Un ‘cabify’ tributa 10 veces más que un taxi»

Durante su intervención en la 33ª Reunió Cercle d’Economia en Sitges, el fundador de Cabify, Juan de Antonio, defendió una nueva regulación para el nuevo modelo de negocio que representan. El encaje entre los nuevos negocios y los tradicionales es complejo, como lo demuestra la protesta del taxi.

-¿Qué regulación les dificulta más la actividad?

-La de transporte. En Barcelona, plataformas como Car2Go y otras no tienen tanta penetración; y ECooltra sí. ¿Por qué se necesita una licencia para llevar un taxi o un cabify y no para un coche o una moto ocupando un espacio si el servicio es bastante sustitutivo? Hay que pensar hacia dónde va el futuro.

-¿Cómo hacerlo?

-Hay modelos regulatorios que funcionan muy bien. En Sao Paulo (Brasil) o Montevideo (Uruguay) se ha pasado a un modelo de licencia por minuto. Se podría comprar una licencia por minutos y pagar un impuesto a la ciudad por cada minuto que se recorre con la plataforma.

-¿Qué reclama Cabify en España?

-Lo primero, garantizar la seguridad de nuestros conductores. Operamos en 13 países, entre ellos Colombia, México o Brasil, que destacan por un índice de violencia muy alto, y no hemos tenido un incidente similar a los vividos en España. Y esto no lo han hecho taxistas, no nos confundamos. Ellos están intimidados, igual que nosotros, por un grupo de 100 criminales, muchos de ellos sin ni siquiera licencia de taxi.

-¿Alguna medida más?

-Un nuevo marco normativo. De todos los países en los que operamos solo hay uno donde hemos sufrido más trabas burocráticas: Argentina. Junto con España, en materia de transporte está en un nivel de proteccionismo similar, sin ninguna visión de futuro.

-¿Y qué pasa con las licencias que pagaron en su día los taxistas para operar?

-Si el problema es que pagaron 100.000 o 250.000 euros por una licencia, eso es lo que hay que resolver. Y hay soluciones. Lo que pagaron en su día eran concesiones administrativas, no impuestos. El Estado captura muy pocos impuestos por el taxi. Tributan por módulos, unos 150 o 180 euros al trimestre. Un cabify paga al trimestre más de 1.800, diez veces que lo que paga un taxi.

-Pero. ¿cómo lo solventaría?

Como el pago por minuto sería un nuevo impuesto, para la Administración no sería problema renunciar a ese ingreso para un grupo de vehículos. Se les podría reconocer la cantidad que se decida que vale una licencia en crédito fiscal.

-¿Qué perspectivas tienen?

-Seguir creciendo donde estamos, que es España, Portugal y Latinoamérica. Somos un guisante en un mercado del tamaño de una sandía. Nuestro objetivo no es reemplazar al taxi, porque seguirá existiendo, sino al vehículo particular. Nuestra visión es hacer de las ciudades un lugar mucho más habitable. A medio y largo plazo aspiramos a ser una comunidad de movilidad. Nos gustaría poder operar el Bicing, tener una flota de motos eléctricas… En todo eso es en lo que estamos trabajando.

-¿Cuáles son sus cifras?

-Hace un año éramos 150 personas y ahora, 1.800 en oficinas. Antes crecíamos un 400% o 500% en facturación; este año, un 600%. No damos cifras porque estamos en un mercado muy competitivo. Tenemos competidores muy agresivos, que dicen que luchan contra un monopolio pero en realidad intentan crearlo.

-¿Y qué hay que hacer?

-El regulador debería evitar los monopolios como se hizo con las telecomunicaciones, incluso aunque el mercado sea aún pequeño. Es una industria que solo será rentable para un número limitado de jugadores, como las telecomunicaciones, porque hay que hacer inversiones para crear redes muy grandes.

-¿Cuánto gana un conductor?

-Depende del país y la ciudad. Entre unos 1.000 y 2.000 euros al mes. Llevamos tiempo trabajando en un convenio colectivo para que nuestros proveedores se tengan que adscribir al mismo y de alguna forma conseguir proteger a los conductores. Tenemos poca capacidad de influencia. Los conductores son empleados de los dueños de los coches. En todo caso, avanzamos en esa dirección, pero la legislación actual no nos facilita las cosas.

La empresa de transporte ha solicitado a la formación morada que retire un tuit, en el que acusa a Cabify de no cumplir con sus obligaciones tributarias en España, y no descarta la vía judicial.

A Podemos le puede salir caro su apoyo al gremio del taxi, que el pasado martes convocó un paro masivo en toda España en protesta por la competencia, a su juicio «desleal», de las nuevas plataformas de transporte colaborativo. A través de un mensaje publicado en la mañana de hoy en su cuenta de Twitter, la formación morada acusa a Uber y Cabify de no pagar sus impuestos en España. En el tuit, se puede ver un vídeo en el que el diputado Rafael Mayoral y el senador Óscar Guardingo explican las razones por las que el partido se posicionan del lado de los taxistas en el enconado enfrentamiento que mantienen con las dos plataformas de alquiler de vehículos con conductor.

Pues bien, la reacción de Cabify no se ha hecho esperar. A través de un comunicado, la empresa ha solicitado la retirada del tuit, así como una «rectificación expresa e inmediata», de una información que consideran «absolutamente falsa y difamatoria». En el citado comunicado, la start up lamenta que «no haya existido interés alguno -por parte de Podemos- por conocer y contrastar dicha información sobre su compañía». La empresa, dirigida por el español Juan de Antonio, no quiere que la incluyan en el mismo saco que a Uber, cuyo domicilio fiscal está en Países Bajos y que tributa allí sus beneficios, y no descarta emprender acciones legales contra el partido político.

Fuentes de Podemos consultadas por EXPANSIÓN aseguran «mantenerse firmes» y descartan retirar el mensaje de la Red. Desde la formación, consideran a empresas como Uber y Cabify «caballos de troya» que «declaran sus beneficios en paraísos fiscales y, por lo tanto, no contribuyen con la Hacienda española».

Sede fiscal en Delaware

Fundada en 2011, Cabify tributa en España a través de la sociedad Maxi Mobility Spain, que gestiona el servicio de conductores privados. La matriz de Maxi Mobility, no obstante, se encuentran domiciliada en el territorio offshore de Delaware. Pese a no ser considerado un territorio fiscal, este estado concede jugosas ventajas fiscales que empujan a muchas compañías a abrir allí una segunda sede.

Desde Cabify aseguran que el motivo de contar con un domicilio fiscal en el país norteamericano se debe, únicamente, a que sus orígenes están en Silicon Valley y a que sus inversores iniciales fueron norteamericanos. «La matriz de la compañía localizada en Estados Unidos no factura ninguna cantidad de dinero a día de hoy«, señala la plataforma. Y añade: «Gracias a la constitución del holding corporativo en EEUU, la compañía ha podido canalizar más de 200 millones de euros de inversión que más tarde han sido destinados al mercado español, sin llegar a obtener ventaja fiscal alguna por el camino».

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