La ‘metamorfosis’ de Carabanchel: de barrio obrero a nuevo Soho español

Desde la calle, el edificio de ladrillos rústicos no llama en absoluto la atención. Situado en el número 25 de la avenida de Pedro Díez, tiene la apariencia de una de las tantas naves que en una época no tan lejana albergaban imprentas y talleres de artes gráficas en el populoso distrito madrileño de Carabanchel. Pero dentro, nada más subir sus escaleras, ya ‘huele’ a diluyentes de pintura. Y a medida que uno va avanzando por este espacio fascinante, la percepción es evidente: aquí late arte y se respira arte, con obras colgadas en las paredes o extendidas en gigantescas mesas sostenidas por caballetes.

Fotógrafos, escultores, pintores, dibujantes y videoartistas de renombre han reciclado este inmueble para dar forma a estudios artísticos multidisciplinarios comoNave Oporto o Mala Fama. Loft luminosos, de techos altísimos y talleres que combinan diseño y calidez se fusionan a lo largo de una inmensa y moderna superficie.

Los artistas Irma Álvarez-Laviada, Belén, Fod, Santiago Giralda, Miki Leal, Sonia Navarro,Toni Ramón, Manuel Saro y Miguel Ángel Tornero son los inquilinos de la segunda planta, que han decidido dejar sus respectivos estudios en diversos lugares de Madrid y del país para mudarse hace tres años a Nave Oporto, el espacio que crearon y donde ahora comparten sinergias y tienen sus lugares de trabajo. Un piso más abajo funciona Mala Fama Estudios, otro espacio en el que trabajan varios artistas más. Uno de los más renombrados es el andaluz Carlos Aires.

odos ellos forman parte de una tendencia que ha comenzado a tomar fuerza hace pocos años en Carabanchel: cada vez es más incesante el desembarco de artistas en este distrito de Madrid, el más poblado de toda la capital (270.000 habitantes).

Los nuevos ‘vecinos’ han visto una excelente oportunidad para aprovechar el espacio vacío dejado por imprentas abandonadas, fábricas textiles, naves industriales ya desiertas y polígonos que la crisis devoró. Entre todos han comenzado a cambiarle radicalmente la cara a este histórico barrio obrero.

Donde antes eran frecuentes los paisajes deprimidos y las imágenes cotidianas de decadencia en edificios que se caían a pedazos, ahora tiene lugar uno de los grandes hervideros artísticos de Madrid y de todo el país. El nuevo Soho del otro lado del río, como le llaman ya muchos residentes que nacieron en el barrio, es una realidad.

Sólo desde este punto de la apacible Pedro Díez, en un radio de apenas 700 metros, uno puede recorrer más de una veintena de estudios artísticos repartidos en varios edificios. El inmueble situado en el número 38 de la calle Nicolás Morales, el 8 de Martín. B. Hernández y el 21 y 25 de Pedro Díez son algunos de los que están casi ‘pegados’ en esta área cercana al metro de Oporto. Los espacios han sido especialmente adaptados para albergar también estudios de grabación musical, galerías y academias de pintura. Y a ellos se sumaron locales gastronómicos, centros multiculturales, salas de exposiciones, escuelas artísticas, cafeterías, reductos de cantantes… Y no solo desde este ‘lado’ de Carabanchel: también en la zona de Urgel, en la de Eugenia de Montijo, a lo largo de la calle de Fátima y en el entorno del polideportivo del distrito se encadenan establecimientos como la Fábrica D Arte, la ‘Kúpula del Arte’, la Galería Benveniste Cp Pd y la academia Arte Hélade, por citar solo algunos.

“Espacios ideales para trabajar”

“Cada vez llegan más artistas a Carabanchel desde todas partes. Entre todos estamos cambiando el barrio, que ahora tiene mucha más vida y luce distinto. El motivo de nuestra elección es aprovechar estos espacios, que son ideales para trabajar. El distrito posee decenas de naves que quedaron vacías, tras el cierre de imprentas y plantas industriales. Como éste, muchos edificios tienen techos altos, montacargas y superficies diáfanas que resultan óptimas para desarrollar nuestra actividad. Eso, sumado a los precios mucho más económicos de los alquileres que en otros lugares, y la excelente ubicación y comunicación con el resto de la ciudad, constituyen una oferta atractiva e irresistible”, explica la gijonesa Irma Álvarez-Laviada desde un rincón de su estudio.

Uno de los espacios de Nave Oporto, en el corazón de Carabanchel. Uno de los espacios de Nave Oporto, en el corazón de Carabanchel.

Uno de los espacios de Nave Oporto, en el corazón de Carabanchel.

Licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Vigo en la especialidad de pintura, la consagrada artista -de 39 años- da rienda suelta a su talento para plasmar su obra, a escasos pasos del estudio de Belén, Magíster Art por la Academia de Bellas Artes de Viena desde 2010, y licenciada en Bellas Artes. “Aquí estamos muy cómodos. Nave Oporto nació en 2013 y es una espacio multiartístico que nos permite desarrollar nuestra vocación en un lugar confortable. Aquí funcionan nueve estudios, aunque en realidad hay que sumar a dos artistas más que trabajan en el lugar cuando algunos de nosotros no estamos, porque viajamos mucho para exposiciones y muestras por el mundo”, asegura la mujer, de 36 años.

