1.000 kilómetros de caminata contra el cáncer

El próximo 12 de julio se cumplen dos años y medio de la muerte de su madre, que falleció tras luchar contra el cáncer. A Alberto Suárez no se le ha ocurrido un mejor momento para regresar a casa, una vuelta que hasta ahora «se me hacía como un Everest». No se cogerá un avión, ni un autobús, ni un tren, ni un coche particular, sino que lo hará a pie. Es su aventura particular, su forma personal de regresar a casa y quitarse de encima la tristeza que le ha acompañada todo este tiempo. La ha llamado «Uniendo mares contra el cáncer» porque consiste en ir desde la playa de La Malagueta hasta la de Candás, un total de 946 kilómetros que separan el Mediterráneo del Cantábrico, aunque «igual son alguno más si me pierdo», bromea. Se ha convertido, además, en un reto solidario. Ha iniciado una campaña para recaudar dinero para la Asociación Española Contra el Cáncer. Su objetivo es alcanzar los 9.460 euros (10 euros por cada kilómetro) y todo pinta que lo conseguirá, porque en poco más de 24 horas había recaudado más de mil euros.

 

Suárez se muestra exultante ante el apoyo recibido. «Estoy alucinando con la respuesta, tengo amigos por todo el mundo, de los países en que he vivido, y cuando leyeron el mensaje en Facebook lo movieron, donaron y va creciendo. Ojalá alcance esa cantidad, incluso se supere», explica. «Estoy loco por empezar, no sé que hacer hasta el 12 de julio», comenta. De momento se centra en hacer algo de entrenamiento y preparar el viaje en que estará sólo. No quiere apoyos, «si tuviera que llevar un coche de apoyo, no lo haría», aunque no descarta aprovechar el recorrido para ver a amigos con los que hace tiempo perdió el contacto o «si alguien quiere prestarme una noche un colchón o darme una comida lo acepto, son gestos de humanidad». Su idea es ir caminando como si fuera un caracol, con la casa a cuestas. Llevará una mochila, una tienda de campaña para pasar las noches y un GPS para evitar perderse y hacer más kilómetros de la cuenta. Ha estado revisando la ruta y descubierto que pasará por unos 150 pueblos en su periplo de Málaga a Candás. «No quiero pensar más allá del 12 de julio, pero no puedo evitar visualizar llegar a la playa y abrazar a mi padre», asegura.

Un viaje de 50 día

No ha planificado al detalle qué ruta hará cada día ni cuántos kilómetros tendrá que hacer a diario. «Voy a salir con toda la fuerza del mundo, caminando sin prisa, con mi mochila», apunta y añade que algún cálculo sí que ha hecho. A diario puede recorrer entre 20 y 25 kilómetros, por lo que podría llegar a Candás 40 o 50 días después, a finales de agosto. Tiene en cuenta que puede sufrir algún pequeña lesión, encontrarse muy cansado o que las condiciones climatológicas puedan obligarle a parar más tiempo del debido. Al fin y al cabo va a cruzar la península en pleno verano y si coincide con una ola de calor como la de los últimos días no es nada recomendable semejante ejercicio físico con esas temperaturas. De momento sale todos los días a caminar cerca de 20 kilómetros al día por la costa de Málaga. «Me despeja la mente», explica, y de hecho un día salió por ese mismo motivo y vio que no se podía estar quieto. Cuando se quiso dar cuenta había recorrido todo el litoral de la ciudad y había sumado 35 kilómetros a sus piernas. A partir de ahí fue cuando empezó a darle vueltas a «volver a casa andando», un viaje que aún no había hecho por «miedo a enfrentarme a mis recuerdos».

Suárez tiene un espíritu aventurero, recuerda que ya hace años se cogió la mochila y la tienda de campaña y caminó durante cuatro días para llegar al Machu Picchu. Su reto actual es mucho más personal: «quiero volver a casa a pie por mi madre y si sirve para ayudar a la AECC, mejor”. Su recorrido tiene similitudes con el Camino de Santiago y bromea que si llega a Candás andando, «ir a Santiago va a ser un paseo. Esto es mucho más salvaje, el Camino está preparado, señalizado, hay albergues, la gente puede orientarte… Imagina preguntar en un pueblo de Córdoba cómo llegar a Candás». «Es una paliza que me encanta, que me quiero pegar», apunta y añade que tiene la sensación de que «es un viaje que me ha estado esperando toda mi vida». Al final estará su padre esperándolo, quien se enteró hace unos pocos días de lo que iba a hacer su hijo. «Está muy emocionado porque lleva mucho tiempo esperando que vaya a casa». El 12 de julio Alberto Suárez pondrá rumbo a casa, a Candás.

lavozdeasturias

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