Así limpiará Santander el lastre inmobiliario de Popular

El año pasado, la mochila inmobiliaria dejó de ser un quebradero de cabeza para Santander. Este riesgo ya sólo representa un 2% del balance de su filial española. Prácticamente ya no le quedan créditos impagados sin garantías, sino que todo se ha transformado en inmuebles, cuyo desagüe es mucho más rápido. Desde 2012 y hasta marzo de 2017, la cifra de activos dañados ha caído un 60% en términos netos, según sus números.

La llegada en bloque de riesgos valorados en 36.800 millones de euros procedentes de Popular obligará a los gestores a arremangarse de nuevo, pero en un momento del ciclo inmobiliario a priori más favorable.

La intención de Santander es reducir a aproximadamente la mitad los activos dañados de Popular en año y medio, con el objetivo de que supongan algo inmaterial dentro de tres años.

Popular tiene 36.800 millones de riesgos ligados al ladrillo, incluidos 40.000 inmuebles

Santander saldrá al mercado en los próximos meses para vender lotes importantes a los fondos oportunistas que se dedican a este negocio. Estas desinversiones suelen realizarse a pérdida, porque los fondos pagan precios de derribo. De las quince grandes operaciones de 2016, una estuvo protagonizada por Santander y se traspasó a Grove y Lindorff.

Sabadell, uno de los más activos en este mercado, ha logrado recortar su mora casi seis puntos porcentuales desde 2013 por esta vía.

Popular no tenía esta solución al alcance porque el nivel de provisiones con el que tenía cubiertos estos activos en balance era bajo. En consecuencia, estas operaciones hubieran engordado todavía más los números rojos de su cuenta de resultados. De hecho, en toda la crisis solo ha hecho públicas dos transacciones que juntas sumaron 621 millones. El único canal que utilizaba era el minorista.

Digestión

Santander, en cambio, sí se puede permitir abordar estas desinversiones. Uno de los objetivos de la macroampliación de capital de 7.000 millones de euros que va a acometer es precisamente elevar el nivel de dotaciones de Popular del 45% al 67%. La media del sector ronda el 52%. En el caso de los créditos morosos las coberturas saltarán del 55% al 75%.

Estas futuras ventas provocarán una intensificación de este mercado, que el año pasado movió 15.600 millones de euros, según datos recopilados por KPMG (ver EXPANSIÓN del 27 de febrero). Desde el inicio de la crisis, las desinversiones totales por este canal se acercan a los 100.000 millones de euros.

Metrovacesa

Santander tiene otra puerta abierta para poder dar salida rápida a los activos inmobiliarios de Popular y se llama Metrovacesa. Santander es el máximo accionista de la promotora, con el 72% del capital, a la que se sumará la participación de Popular.

El equipo de Ana Botín ya utilizó el año pasado esta vía para transferir riesgos, y es probable que la utilice también con Popular, especialmente los suelos. Santander también es el propietario de referencia de la socimi Testa Residencial, que está previsto que debute en Bolsa en 2018. Esta compañía cuenta con 8.064 viviendas en alquiler, que se puede nutrir con aquellos edificios de Popular a los que se les puede sacar partido a través del arrendamiento.

Santander posee el 15% de Altamira, su plataforma de comercialización de inmuebles en el canal minorista. El resto del capital es del fondo Apollo. Por su parte, Popular controla el 49% de Aliseda. El 51% está en manos del fondo Värde Partners.

Una de las primeras decisiones de Ana Botín tras la compra de Popular ha sido situar en el nuevo consejo de Popular a Javier García Carranza, máximo responsable del área de reestructuración inmobiliaria de Santander.

Santander ha reducido su lastre vendiendo carteras y transfiriendo pisos a Metrovacesa

Después de varios años de elevadas provisiones para cubrir el ladrillo, las grandes entidades consideran que ya está suficientemente cubierto. La inmensa mayoría de los costes actuales son de mantenimiento. Es decir proceden del pago de impuestos municipales, cuotas de comunidades de propietarios, etc.

Santander dio el año pasado por completada la digestión del problema inmobiliario. En el primer trimestre, las pérdidas se limitaron a 70 millones de euros. En cambio, el negocio bancario generó unos beneficios de 362 millones.

En el caso de Popular, las pérdidas generadas por la mochila inmobiliaria era tal que se comía los beneficios del negocio puro bancario.

Santander despedirá a 3.000 empleados

El ajuste de empleo que realizará Santander una vez integrado Popular se estima en 3.000 empleados, según fuentes conocedoras del proceso. Los sindicatos CCOO y UGT pidieron el jueves una reunión urgente con la dirección del banco comprador. Popular cuenta con una plantilla en España de 10.634 trabajadores, frente a los 22.900 de Santander. Presumiblemente, el recorte se concentrará en servicios centrales, donde la mayor parte de los puestos están duplicados, pero también se extenderá a la red de oficinas. Popular posee 1.644 oficinas y Santander España, otras 2.881. El recorte de plantilla afectará, en parte, al área de tecnología. Atendiendo a lo que ha sucedido en otros procesos de ajuste realizados por Santander lo previsible es que esta vez también incluya un plan de prejubilacionesy de bajas incentivadas. Todo se hará en el marco de un proceso negociado y podrán acogerse tanto los empleados de Popular como los de Santander. El año pasado, Ana Botín pactó con los sindicatos un plan de bajas que redujo un 5% la plantilla en España. El plan ofrecía prejubilaciones con el 80% del sueldo para mayores de 55 años. Incluyó la posibilidad de causar baja con una indemnización de 40 días por año trabajado con un límite de 24 meses. Popular ejecutó en diciembre el primer ERE de su historia. El alto nivel de adhesiones evitó hacer despidos forzosos. En total salieron 2.592 empleados.

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