¿Nació en el norte la primogénita de la Casa de Alba?

María Josefa Fernández González, una ovetense de 75 años ha hecho volver a los juzgados a la duquesa de Alba, fallecida desde el 27 de noviembre de 2014. ¿La razón? Una llamada recibida el 20 de enero de 2015, que le cambió la vida para siempre. En ella, le aseguraban que había sido adoptada en Oviedo. Ella, fruto del golpe que significó para ella esa información, le pidió al interlocutor que contactara con ella más tarde. La segunda llamada acabó por dar lugar al proceso que ha alcanzado tintes mediáticos actualmente.

La ovetense señala que el interlocutor (cuya identidad no ha desvelado) le comentó en ese segundo contacto que «no era hija de una lavandera» sino de la mismísima duquesa de Alba. Desde ese momento, no ha parado de atar cabos y de pedir una investigación para esclarecer sus verdaderos orígenes. Ella misma ha asegurado que se ha ratificado en los juzgados de Oviedo una demanda presentada el pasado 10 de julio en la que pedía investigar los posibles vínculos de ADN con la casa de Alba. Los medios se arremolinaron en torno a la ovetense a su salida de las dependencias judiciales, donde comentó que dentro de diez días se someterá a una prueba de ADN que tratará de comparar con la de alguno de los integrantes de la casa de la difunta duquesa de Alba.

La propia María Josefa no sólo garantiza «tener pruebas de ser hija de Cayetana Fitz-James Stuart», sino que se trataría de la «primogénita». Estas pruebas, según ella misma señaló, las ha recabado durante cerca de cuatro años. Una de ellas, la que considera crucial, es la de ADN. «Demuestra que no soy hija de la familia con la que crecí», explica.

Cuestionada sobre si la propia casa de Alba es conocedora de este asunto, la ovetense confirma que Carlos Fitz-James «se enteró de esto en abril, cuando una periodista le dijo a Carlos que había una mujer que decía que era hija de la duquesa de Alba», aunque María Josefa puntualiza que «ella nunca dijo que fuese hija de la difunta, sino que era presunta hija, ya que hasta que el juez no se pronuncie, ella no puede afirmar que es hija de la duquesa de Alba, aunque los indicios son grandes». El culebrón continuará hasta que la investigación determine si la casa de Alba tiene o no un nuevo inquilino.

lavozdeasturias

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