El nuevo PIVE dejará sin ayudas la compra de coches diésel por primera vez

Conducir un diésel es como ser fumador o no separar la basura para reciclar. No está nada bien visto. El escándalo de Volkswagen, que falseó las emisiones reales de 11 millones de coches para burlar los controles medioambientales, y las restricciones que preparan las principales ciudades (con Madrid y Barcelona al frente) para prohibir su circulación en el 2025, pintan muy negro el futuro de los vehículos de gasoil.

El mercado lleva meses advirtiéndolo. Las ventas de coches con motores diésel siguen cayendo en picado. Si en el 2015 este combustible representó el 76 % de las ventas en España, en mayo de este año la proporción apenas llegó al 50 %.

Ante tal escenario de impopularidad, ¿qué sentido tiene bonificar su compra? El Gobierno español opina que ninguno. Por eso el borrador del nuevo plan de ayudas a la compra de vehículos nuevos que prepara para su entrada en vigor este otoño excluye por primera vez los motores diésel convencionales, y cuestiona también algunas motorizaciones de gasolina.

El proyecto de Ley de Presupuestos del Estado recoge, en dos partidas diferentes, un total de 66,6 millones de euros para la adquisición de vehículos de bajas emisiones o movidos por energías limpias, fundamentalmente eléctrica, pero también de gas natural licuado (GLP) o gas natural comprimido (GNC).

Faltan por fijar las cuantías. El último PIVE (se agotó en julio del 2016) ofrecía 750 euros por achatarrar un coche de más de 10 años y hasta 5.500 euros si se renovaba por un híbrido o eléctrico (plan Movea), sumas por las que hay que tributar a Hacienda.

Desde el Ministerio de Economía y Competitividad aseguran que el plan «tratará de no perjudicar al diésel», pero la medida no gusta nada a los fabricantes.

Los grandes apestados

«Nuestra propuesta es que se sigan manteniendo las ayudas al diésel», afirman fuentes de Anfac, la patronal española de fabricantes de coches, que recuerda que «todos los vehículos con esta motorización que están en el mercado, salvo unidades que haya en stock, salen ya con la normativa de bajas emisiones Euro 6», dice Anfac.

El problema es que, según la Unión Europea, en circulación real los coches que cumplen la normativa Euro 6 emiten entre cuatro y cinco veces más (alrededor del 400 %) óxidos de nitrógeno de lo que se mide en el laboratorio.

La ofensiva contra el diésel va en serio. En el Reino Unido también están inmersos en un debate acerca de las opciones que ofrecerán a sus conductores para renovar su coche. Y, según The Times, la medida estrella será ofrecer 2.000 libras (2.360 euros), a quienes sustituyan su viejo diésel por un coche de bajas emisiones.

Los países de la Unión Europea están obligados a reducir sus emisiones de gases invernadero entre un 80 % y un 95 % para el 2050. Esto significa que en el 2020, cuando se comienza a aplicar la normativa comunitaria, deberían circular en España 300.000 coches eléctricos o alternativos, entre 1,2 y 2 millones en el 2025, y prácticamente ningún diésel, según un estudio de la consultora Deloitte.

Dejar de fabricarlos

¿Para qué fabricarlos entonces? El debate está abierto. Volvo ya ha anunciado que dejará de hacer motores diésel «debido al alto coste que supone seguir investigando y desarrollando tecnologías suficientes para cumplir con la reducción de óxidos de nitrógeno», según declaraciones del CEO de la marca, Hakan Samuelsson, al periódico alemán Frankfurter Allgemeine. «Si la normativa de emisiones sigue tan restrictiva, los coches pequeños con motor diésel no serán rentables», se ha pronunciado en la misma línea su presidente, Luca de Meo.

También Renault ha confirmado que dirá adiós a sus diésel en el 2020. El grupo galo quiere eliminar este tipo de motores de la mayoría de sus vehículos. «Las estrictas normas de emisiones harán que cada vez sean más costosos su producción y mantenimiento», asegura.

PSA también ha anunciado que, en el 2026, el 80 % de todos los modelos que fabriquen tendrán una versión eléctrica.

Volkswagen reparará este año todo su «dieselgate»

Hasta mayo de este año, Volkswagen ha reparado más de la mitad de los vehículos afectados en Europa por el software instalado en algunos de sus modelos diésel que alteraba las emisiones de óxido de nitrógeno (NOx) cuando detectaba que el coche estaba siendo objeto de pruebas de laboratorio.

La previsión, según explica el fabricante, es que, antes de que finalice el ejercicio actual, la totalidad de los modelos hayan recibido la actualización del software necesaria.

En España hay más de 700.000 vehículos que han sido llamados a revisión para la correspondiente reparación gratuita de los modelos Volkswagen Golf, Touran, Passat, Caddy, Scirocco, Eos, Tiguan, Jetta y CC (faltan Beetle y Polo); los Audi A3, A4, A5, Q5 y A6 (faltan A1 y TT); el Skoda Superb (faltan Fabia, Octavia, Rapid y Roomster); y el Seat Exeo (quedan por llamar Alhambra, Ibiza, León, Toledo y Altea).

Entre los años 2009 y 2015, el grupo Volkswagen vendió en Galicia cerca de 30.000 coches equipados con este sistema que está siendo corregido. Fuentes de la red de talleres de reparación del grupo en Galicia explican que el ritmo de respuesta a las llamadas de los talleres está siendo elevado.

lavozdeasturias.com

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