Otro de sus compañeros, Miguel Ángel Tornero, licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Granada, hace una pausa en su trabajo para recibirnos. Si bien se muestra un poco reacio “a hablar del barrio” porque considera que es mucho más importante la obra que realizan los propios artistas que abordar el tema de la transformación que está experimentando la zona, termina aceptando: “Nadie puede negar que Carabanchel está cambiando. Y para bien. Yo antes tenía mi estudio en la Plaza Mayor, pero en 2013 mis compañeros artistas Miki Leal y Fod buscaban un espacio para compartir y trabajar y encontraron este fantástico lugar. Después me sumé yo y el resto de compañeros. Estoy encantado con la decisión. Lo que ocurre es que todos por aquí hablan ahora de cómo vienen artistas a esta zona, algo que es verdad, pero parecería que nosotros tenemos algún interés concreto en que esto se difunda, y no es así”, asegura.

Álvarez-Laviada, Tornero y Belén ya han dado numerosos pasos firmes en su destacado recorrido profesional. En el otro extremo del camino se encuentran Irene y María, recién licenciadas en Bellas Artes, quienes acaban de comenzar a ganarse la vida en este mundillo. Comparten con los artistas exitosos la pasión por su vocación, su amor por el arte y y también, como ellos, eligieron Carabanchel como su lugar en el mundo para trabajar. Hace un par de años, decidieron instalarse aquí para fundar ‘La Fábrica D Arte’, una academia de pintura mural situada en el número 4 de la calle Codorniz.

De fábrica textil a academia de pintura

El inmueble antes era una fábrica textil y ahora muestra frescos y grabados en sus paredes. Por eso, las jóvenes también son parte de este fenómeno de arribo masivo de intérpretes de diversas expresiones artísticas al distrito: “Estuvimos buscando locales por diversos lugares de la ciudad, pero nos sedujo que aquí encuentras espacios ideales para realizar exposiciones, muestras y ofrecer nuestros talleres. Se trata de sitios con precios muy accesibles y perfectamente preparados para nuestra actividad: son luminosos, espaciosos, tienen los techos muy altos para poder colgar y exhibir obras, por ejemplo. En el distrito hay muchos inmuebles de este tipo, que antes estaban cerrados y ahora se han reciclado”, cuenta María.

‘La Fábrica D Arte’, en la calle Codorniz. 'La Fábrica D Arte', en la calle Codorniz.

‘La Fábrica D Arte’, en la calle Codorniz.

Irene, mientras tanto, asegura que en Carabanchel hasta sus espacios públicos comienzan a ‘vestirse’ de arte, música y bohemia: “Nosotras ya estamos preparadas para iniciar una campaña para pintar murales en las fachadas de los edificios. Se lo hemos propuesto a la comunidad de vecinos de este edificio. Por toda la calle Fátima podrás ver que muchos comercios ya tienen pintadas artísticas en sus persianas. Los vecinos están encantados y nosotras, también”, dice.

Su entusiasmo también es compartido por Josías Nganga, artífice del Centro Cultural Internacional ‘La Kúpula del Arte’, a quien visitamos posteriormente. Esta es una asociación que agrupa a más de dos centenares de artistas de toda la zona y se presenta como un espacio autogestionado que fomenta la diversidad cultural. Situado en el número 6 de Luisa Muñoz, antes pertenecía a una sede de la Seguridad Social que fue cerrada. “Gestionamos con el Ayuntamiento los permisos para poder quedarnos aquí. Ofrecemos teatro, conciertos, clases de música y hasta tenemos un estudio de radio. Carabanchel necesitaba esto, y llegamos hasta aquí hace pocos años porque estamos a apenas un puñado de estaciones de Metro de La Latina. La ubicación es excelente”, afirma.

No muy lejos de allí, pasamos por la puerta de Urg3, un espacio fundado a principios de 2014 en el número 3 de la calle Urgel por las artistas Isabel Alonso, las hermanas Elena e Isabel Pan de Soraluce, Laura Ponte y Verónica Hernanz. Estas creadoras también decidieron asociarse y buscar un espacio de trabajo en el que poder compartir sus talleres y juntar artistas de diferentes áreas. Sus artífices reciclaron una nave diáfana de 400 metros cuadrados, con una cubierta a dos aguas y un ventanal industrial que vierte sobre un patio. En ese espacio virgen y versátil “se puede crear y gestar un sinfín de ideas”, tal como aseguran en su página web. El alquiler de un espacio inmenso como éste puede rondar los 1.100 euros mensuales, un precio muy inferior al de la media de la ciudad.

Así, las postales del Carabanchel actual ya poco tienen que ver con aquellas que la memoria inmediatamente identifica, como las de la vieja cárcel o las callejuelas anodinas. Hoy corren vientos de cambio y todo parece indicar que el nuevo Soho español no será una moda pasajera, sino un espacio cada vez más expandido y perdurable en el tiempo.

lainformacion.com

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