Jornadas de hasta 16 horas, recortes de salarios… Los motivos de la huelga en el Prat

n El Prat trabajan 360 vigilantes de seguridad encargados de hasta 13 puntos de vigilancia en los accesos de pasajeros que vuelan desde el principal auropuerto catalán. Les paga Eulen, sucontrata a la que AENA, el gestor aueropuertuario, adjudicó el servicio hace un año. Anteriormente prestaba el servicio Prosegur, que salió del control de seguridad del aeropuerto barcelonés provocando un cambio en las condiciones laborales de los agentes subrogados y de los que la empresa contrataría después.

Antes de la llegada de Eulen los trabajadores percibían un sueldo de unos 1.300 euros que desde hace un año se quedó en 1.100, incluyendo todas las bonificaciones. Pero según Alejandro Giménez, uno de los portavoces del comité de huelga del colectivo (vehiculado por los sindicatos PROU y ADN), en declaraciones recientes a El País, el personal de nueva contratación cobra unos 900 euros netos.

Como una de las grandes carencias de la gestión de Eulen es la falta de personal, la empresa ofrece a los guardias completar los bajos salarios haciendo horas extras. Según el comité de huelga, los empleados llegan a hacer jornadas de hasta 16 horas, en una labor que exige gran nivel de concentración y constantes rotaciones del personal por ley.

El empeño de los trabajadores por incluir en las negociaciones al gestor aeroportuario semipúblico, AENA, y no solo a Eulen, tiene como origen lo que los sindicatos consideran una licitación a la baja: Eulen consiguió el contrato por unos 23 millones de euros por dos años de prestación del servicio de seguridad.

Además de la caída salarial, los empleados, que hoy comienzan una huelga parcial en El Prat que será completa en diez días, denuncian que el concurso a la baja ha devenido en falta de formación y, sobre todo, de personal. Ante todas esas carencias la solución de la empresa está siempre, según los trabajadores, en las horas extras.

Son necesarios tres turnos de más de 50 empleados en cada terminal del aeropuerto. Estos trabajadores deben descansar cada cierto tiempo del trabajo frente al escáner por el que pasan las pertenencias de los viajeros. Pero los trabajadores denuncian que en verano “no hay relevos ni para ir al baño o descansar”, según declaraciones al mismo medio.

El portavoz subraya que se trata de un trabajo “en el que es difícil conciliar” y en permanente exposición a los “recelos de los pasajeros”. Denuncian que no se cubren ni las bajas laborales ni las vacaciones de la plantilla, por lo que los empleados acaban trabajando a un nivel de estrés que, según sus testimonios, es incompatible con la concentración requerida en el puesto y que pone en peligro la seguridad del segundo mayor aeropuerto del país.

Los trabajadores explicaban a La Vanguardia que las condiciones laborales que denuncian han provocado 30 excedencias y 35 bajas médicas por estrés en el último año.

Solución a largo plazo con AENA

Los empleados no se presentaron a las citas de conciliación a las que Eulen les convocó durante los últimos días porque AENA no se sentaría en la mesa de negociación. El gestor aeuroporturario esgrimía que el conflicto se circunscribía a la relación empresa- trabajador. No fue hasta la tarde de ayer, y ante acusaciones a la plantilla de llevar a cabo una huelga encubierta (huelga de celo que generó colas de pasajeros esta semana) cuando AENA decidió intervenir y convocar una reunión conjunta que se celebra esta mañana.

Los empleados consideran que AENA es responsable de la gestión del contrato, motivo último de sus malas condiciones laborales, y creen que negociar con Eulen no solucionará la situación a largo plazo, cuando esta empresa se marche y otra entidad gane el contrato.

AENA ha anunciado la apertura de dos expedientes sancionadores contra Eulen, de unos 300.000 euros, esgrimiendo que la adjudicataria incumple con el contrato firmado en 2016 en caso de hechos que perjudiquen la imagen de las terminales y de gravedad.

Por el momento, los trabajadores tratan de que la huelga anunciada tenga efectos visibles, aunque el Gobierno ha fijado en un 90% los servicios mínimos del colectivo. A lo largo de la mañana se conocerá el resultado de las negociaciones entre la empresa, los trabajadores, la consejería de Trabajo catalana y el gestor aeroportuario.

elboletin.com

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