí a Isma le pasa algo parecido y me pareció un detalle mágico, que entronca ambos proyectos”. Padial, que califica los festivales de cine como “galerías de arte” alarga su reflexión: “Los youtubers tienen audiencia, popularidad, algo que quieren los medios y, sin embargo, el mundo antiguo preserva un prestigio reverencial. ¿Por qué?”.

El equipo viaja al festival de San Sebastián, donde negocian la venta de la película a una empresa distribuidora tradicional. Sin ver la película. Cuando llega la proyección de Sitges, Prego y sus amigos asisten de esmoquin al estreno y escapan cuando se apagan las luces. Wismichu, que ya llegó muy alterado, toma conciencia de lo que acaba de pasar. Y medita cabizbajo, mientras dos chavales esperan a que levante la vista para hacerse un selfi con él. ¿Cuánta gente se acerca a Wismichu para fotografiarse y cuánta para tener una conversación? “Esa es mi gran tragedia diaria”, confiesa. “¿Me quieres para hacer postureo en tus redes sociales o me sigues y te gusta lo que hago? Me siento como un objeto. Es el mundo actual, en que todos llevamos un móvil con cámara. Nadie disfruta de los momentos”.

Hay además otro recorrido emocional, el del mismo Wismichu, que se plantea qué es ser youtuber. “He evolucionado al igual que la plataforma, porque de los 17 a los 25 años, tu cabeza cambia y, por tanto, tus contenidos varían. Pero en esas semanas alrededor de Bocadillo me hice mayor, incluso rocé la paranoia. La idea fue mía y, aun así, acabé sintiéndome una marioneta de Carlo y de los productores. Hoy creo que ha merecido la pena”.

Al final de Vosotros sois mi película,Wismichu y Padial plantean otro ejemplo paralelo: el de la caverna de Platón. “¿Qué es verdad? ¿YouTube? ¿La película?”. Y el youtuber se plantea como futuro: “¿Qué habrá más allá de YouTube?”. Por cierto, Bocadillo ha tenido 4,5 millones de visionados en YouTube. Campeones, de Javier Fesser, la película española más vista en 2018, vendió 3,3 millones de entradas.

elpais

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