El Supremo obliga a la banca a pagar los gastos en condenas por cláusulas suelo

Los particulares que ganen contra sus bancos pleitos por cláusulas suelo declaradas abusivas, tendrán derecho a que la entidad que les concedió su hipoteca les pague todos los gastos judiciales derivados del proceso en los diferentes órganos judiciales por los que haya pasado. Así lo ha ordenado el pleno de la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo que considera que, en caso contrario, los ciudadanos perjudicados podrían retraerse y pensárselo dos veces antes de presentar sus demandas.

La obligación se establece para los casos en que los particulares hayan perdido en instancias inferiores el caso -en juzgados de primera instancia y audiencias provinciales- pero consigan ganarlo en el Supremo. Se trata de las costas judiciales, es decir, el pago de los honorarios del abogado y el procurador de la parte ganadora, los anuncios o edictos que se hayan tenido que publicar, los honorarios de los peritos, los documentos obtenidos de registros públicos (como el civil o el mercantil) y los aranceles de los notarios y registradores de la propiedad si han intervenido.

En el caso concreto, la hipoteca fue concedida por Caixabank. Los magistrados concluyeron que ese contrato contenía una cláusula suelo abusiva, con lo que obligaron a la entidad a devolver al demandante todo lo pagado de más. Sin embargo, el banco pedía que se le eximiera de pagar las costas de los procesos previos a la llegada del caso al Supremo.

¿El motivo? Cuando se planteó el caso todavía no se había dictado la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) del pasado 21 de diciembre que obligó a las entidades financieras a restituir todo lo cobrado indebidamente por estas cláusulas, por lo que se trataba de una cuestión que planteaba “serias dudas de derecho”.

Sin embargo, los magistrados rechazan su pretensión aplicando de nuevo la sentencia del Tribunal del Luxemburgo, que recordó la “situación de inferioridad de los consumidores” en relación con los bancos y obligó a que, en caso de que una cláusula se declare abusiva se debe considerar que esa cláusula “nunca ha existido”, lo que comportaría “el restablecimiento de la situación de hecho y de derecho en la que se encontraría el consumidor de no haber existido dicha cláusula”.

Y esa situación, no se restablecería, según el Supremo, si “el consumidor recurrente, pese a vencer el litigio, tuviera que pagar íntegramente los gastos derivados de su defensa y representación” en tribunales inferiores. “En suma, se produciría un efecto disuasorio inverso, no para que los bancos dejaran de incluir las cláusulas suelo en los préstamos hipotecarios sino para que los consumidores no promovieran litigios por cantidades moderadas”, concluye el alto tribunal.

lainformacion.com

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