La irrupción del ‘bicing’ salvaje subleva a las empresas del sector

Las empresas de alquiler convencional de bicicletas en Barcelona explotan ante la economía colaborativa. Estas compañías, que utilizan la vía pública como parkings y cuyas reservas se hacen a través del teléfono móvil, vuelven a estar en boca de la opinión pública. 100 empresas del sector se han visto sublevadas ante el músculo creciente de Donkey Republic y DropBike, las dos tecnológicas que operan en la Ciudad Condal. “No tienen regulación, cortan el tráfico peatonal y hacen venta ambulante”, explica Borja Martínez, presidente de Bicitours, la asociación que aglutina a todas las empresas privadas que actuan en la capital catalana.

La irrupción del bicing salvaj​e ha desafiado al gremio. Denuncian competencia desleal: “Hemos notado un descenso en la facturación de los últimos meses, hay 500 empleados que se juegan su puesto de trabajo”, apostilla Martínez.

Como informó este medio, los vecinos de Barcelona denunciaron hace pocas semanas la actividad “ilegal y destinada al turismo masivo” de estas empresas: “No respetan, hacen lo que les da la gana, como Airbnb​“, comenta Vladi Olivella, portavoz de la plataforma Fem Sant Antoni.

En constante crecimiento

Su impulso es palpable. Sus bicis se ven por toda la ciudad. Donkey Republic informa de un aumento del 50% en la demanda durante 2017. La misma compañía confirma que, aparte del turismo, pretende aproximarse al público local: “Lanzaremos abonos especiales a precios muy bajos para los barceloneses”. Actualmente, el alquiler de un día tiene un precio de 12 euros. Para ganar fidelidad, también traducirán su web al catalán.

Ante las quejas que les llegan desde el sector y de los residentes, el cofundador de la empresa, Alex Frederiksen, indica a Crónica Global que “somos conscientes de ello”. “Revisamos todas nuestras ubicaciones para asegurar que las bicicletas están correctamente aparcadas”, expresa.

Además, aseveran que se han comprometido con la concejalía de Movilidad, que lidera la común Mercedes Vidal, para “buscar la mejor solución para el uso de la bici en la ciudad”. Argumentos que chocan directamente con la opinión del consistorio: “Si no disponen de ningún local para desarrollar su actividad, tomaremos cartas en el asunto porque no respetan la Ordenanza de Circulación de Vehículos”.

No ven incompetencia

El fundador de Donkey no ve problemas de convivencia: “La teconolgía está empujando a la industria hacia el futuro”. Entiende que “si no somos nosotros, serán otros los que ocupen nuestro lugar”.

Frederiksen “no ve ninguna razón” por la que las empresas convencionales y las tecnológicas no puedan “coexistir” en Barcelona.

El sector está en auge y cada día se usa más. Al parecer, la economía colaborativa tiene todas las de ganar.

cronicaglobal.elespanol.com

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