¿Botín o FG? El ‘no’ al Popular de BBVA libró a Guindos de una decisión imposible

Una decisión que no iba a dejar a nadie satisfecho y que podía conllevar consecuencias en el futuro. El Gobierno se libró de tener que decidir si el Banco Popular pasaba a manos del BBVA o del Santander. La entidad presidida por Ana Botín fue la única que presentó una oferta en firme en la noche del martes al miércoles, sólo unas horas después de que el Banco Central Europeo (BCE) asumiera que la entidad era inviable y que había que intervenirla ante la falta de liquidez y la huída de depósitos de las últimas semanas.

BBVA no presentó una propuesta cerrada, según fuentes conocedoras del proceso, pese a que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (el Frob) le invitó a pujar en el rescate final. No lo hizo, según indicó un día después su presidente Francisco González, porque su banco es “extraordinariamente exigente en términos de valoración” a la hora de absorber entidades con una amplia presencia física. Popular suma más de 1.700 oficinas, casi todas en España.

BBVA no presentó oferta en firme pero, junto a Santander y Bankia, estuvo en mayo en la terna de interesados por la entidad entonces presidida por Emilio Saracho. Ninguno de los tres presentó una propuesta. Santander y BBVA fueron ‘invitados’ a la puja in extremis del martes, pero el banco de González decidió no acudir. Su valoración inicial del Popular, según el periódico británico Financial Times, era inferior a la de Santander en 3.000 millones de euros.

Bankia, el martes, ni siquiera se contempló. Fue la favorita del Gobierno durante varias semanas pero la prisa por salvar el Popular antes de que se declarase insolvente la dejó fuera. Bankia tiene vetadas las adquisiciones antes del 30 de junio porque así se lo marcó el plan de rescate dictado por Bruselas en 2012, que le aportó 22.000 millones de dinero público. Al margen de ese obstáculo insalvable había otro: la Unión Europea podría haber bloqueado la operación porque, al estar Bankia controlada en un 65% por el Frob, se consideraría ‘ayuda de Estado’.

No es un euro

En teoría, Santander compró el Popular por sólo un euro, aunque tendrá que realizar una ampliación de capital de 7.000 millones para hacer frente al agujero inmobiliario del Popular. Un precio que el BBVA no quiso asumir pese a que, 24 horas después, González se felicitó de que el rescate se solventara sin derramar un euro de dinero público. “Es una buena noticia (…) Había un problema en el sistema financiero y se ha solucionado”, aseguró el mismo miércoles en Madrid durante el foro financiero MoneyConf.

“Es la primera vez en Europa que un banco ha resuelto un proceso como el de Popular sin ayuda pública. Esto prueba que el sistema bancario español es suficientemente fuerte y no necesita financiación pública”, recalcó. Había dejado la responsabilidad del rescate a su más directo rival.

Botín, tras la adquisición, no quiso hablar ni de ofertas competidoras ni de presiones por parte de las autoridades públicas. “No hemos recibido ninguna presión de nadie. Tenemos responsabilidad fiduciaria con nuestros accionistas y responsabilidad con nuestros clientes”, recalcó la presidenta del Santander. “Hemos ido a una subasta, presentamos la oferta ayer y hemos firmado hoy por la mañana”, resumió.

Realmente, casi todo se cocinó de noche. Los problemas de liquidez se agravaron en la tarde del martes, cuando el Popular recibió liquidez del BCE por valor de más de 3.000 millones de euros. No fue suficiente. La entidad de Fráncfort, junto a la Junta Única de Resolución (JUR) europea, determinó esa noche que no había vuelta atrás y que el Popular era inviable. Su capital se redujo a cero y también las emisiones de deuda convertible (CoCos). No había ‘plan b’, a pesar de que Deutsche Bank estaba trabajando en una una inyección de capital de entre 4.000 y 5.000 millones de euros, según FT.

El Frob llevaba trabajando desde el sábado anterior en un procedimiento de resolución, por si el Popular, como ocurrió, se quedaba sin opciones. Y, desde hacía semanas, había contratado a la firma Arcano para saber cuánto valía el banco. Su análisis determinó que su valor era negativo. En el peor de los escenarios, el agujero del Popular eran 8.200 millones; en el mejor, eran 2.000. Ese déficit ahora lo tendrá que tapar el Santander, con las provisiones previstas: 7.900 millones de euros. La entidad presidida por Ana Botín no se llevó el sexto mayor banco español por ser la mejor oferta. Simplemente, no había más candidatos. Y eso, en Moncloa, fue un alivio.

lainformacion.com

39 total views, no views today

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Website Protected by Spam Master