Minero “Hubo quien por la noche pidió la baja porque tenía miedo”

Desde el viernes conocían el riesgo.“El viernes por la noche en esa galería hubo grisú y no les importó nada meterles a las siete de la mañana a trabajar”, aseguraba Pilar Álvarez, cuñada de uno de los fallecidos.
Desde la Hullera Vasco Leonesa dicen que no quieren entrar en la polémica: que las medidas de seguridad están verificadas en todo momento y que, si hubiera sido peligroso, se habría prohibido la entrada.
No obstante se sabe que esa explotación tenía niveles importantes de grisú por el tipo de carbón que se extrae, hulla. Se conoce, así lo confirmaron fuentes de la empresa, que la explotación estaba siendo desgasificada cuando tuvo lugar la tragedia. Y también se reveló que en el pozo había alguna rampa peligrosa por el alto contenido de grisú, lo que ya había provocado alguna tensión entre el director y los empleados. «Les dijo que no tenían cojones de meterse en algunos sitios», denunció la familia de un fallecido en la misa fúnebre.
Estas certezas se sustentaban en antecedentes, como el del 6 de mayo de 2009, cuando siete mineros de una contrata de la Hullera resultaron intoxicados de forma leve por inhalar grisú en la cuarta planta del pozo Emilio. Con este panorama los sindicatos ya alzaron la voz por la desinversión en seguridad tras el escape de gas en Pozo Emilio en 2009. Entonces reclamaron una segunda bocamina para mejorar el tránsito del aire. Y lo volvieron a repetir cuando la situación laboral se complicó a partir de 2011. 
Dado que la mina estaba siendo desgasificada cuando ocurrió la tragedia, lo primero que tendrán que supervisar los técnicos será la eficacia de este proceso. Esta técnica consiste en pinchar la veta y sondearla para conocer el volumen de metano antes de proceder a la extracción del carbón. Se hace también para quitar gas a la plancha de forma natural.
Las dudas de las fuentes consultadas residen en el hecho de que si al arrancar el carbón no se realiza de forma correcta se podría formar una «campana» de gas en cuestión de días en los puntos altos de la galería. Entonces, al hundirse con la fricción del martillo, se desprende todo el metano acumulado como un soplo, inunda la zona de trabajo y desplaza el oxígeno.
Otra línea de investigación es que la bolsa de gas se pudo acumular en la planta inferior a la que estaban trabajando los seis fallecidos, es decir la octava, y se desprendió de repente sin que las víctimas tuvieran tiempo para ponerse el autorescatador. Esta hipótesis parte del hecho de que la planta octava, a diferencia de la séptima, llevaba semanas «sin tocarse», esto es, sin ser sondeada, por lo que nadie conocía la cantidad de gas que se podía haber acumulado allí.
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