La competencia de Ikea está en la puerta: se disparan las mudanzas clandestinas

La escena se repite desde hace semanas a las puertas de la sede de Ikea, situada en el municipio madrileño de San Sebastián de los Reyes. De manera habitual y desde que abrió este centro, siempre hubo personas en su exterior dedicadas a los servicios irregulares de mudanza, que ofrecen el traslado, descarga y montaje de enseres a quienes entran y salen del lugar. De este modo, se promocionan ofreciendo precios -en teoría- más baratos, y hacen la competencia ‘desleal’ al servicio oficial del establecimiento, que obviamente ofrece esta posibilidad.

Pero en los últimos meses, cualquier cliente que acuda con frecuencia a este espacio se habrá percatado de que los ‘transportistas irregulares’ de muebles se han multiplicado de a decenas. No solo en ese lugar, sino en las cercanías de la gran mayoría de grandes superficies que comercializan enseres en todas las ciudades españolas. Frente al mencionado Ikea, quienes permanecen a la ‘caza’ de los clientes incluso hacen rondas de hasta seis y diez personas, a tres metros de las puertas de salida. “¿Transporte?”, pregunta uno de ellos, que ofrece llevar tres cajas por 15 euros (5 euros por cada una). “El  servicio oficial cobra 100″, remata.

El hecho no es casual en absoluto: el increíble aumento durante todo este año en las operaciones de alquiler de pisos y también el repunte de compraventa de inmuebles ha hecho que las mudanzas se disparen en nuestro país. Con esta tendencia, a la par, crecen los negocios paralelos que dan lugar a los denominados ‘timos de las mudanzas’ provocados por individuos que no son profesionales, y que -además de causar daños involuntarios por su falta de pericia y experiencia en la materia- terminan estafando a sus clientes. En definitiva, estos últimos terminan pagando mucho más caro que a las empresas oficiales del sector.

Según datos de Rehabitar, plataforma especializada en la reforma de viviendas, este negocio habrá movido al acabar este año un 5,5% más de operaciones que en 2016, lo que se traduce en casi 2.000 millones de euros. El Observatorio 360º de la Vivienda y la Reforma en el Hogar realizado por la consultora Arthursen indica que, como la compraventa de viviendas usadas ya está recuperando los niveles previos a la crisis, “se desprende que, hoy en día, cerca del 70% de este tipo de inmuebles pasarán antes o después por una reforma, bien para hacerlas más habitables o bien para revenderlas. Esto ha propiciado que el gasto de las familias destinado a mantenimiento y reformas (que incluyen el traslado de muebles en la mayoría de los casos) de los hogares haya crecido un 18,2%“.

Aumento imparable de mudanzas

Todos estos indicadores se traducen, ni más ni menos, en más mudanzas. Un estudio de Habitissimo, otro portal especializado en reformas, indica que durante todo este año se registraron casi 16.000 servicios solo en su plataforma. Esto supone, según destaca la página web, un 77% más de trabajos que el año anterior. Con este escenario, no son pocos los oportunistas que ven en esta actividad la posibilidad de competir ilegalmente con decenas de empresas habilitadas para hacerlo.

Organizaciones en defensa de los consumidores, como la OCU, sostienen que el escenario generado por los ‘infiltrados’ en el negocio de las mudanzas se agrava cada vez más. El precio medio de la mudanza de todos los muebles, para una casa media de dos dormitorios, salón, cocina y un cuarto de baño es hoy de 834 euros. Una mudanza más grande y de mayor volumen supera los 1.000. Pero las organizaciones especializadas en el tema hablan de sobrecostes de hasta 300 euros que impulsan ‘improvisados’ o ‘amateurs’, quienes supuestamente ofrecen servicios ‘low cost’, que en realidad terminan saliendo mucho más caros.

Precisamente, contratar transportes piratas de mudanzas que no están dados de alta ni habilitados legalmente para hacerlo, además de un delito, puede suponer grandes dolores de cabeza para los clientes: casi uno de cada dos de los encuestados por la OCU (el 45%, en concreto) ha afirmado haber sufrido algún incidente durante su mudanza, según su último estudio sobre este tema. Todo, porque “estas empresas obviamente carecen de personal idóneo para transportar los enseres, y terminan subcontratando (ilegalmente, en negro, por supuesto) a ‘buscavidas’ sin ningún tipo de antecedentes. Para cobrar más barato al cliente, tienen que pagar menos a los operarios, y buscan en inmigrantes rumanos o de otros países de Europa del Este, principalmente, mano de obra sin ninguna experiencia previa. Al final, lo barato termina saliendo más caro, como suele decirse”, comenta una portavoz asociado a la Federación Española de Mudanzaz (FEDEM).

