Suecia se parapeta contra la ‘bomba demográfica’ que amenaza con destruir su estado bienestar

En 2016, el gasto público de Suecia ascendió al 50% del PIB, uno de los mayores ratios de toda Europa. A pesar de que el gasto público es sustancioso, Suecia ha logrado un superávit fiscal del 0,3% y 0,9% del PIB en 2015 y 2016 respectivamente, una tendencia que podría estar sólo en su inicio, puesto que el gobierno nórdico quiere hacer frente a los retos demográficos del futuro a base de superávits en el presente. | Un fortín económico llamado Suecia

La semana pasada, el gobierno sueco publicó las nuevas estimaciones económicas para los próximos años  y parece que los superávits fiscales no sólo han llegado para quedarse, sino que además serán cada año más elevados respecto al PIB del país. Suecia quiere reducir al mínimo una deuda pública que ya se encuentra en el 40% del PIB, una de las más reducidas de toda Europa (la deuda pública en España es del 100% del PIB).

Muchos nacimientos y nuevos pensionistas

Este economía nórdica se prepara para vivir un fenómeno que puede poner a prueba a las finanzas públicas del país. Por un lado, como todos los países de Occidente se enfrenta al envejecimiento de la población con los costes que este representa. Pero además, se prevé que en Suecia aumente el número de nacimientos por el empuje de la inmigración, que está incrementando la tasa de fertilidad en el país. Esta situación en un país donde las ayudas sociales se centran en los niños y la tercera edad puede ser una ‘bomba’, que sin embargo parece que no llegará a explotar.

Magdalena Andersson, ministra de Finanzas de Suecia, explica en declaraciones a Bloomberg que “unos mayores ingresos derivados del capital del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), y un gasto controlado”, son las razones que dejarán a las administraciones públicas suecas como acreedoras netas en el periodo 2017-2020.

La ministra explica que esta situación de superávit es una necesidad para que el país pueda mantener su amplio estado de bienestar en el futuro. Según las proyecciones oficiales, hasta 2025 nacerán 300.000 niños y un aumento considerable de pensionistas. Estos números representan un gran reto para un país que sólo tiene 10 millones de habitantes y cuyas ayudas y beneficios sociales son de los más grandes del mundo desarrollado.

Un vasto estado de bienestar

Si el gasto en beneficios sociales de Suecia se dividiese entre toda su población, cada sueco tocaría a más de 13.100 euros, una cifra sólo superada por Noruega, según datos de Eurostat. Las ayudas públicas en los países nórdicos son múltiples: las madres embarazadas reciben cursos de maternidad gratuitos, además, muchos hospitales cuentan con hoteles incorporados para que madre y padre se alojen gratuitamente (a pensión completa) después del parto para recibir ayuda especializada durante los primeros días del bebé.

Por otro lado, los padres tienen derecho a 480 días (compartidos entre madre y padre) de permiso remunerado cuando nace o se adopta un niño. Durante los primeros 390 días, los padres tienen el derecho al 80% de su salario, mientras que los 90 días restantes se paga un porcentaje inferior.

Hasta que el niño cumpla los 16 años, el gobierno ayuda a los padres con 1.050 coronas al mes (unos 110 euros) por cada niño, aunque esto no es exactamente así, puesto que por cada niño a partir del primero la asignación se incrementa. Por ejemplo, una familia con seis hijos recibe su asignación de 4.114 coronas (427 euros) al mes, más un extra de 6.300 coronas (655 euros) mensualmente, según señalan desde la web del gobierno sueco.

Otro elemento que supone un coste/inversión para el erario público de Suecia es la educación, que está costeada por el gobierno desde los 6 años hasta el final de la universidad.

Guarda ahora para aguantar después

“Nuestra política fiscal en equilibrio nos ha permitido alcanzar una nueva posición económica… usaremos esta posición fuerte para dar empleo a profesionales del sistema sanitario, la asistencia social, personal de educación y oficiales de policía”. Los fuertes flujos migratorios que están llegando al país, el incremento de la esperanza de vida y una oleada de nacimientos va a obligar a Suecia a ampliar el número de empleados públicos, a la par que aumentan el gasto en protección social.

Andersson señala que “aunque se ha invertido ya sustancialmente en servicios de bienestar social, aún necesitamos invertir más”, explica la ministra de finanzas. Para lograr este objetivo de forma sostenible (gasto cubierto por impuestos y cotizaciones sociales), el gobierno pretende que la tasa de paro prosiga su descenso desde el 6,6% actual hasta el 6,2% en 2020.

Para mantener este equilibrio fiscal a la par que se sostiene el gasto público, el gobierno socialdemócrata de Suecia mantiene un IVA del 25%, un tipo marginal del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas del 61,85% (uno de los más altos del mundo), mientras que el Impuesto de Sociedades es del 22%. Todo ello con un crecimiento del PIB que ha sido del 4,1% en 2015 y del 3,2% en 2016.

eleconomista.es

43 total views, no views today

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Website Protected by Spam Master