Qué se puede hacer si se produce un incendio en nuestro coche

Debido a un fallo en el funcionamiento, o por un incendio provocado ajeno al vehículo, son muchas las causas por las que un vehículo puede arder, por lo que conviene saber cómo actuar en cada caso, y si corresponde, dónde se puede reclamar una indemnización por los daños causados.

Si estamos en medio de un incendio forestal, se recomienda detenerse en un sitio protegido, no atravesar zonas con humo, cerrar puertas y ventanas del coche, así como parar la ventilación del vehículo. También es importante encender los faros para facilitar la localización del auto en medio del humo y avisar al 112 de la situación. o recomendable es seguir las indicaciones de los bomberos y la policía, y en todo momento ir en dirección opuesta al incendio hasta llegar a un lugar seguro. En esta huída, es necesario evitar las pendientes y los valles estrechos y refugiarse dentro de pozos o cuevas porque el oxígeno allí puede acabarse rápidamente. Si estamos cerca de un lago o río, es recomendable acercarse al agua y, si es necesario, meterse dentro.

Aunque no es habitual, una avería puede provocar un fuego en el motor. Tan pronto como se detecta el humo lo aconsejable es estacionar el vehículo y, si es posible, utulizar un extintor. No es corriente que el coche explote a causa del fuego (tal y como se ve en las películas). Si no se dispone de un extintor, es mejor no abrir el capó, para que las llamas tengan más dificultad para propagarse.

Si el incendio se produce en el interior del vehículo el peligro es mauor, ya que los asientos y el techo está formado por materiales muy inflamables, y pueden generar un humo tóxico. Tras apagar el contacto del coche, lo mejor en este caso (si no se dispopne de un extintor), es cerrar las puertas y las ventanillas para que no entre oxígeno y así conseguir que las llamas se apaguen con más rapidez.

En cuanto a la cobertura del seguro, según informa Autocasión.com, es necesario que tengamos contratada la cobertura de indencio. Otro requisito imprescindible para que entre en juego el seguro es que no exista un tercero que se haga responsable de los daños.

Si el fuego no ha calcinado por completo nuestro vehículo, sino que ha afectado a determinadas partes como pueden ser ruedas, asientos, motor… el seguro nos indemnizará con el valor de la pieza nueva.

Pero… ¡ojo con los neumáticos! Si éstos se han quemado, debemos tener en cuenta las variables manejadas por cada compañía para saber cuál será el tipo de indemnización. La razón es sencilla: con unas gomas derretidas, es imposible saber el estado en el que se encontraban antes del incendio. Por este motivo, para evitar pagar más de su posible coste, muchos seguros optan por conceder un determinado porcentaje del valor de los neumáticos nuevos.

Si el coche se ha calcinado completamente, algo muy probable, por ejemplo, en un incendio forestal, estaríamos dentro de la cláusula de pérdida total del coche o lo que conocemos habitualmente como «siniestro total». Aquí entra en juego la famosa letra pequeña, a la que deberás prestar especial atención, ya que varía según la compañía aseguradora.

La mayoría suele indemizar por lo que se conoce como valor a nuevo y valor venal. El primero de ellos nos afecta si nuestro coche tiene dos o menos años de antigüedad. En ese caso, el seguro cubrirá el coste total del modelo nuevo. Pasado ese tiempo, el valor venal entra en escena y significa que la retribución económica se hará teniendo en cuenta el precio del coche en el mercado de segunda mano, según el modelo y los años que tenía.

El Consorcio de Compensación de Seguros sólo cubre los daños personales, es decir, los causados en las personas participantes en la extinción de incendios.

 

abc.es

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