La okupa de Airbnb: el inquilino le pagaba 950 euros y él ganaba 8.000

Cuando Montse Pérez vio su piso anunciado en el portal de alquiler de viviendas Airbnb, no daba crédito. Esta propietaria había firmado un contrato de arrendamiento de 3 años con un joven llamado Timur, tal y como recoge la Vanguardia, pero la realidad es que la casa que compró en el barrio de la Barceloneta se ofrecía en internet a cualquier interesado a razón de 200 euros por noche en el mes de junio. Si por el contrario, los visitantes querían hospedarse en la vivienda en julio o en agosto, el alquiler se les encarecería hasta los 230-250 euros la noche.

El inquilino le pagaba 950 euros mensuales a su casera, mientras él ganaba 8.000 por subarrendárselo a los turistas.

Montse y su marido empezaron a sospechar del fraude desde el principio. Según cuenta a Es la Tarde de Dieter, “unos días después de firmar quedamos en llamarnos para hacer el cambio de nombre de los suministros, y ya había desaparecido. Le enviamos un Whatsapp y nos contestó que estaba fuera de España y que no sabía cuando volvería. Mi marido pasó por debajo del piso y vio ropa tendida, preguntamos a los vecinos, y nos dijeron que veían entrar y salir a gente con maletas. Entonces, miramos en Airbnb y estaba anunciado ahí”. Habían pasado 20 días desde que lo alquilaron.

Según cuenta, cuando inmediatamente se pusieron en contacto con Airbnb, la plataforma se limitó a explicarle que no podían eliminar la publicación que había puesto “su anfitrión” y que lo único que podían hacer era “mediar entre ambos”.

Ante el engaño, su dueña decidió hacerse pasar por usuaria de la página para recuperar su vivienda, y ayer miércoles alquiló su propio piso con la cuenta de su hija. Una vez dentro, cambió la cerradura del piso. “No me voy a ir”, asegura. Hoy Airbnb ha eliminado el anuncio.

La propietaria cuenta además que hay más gente afectada y que “esta misma persona tiene un montón de pisos alquilados. Están organizados”.

Montse es consciente de que “esto se puede complicar si me denuncia él a mí porque yo he entrado aquí cuando él tiene un contrato de alquiler“. Además, denuncia que “he tenido que pagar un abogado, un procurador, cambiar cerraduras, cosas que han roto en el piso y me han quitado mi sofá para poner un sofá cama y tener más espacio para alquilar.” Solo espera que esto “se destape”.

El ayuntamiento sancionará al inquilino

El Ayuntamiento de Barcelona abrirá un expediente sancionador contra el inquilino y tramitarán una orden de cese, que emitirán previsiblemente en un mes, para que la afectada pueda acudir al juzgado a rescindir el contrato.

Representantes del Ayuntamiento han visitado a la mujer en su domicilio en presencia de su abogado, donde les ha entregado documentación y el contrato de alquiler, y han explicado a la afectada que en estos casos es preferible avisarles para “detectar la actividad ilegal y poder actuar rápidamente”.

En un comunicado, Airbnb ha asegurado que está investigando este caso “activamente” y ha pedido a todos los anfitriones que certifiquen que tienen permiso para anunciar su alojamiento.

libremercado.com

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