Tania Sánchez barre al sector de Ángel Pérez en las primarias de IU Madrid

Tania Sánchez, votando en la Casa de Asociaciones de Rivas, en las primarias de IU, este domingo.  EFE

Tania Sánchez Melero y Mauricio Valiente se hacen con la victoria en las primarias de Izquierda Unida-Comunidad de Madrid (IU-CM). De forma arrolladora. Pero no sólo conquistan la cabecera de cartel. Su triunfo también lanza un mensaje claro en clave interna: la vieja guardia, la que ha controlado la vida de la federación durante décadas y que ha tenido a Ángel Pérez como su referente histórico, sale dolorosamente vapuleada. El triunfo de la candidatura crítica abre una etapa de cambio en Madrid, la que tantos dentro y fuera de la convulsa federación madrileña esperaban en IU.

Los dos diputados autonómicos, representantes de la candidaturaRecuperar la ilusión. Recuperar Madrid, obtienen una victoria incontestable. Mayor incluso a la de que podrían esperar sus oponentes. El sector de Pérez, que apoya la lista rival del abogado José Antonio Moreno (Comunidad) y la edil Raquel López (Ayuntamiento), ni siquiera podrán agarrarse a un mayor respaldo de sus patrocinados entre las bases de la federación. Los dos han sido arrasados. A su vez, la tercera candidatura, la del veterano dirigente Julián Sánchez-Vizcaíno (Gobierno regional) y la parlamentaria Lali Vaquero (Consistorio), se queda con el bronce.

A falta del escrutinio oficial, la victoria del tique Sánchez-Valiente se vio clara desde el primer momento. Ambos se fueron imponiendo en varias agrupaciones importantes de la capital y de toda la Comunidad. Los miembros del clan de los Pérez, mientras, seguían la noche electoral en la sede de IU-CM con la moral hundida, según varios testigos.

En Madrid capital, por ejemplo, Sánchez Melero obtuvo 1.160 votos de los afiliados y 2.356 de simpatizantes. 3.516 en total (71,10%). Moreno cosechó 513 apoyos de afiliados y 599 de inscritos: 1.112 (22,49%). Y Sánchez-Vizcaíno, 128 papeletas en la primera urna y 189 en la segunda, 317 sumando ambas (6,41%). Era el cómputo facilitado por la lista ganadora.

Cabe pensar que el rotundo triunfo de la candidatura de Sánchez Melero y Valiente facilitará también la confluencia con Podemos. Ambos han apelado a la suma de las izquierdas, a no desaprovechar un momento histórico de previsible derrota del PP, a despojarse de miedos, siempre subrayando que IU es una parte clave del cambio y que este no puede hacerse sin IU. Moreno y López construyeron su campaña haciendo hincapié en la identidad de IU, en la importancia de las siglas, espoleando el temor a la disolución de la federación.

La jornada se desarrolló con cierta normalidad, aunque no desprovista de algunas incidencias. Desde la candidatura de Sánchez-Vizcaíno y Vaquero anunciaron impugnación, porque, por ejemplo, unos 60 simpatizantes no pudieron votar en Parla. Pero los dos rechazaron tajantemente cuestionar todo el proceso y la victoria de Sánchez y Valiente. Además, los 634 simpatizantes de Torrejón de Ardoz, cuyo censo se impugnó y sigue sin resolver, pudieron votar, aunque será la comisión coordinadora de las primarias la que decida en la próxima semana qué hace con ese recurso.

Llegar a estas primarias no fue nada fácil. Vinieron precedidas de una campaña muy larga en la que se han ido cruzando distintos elementos, también en el plano federal, dado el peso de Madrid y el eco de sus constantes peleas internas. Empezó más o menos bien pero luego se tornó agresiva, dura y hasta sucia en los últimos días, a cuenta de la presunta infiltración de militantes de Podemos, la imposición del sector de Ángel Pérez de una doble urna (para afiliados y simpatizantes), contraviniendo las normas que la propia IU-CM se había dado, y las acusaciones de presuntas irregularidades contra Sánchez Melero en su etapa de concejala en Rivas Vaciamadrid, pertinentemente utilizadas por sus principales adversarios, Moreno y López. Más otro tema clave: la depuración de responsabilidades en el escándalo de las tarjetas, que ha situado en el punto de mira, sustancialmente, a tres excoordinadores regionales: Ángel Pérez (1993-2000), Miguel Reneses (2000-2002) y Gregorio Gordo (2009-2012). Tres hombres con relevantes cargos públicos y orgánicos: portavoz en el Ayuntamiento, secretario federal de Organización de IU y portavoz en la Asamblea, respectivamente.

La crispación ha ido in crescendo desde el pasado 6 de noviembre, cuando SomosIU, la corriente que agrupa a las huestes de Pérez, lanzó un comunicado en el que hablaba ya del peligro de «disolución» de IU dentro de Ganemos Madrid. Un dardo envenenado contra los diputados Sánchez y Valiente, más proclives a la convergencia, convencidos de que la confluencia de la izquierda haría fuerte a la federación.

Más tarde, el día 10, se cruzó la resolución de la Presidencia Federal de IU que reclamaba la dimisión y cese de los coordinadores regionales que tomaron decisiones clave sobre Caja Madrid. La dirección regional desoyó la orden de poner nombres sobre la mesa –aunque los afectados ya estaban señalados– y pidió una moratoria, que finalmente obtuvo. Sánchez y Melero se situaron del lado federal, Moreno y López defendieron la autonomía de Madrid y dispararon contra otras federaciones de IU. Especialmente, Andalucía.

Luego vino la denuncia de «infiltración«, de «entrismo» de Podemos y la imposición de la doble urna. En teoría, para conocer la opinión de militantes y simpatizantes, pero que lógicamente buscaba mostrar que el tándem Sánchez-Valiente era apoyado fuera de la organización. Y no dentro. Tesis que finalmente han desmoronado los datos.

El colofón del sainete se produjo en la última semana, cuando diversas publicaciones periodísticas pusieron en el punto de mira a Tania Sánchez: se le acusó de adjudicar un jugoso contrato de más de 136.000 euros a la empresa de su hermano, de haber vendido su vivienda protegida a un compañero de IU, de que su padre disfrutaba de otro piso de protección oficial (información luego rectificada por el diario que la lanzó)… La diputada intentó negar todo ese vendaval de acusaciones, y acudió a explicarse ante la dirección. El coordinador regional, Eddy Sánchez, le mostró su apoyo, pero eso provocó el resquemor de SomosIU, que a las pocas horas lanzó un comunicado-ultimátum: o Sánchez aclaraba todo documentalmente o tendría que retirar su candidatura. Ella no lo hizo. Un día después, viernes, la dirección madrileña se declaró «sorprendida» por la negativa del Ayuntamiento de Rivas de abrir una comisión de investigación, actitud que reprobaba.

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