Clientes en la puerta de una de las sedes de Ikea, en Madrid.

Clientes en la puerta de una de las sedes de Ikea, en Madrid.

El principal problema radica en el origen de la cuestión: el 65% de los españoles que contratan un servicio de mudanza de enseres o muebles solo se guían por un motivo principal: el supuesto mejor precio, según informes de la OCU. Realizan, de media, una búsqueda de entre dos y cuatro empresas. Entonces, suelen decantarse por el que menos cobra. “Buscar un precio competitivo a la hora de realizar una mudanza es normal, pero hemos de tener cuidado con aquellas empresas de mudanzas que nos sorprenden ofreciendo precios muy bajos. Detrás de esas mudanzas chollo o ‘low cost’ suele haber empresas de mudanzas baratas ‘fantasma’ que no cumplen los requisitos legales a la hora de operar en el mercado”, sostiene FEDEM.

Las fuentes consultadas coinciden: las mudanzas ‘muy’ baratas conllevan inevitablemente personal no cualificado, que es lo que están padeciendo decenas de ciudadanos cada mes. OCU, FEDEM y portales especializados de reformas de hogares, como los antes mencionados, coinciden en que el aluvión de denuncias es cada vez mayor. Por eso consideran que deben seguirse ciertas recomendaciones básicas: lo primero es comprobar que la empresa en cuestión, a pesar de ofrecer precios bajos, tienen buenas opiniones de los consumidores y ofrecen servicios de verdadera calidad.

Empresas muy sospechosas…

Las fuentes también resaltan algo prioritario: hay que tener mucho ojo con Internet. Desde el ‘casi’ anonimato que ofrecen ciertas plataformas digitales (páginas web precarias, como deunladoaotro.com, que ‘aparecen’ y se ‘esfuman’ con frecuencia, peligrosamente, como por arte de magia de la Red) el riesgo es mucho mayor. Este medio ha hecho la prueba de ‘googlear’ “empresas de mudanza baratas” en Madrid: el resultado es por demás extenso de empresas de ‘dudoso’ origen. Una de ellas propone, con grandes letras anaranjadas: “Ahorra hasta un 80% en tu mudanza”. Llamamos por teléfono. Una voz con acento caribeño ofrece “el mejor precio del mercado” para trasladarnos los muebles de una casa de tres dormitorios en la zona norte de Madrid a otro inmueble de las mismas características en el sur de la capital. “Con dos transportistas, que son autónomos y muy profesionales, el precio es de 710 euros”, dice un hombre que se presenta como “comercial” de la firma, aunque termina diciéndonos que él es uno de los transportistas de muebles. El servicio no prevé seguros, cuenta, ni mucho menos la posibilidad de guardar determinados muebles en trasteros o guardamuebles.

¿Qué tan caro nos termina costando el ‘timo de ‘las mudanzas chollo o low cost’? Ante la OCU, la principal denuncia de los consumidores es el daño en los muebles (20%), la falta de personal (18%), retrasos (16%), rotura de objetos (14%), ineficiencia de los operarios (9%), daños en la casa (7%) y falta de parte del equipamiento (7%). Portales especializados en el tema van más allá: “No son pocos los que denuncian directamente el robo de determinados objetos. Como las empresas fantasma a veces no hacen un inventario previo de los enseres -algo obvio en este negocio- después no se puede reclamar”, comenta Osvaldo Álvarez, transportista especializado en servicio de mudanzas de artículos del hogar, quien tiene una pequeña pyme desde hace más de dos décadas, con sede social en Alcorcón, Madrid.

“Quienes nos ganamos la vida de este modo estamos sintiendo el impacto de auténticas mafias infiltradas ahora en nuestro sector. Yo sufro competencia desleal a diario. Gente que va dejando tarjetas en los bares o en los coches, y ofrece transporte y descarga de muebles por precios imposibles. Claro, a la hora del servicio, no siguen ni el protocolo más básico: jamás pasan un presupuesto por escrito, no reúnen la documentación necesaria que acredite que la supuesta empresa está legalmente establecida, no hacen inventario de los muebles que van a trasladar ni de su estado, y ni que hablar de garantizar seguros de responsabilidad civil que cubran eventuales incidentes”, concluye Álvarez.

lainformacion.com

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