Condenada a pagar 4.440 euros a su expareja por injurias graves en Facebook

La magistrada del Juzgado de lo Penal número 1 de Avilés ha condenado a Y. B. G. a una pena de seis meses de multa a razón de ocho euros diarios (1.440 euros) en concepto de responsabilidad penal, al abono de 3.000 euros por daños morales en concepto de responsabilidad civil y a publicar la sentencia, una vez firme, en el muro de su cuenta de Facebook y en el grupo de esta misma red social en el que vertió los insultos catalogados como un delito de injurias graves con publicidad.

J. A. T., víctima de los comentarios, denunció en abril de 2014 la existencia de posible delito de injurias y puso el caso en manos del abogado Luis Suárez. Lograron demostrar que los comentarios escritos por Y. B. G. se atenían a la definición de injuria, una «acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación».

La acusada reconoció en la vista que había escrito los comentarios porque se encontraba «despechada» y eran una «forma de desahogarse». A preguntas de la jueza de si no podía haberse desahogado con una amiga por teléfono o tomando un café, la mujer mostró su arrepentimiento.

La sentencia de la magistrada Olga Vara García es contundente. «El hecho de estar enfadado, resentido o dolido con alguien, no puede convertirse en patente de corso para dar rienda suelta a expresiones de los más dañinas», escribe.

Asegura que «no entra dentro de la lógica racional que el hecho de estar dolido con alguien o resentido por algún comportamiento implique tener que publicar comentario de tal calibre en una red social utilizada por miles de usuarios». Esto dará lugar, según la sentencia, «a que la gente tenga acceso a los mismos, pueda opinar libremente sobre aspectos que atentan directamente contra el honor del perjudicado y su vida personal, sin saber si los mismos son o no ciertos y dando lugar a todo tipo de comentarios, consideraciones y habladurías sobre aspectos delicados de su vida íntima».

De la lectura de los comentarios se desprende «que la intención de la acusada era claramente la de lastimar y mancillar el honor y buen nombre del perjudicado; erigiéndose en víctima de una persona manipuladora, que la engañó, que la estafó y que le obligó a realizar determinados comportamientos en su vida (tales como tener un hijo, con la gravedad que dicho comentario implica); habiendo realizado éste además dicha conducta con más mujeres anteriormente».

Por todo lo anterior, la jueza considera los hechos constitutivos de un delito de injurias graves con publicidad. En virtud de los artículos 106 y 116 del Código Penal, contempla el daño moral inherente a los delitos contra el honor. Fija, por tanto, tres mil euros de indemnización a la víctima por la «evidente situación de inquietud y desasiego ocasionada, obligándolo a iniciar un proceso penal tras haber acudido incluso a un notario, con los costes objetivos que ello supone; por no hablar de la intranquilidad personal por el hecho de ser injuriado de forma pública, y de estar en boca de muchísima gente […] lo que sin duda origina una sensación de pesadumbre y de desasosiego difícilmente soportable».

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