Una limpiadora vierte excrementos sobre su jefe por despedirla tras la boda de su hija

Parece sacado de una escena de la película Criadas y señoras, donde una sirvienta negra se venga de su altiva ama sureña al darle a probar un pastel de chocolate aderezado con un ingrediente especial. En este caso no sale de la imaginación de una novelista sino de la vida real. Ocurrió en Vigo. Una limpiadora de piscinas se quiso vengar de la misma manera de su jefe por despedirla fulminantemente al volver de la boda de su hija. La mujer, presa de la ira, entró en el despacho, vació una bolsa con excrementos en un bidón lleno de agua y vertió las aguas fecales encima del jefe, que quedó empapado de arriba abajo. La denunció por daños porque también la acusan de destrozar varios ordenadores de la oficina.

La mujer, que prefirió guardar el anonimato, compareció ayer en el juzgado de instrucción número 1 de Vigo para conocer los pormenores de la denuncia. Fuentes del tribunal indicaron que no se trataba propiamente de unas declaraciones.

La implicada es una viuda de 58 años que trabajó como camarera o limpiadora desde hace 38 años. Fuera de los juzgados, admitió los hechos pero lo justificó porque actuó presa de su furia por la «injusticia» que había sufrido por parte de una empresa a la que había dedicado nueve años. Su puesto era el de «comodín», pues tenía que ir a diversas piscinas en distintos horarios a sustituir a sus compañeras cuando era necesario. «Nunca cogí una baja, siempre dije sí a todo lo que me encargaron, iba a cualquier hora y nunca protesté. Y al volver me encontré con los papeles sobre la mesa para echarme porque, según el jefe, no pedí permiso para irme», señaló la denunciada.

El incidente fue a finales de abril. La empleada asegura que pidió permiso a un superior para tomarse unos días libres para asistir a la boda de su hija. Al regresar de la libranza, se encontró con que había sido despedida y «mi puesto estaba ocupado ahora por otras dos mujeres». Según su versión, el jefe le explicó que había prescindido de sus servicios porque se había ausentado de la empresa varios días sin pedir permiso, lo que ella niega. «¿Cómo voy a marcharme sin permiso del trabajo? ¿Quién hace mi trabajo si me voy sin avisar», replica la empleada despedida.

Esta añade que le explicó al jefe su grave situación económica pues no tiene pensión de viudez y solo vive de su trabajo. «Sin trabajo, no tengo dinero», explicó. «El jefe no me dio opción a nada, no me ofreció otro puesto pese a que llevaba nueve años trabajando sin faltar nunca ni coger una baja. No se puede machacar así al obrero. Y entonces me acusaron de algo falso, de irme sin permiso. Lo veo injusto. Por eso, fui allí y esparcí sobre el jefe excrementos del perro [y de ella misma]. No debí hacerlo pero fue cosa del momento», señaló ayer.

La mujer dice que no pidió disculpas ni habló más con su jefe «porque no sé cómo reaccionará». Añade que los conflictos vienen de atrás. «A mis años ya no hago nada, cobraré el paro y hasta luego», dice.

«No debí hacerlo pero fue cosa del momento. Me pareció todo muy injusto», dice ella

lavozdeasturias.com

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