Fracasan las «comuniones» civiles: Rincón de la Victoria sólo celebra dos desde su aprobación

Coparon todos los titulares cuando en 2015 el pueblo malagueño de Rincón de la Victoria (42.600 habitantes) adoptó la medida. Habían transcurrido escasos meses desde que el PSOE desalojara de la Alcaldía de este municipio costero al PP, la fuerza más votada en las elecciones de mayo. Lo hizo gracias al apoyo de Izquierda Unida y PA, pero también de los dos concejales de Ahora Rincón, la franquicia de Podemos, que ocupó además lugar predominante en el nuevo gobierno municipal.

Y su presencia se notó pronto. En octubre, el Ayuntamiento aprobaba un cambio en sus ordenanzas fiscales que, además de tasar el coste de las tradicionales bodas civiles, introducía la posibilidad de celebrar en el propio Consistorio tanto «bautizos» como «comuniones civiles», que eufemísticamente denominaron como «acto de tránsito de la infancia a la preadolescencia». La medida concitó una gran controversia y en el Pleno en que fue aprobada los ediles del Partido Popular llegaron a tacharla de «parida», criticando la «ofensa» que a su juicio constituía.

En vísperas de que comience el periodo de comuniones, el balance que se puede hacer de la repercusión social que han tenido las nuevas celebraciones es exiguo. Según los datos aportados a ABC por el Ayuntamiento de Rincón, desde entonces se han celebrado siete bautizos civiles y sólo dos «comuniones», sin que se hayan comunicado nuevas reservas para este año. Ello después de que se hayan realizado dos decenas de consultas sobre ambas conmemoraciones.

La primera de ellas, desarrollada el año pasado, fue la de la hija de una vecina del municipio, que relató entonces a este periódico cómo su niña, pese a no haber tenido nunca inquietud por comulgar, le pidió «una fiesta» después de haber asisitido como invitada a dos comuniones. «¿Con misa o sin misa?», le preguntó la progenitora. «Como la que tenía un payaso», contestó la niña. Fue la primera en interesarse por los nuevos ritos civiles de su pueblo y no dudó, según adelantó entonces, en disfrazar a la protagonista del acto «de princesa» y aceptar regalos.

«Somos un gobierno de cambio comprometido con el respeto a los derechos de todas las personas, por pequeño que sea su número y tampoco consideramos necesario atraer a más familias», defiende Antonio Moreno, concejal de Podemos, que con sólo dos concejales es primer teniente de alcalde.

Moreno basa en el desconocimiento de la norma la escasa demanda, pero añade que también en muchos casos han incidido «presiones del entorno familiar y social» para que las familias «no optaran por la celebración civil», culpando de paso a los «medios de comunicación que en su día ridiculizaron la ordenanza».

El edil relata como «muy emotivas» las ceremonias de este tipo que ha celebrado, «con un formato similar al del matrimonio civil». «Han participado familiares y amigos que han dicho unas palabras y me han pedido que explique el sentido de la ceremonia, dado que había personas reticentes que acudían a regañadientes», asegura. «Los niños —continúa— están contentos al verse el centro de atención de sus allegados, y los padres contentos de poder realizar la celebración según sus convicciones».

El precio para «tomar» la comunión laica establecido por la reforma de las ordenanzas fiscales de Rincón de la Victoria es de 82 euros, quedando en 41,25 para los empadronados. «No hay afán recaudatorio», remarca el concejal de Ahora Rincón.

Leandro Carrasco, cura de Rincón
Leandro Carrasco, cura de Rincón– F.SILVA

Pero, frente a la escasa demanda de la conmemoración laica del «paso de la infancia a la preadolescencia», en la aledaña parroquia de Nuestra Señora de la Victoria las cosas siguen como siempre. Este año, según indica a este periódico su párroco, Leandro Carrasco, serán en torno a 124 los niños que tomen su Primera Comunión por el rito católico. Cifra similar a la del año pasado y a la que hay que sumar el de los que celebren en las otras dos parroquias con que cuenta el municipio y los que la hagan en sus colegios.

Don Leandro, que nunca se alarmó por la novedad civil, defiende el sacramento como «un encuentro con Dios», pero quita importancia a la «competencia»laica. «Cada uno está en su derecho de tener un ritual con todos los adornos que quiera», defiende, además de rechazar que una iniciativa así «tenga la intención de ofender». «La Iglesia siempre se mantiene», concluye.

abc.sevilla

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