Iglesias despide a su jefa de RRHH entre críticas al caos interno en el Ministerio

El pasado 9 de febrero el vicepresidente segundo del Gobierno y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, se reunió con los representantes de los tres principales sindicatos de la Función Pública, FSC-CCOO, CSIF y FSP-UGT, que le pusieron al tanto por si no tenía noticia del estado de situación en su Ministerio. Según relatan varias fuentes presentes en la reunión, le recordaron que un año después de la escisión del antiguo Ministerio de Sanidad en tres departamentos (el propio Ministerio de Sanidad, la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030 y el Ministerio de Consumo) los espacios de negociación específicos con los sindicatos apenas se acababan de constituir, que la sobrecarga laboral en algunos departamentos era insoportable, que en la Vicepresidencia en concreto había más de un 40% de puestos de trabajo pendientes de cubrir, y que para rematar este panorama la información a los representantes de los trabajadores sobre las actuaciones al respecto brillaba por su ausencia.

Según recalcan a La Información estas mismas fuentes, el inventario de quejas fue en realidad mucho más prolijo y perfiló un escenario de caos interno con episodios de todo tipo: funcionarios recién aterrizados en ese ámbito del Gobierno que se incorporan de forma tardía a sus puestos por no haber personal disponible para tramitar su toma de posesión, ofertas de cobertura de puestos de trabajo que quedan sistemáticamente desiertas, personal realizando horas extra desde sus domicilios con sus propios medios para poder sacar adelante gestiones no sólo de la Vicepresidencia sino de los ministerios de Sanidad y Consumo, problemas graves en la gestión de las nóminas que en algunos casos han llevado a recurrir a empresas externas para poder tramitarlas a tiempo o externalizaciones que en lugar de dar apoyo al trabajo de los unidades internas las sustituyen dejando a los funcionarios del ministerio para tareas complementarias.

Apenas unas horas después de que el vicepresidente segundo recibiera en primera persona este inventario de agravios, los sindicatos conocían a través de un mail enviado por la propia afectada el cese de la hasta entonces subdirectora general de Recursos Humanos e Inspección de los Servicios de la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030, María Isabel Sáinz Díaz, responsable de una de esas unidades que según los sindicatos han venido soportando esa sobrecarga de trabajo desde la decisión de partir el antiguo Ministerio de Sanidad en tres para garantizar un reparto equitativo de cuotas de poder dentro del nuevo Gobierno de coalición de las izquierdas. 

Desde la Vicepresidencia de Derechos Sociales se sitúa el caso en un ámbito de régimen interno y prefieren no hacer comentario alguno sobre el movimiento bajo el argumento de que no comentan situaciones que afecten a trabajadores concretos del Ministerio. Fuentes sindicales, que prefieren mantener el anonimato, aseguran sin embargo que el cese tiene que ver con el irrespirable clima interno que se ha ido generando en los últimos meses a consecuencia del encadenamiento de problemas en el funcionamiento de la estructura de la Vicepresidencia de Iglesias. «Hay un clima de malestar interno muy importante por la sobrecarga de trabajo, la falta de personal, la ausencia total de incentivos económicos…Hay compañeros que han optado por jubilarse ante la situación que se está viviendo», asegura un representante sindical. «Podemos entender que políticamente interesara dividir el antiguo Ministerio de Sanidad en tres, pero la gestión de esto ha sido desastrosa al principio y ha ido a peor con la pandemia».

«Veinte funcionarios haciendo el trabajo de setenta»

El factor clave es la carencia de personal. La partición en tres del antiguo Ministerio de Sanidad ha reventado las costuras de la estructura de plantilla en ese ámbito. «Sanidad era ya antes un Ministerio pequeño y no tenía ni de lejos los recursos humanos suficientes como para sostener la estructura de otros dos ministerios nuevos».  Las fuentes sindicales consultadas aseguran que un año después de su constitución hay direcciones generales de nueva creación como la de Derechos de los Animales o la de Políticas Palanca «cuya estructura está formada por el director general y poco más, y no tienen capacidad operativa real». Por no tener, no tienen ni un espacio físico propio, algo que al parecer la Vicepresidencia está ahora en vías de solucionar. 

«La gestión de la escisión en tres del Ministerio de Sanidad ha sido desastrosa y ha ido a peor después de la pandemia»

La Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030 ‘heredó’ la estructura de las unidades de gestión interna del antiguo Ministerio de Sanidad, lo que dejó desguarnecidas toda la estructura operativa que cuelga de las subsecretarías de los ministerios de Sanidad y de Consumo. Esto ha hecho que haya un puñado de departamentos radicados en la Vicepresidencia, como la Oficialía Mayor, la Subdirección General de Normativa, la de Relaciones Internacionales, la de Gestión Económico-Financiera, la de Publicaciones o, especialmente, la de Recursos Humanos, que han venido prestando servicio a los tres ministerios en tanto no se completa de forma aceptable el proceso de constitución de sus propias unidades. «Las subdirecciones de los ministerios de Sanidad y Consumo están en sus organigramas pero no tienen dotación de personal y, por tanto, no son operativas. En el caso de Recursos Humanos, durante el último año hay un equipo de 20 o 30 personas que ha venido haciendo un trabajo que necesitaría de 60 o 70 empleados públicos«, aseguran las fuentes consultadas por La Información.

«No sé cuál ha sido el motivo concreto del cese de la subdirectora general de Recursos Humanos», dice otra de las fuentes sindicales consultadas, «pero en ningún caso se puede atribuir al trabajo que se ha realizado en todos estos meses, que ha sido tremendo«. 

Las responsabilidades del vicepresidente

Pablo Iglesias y su equipo no podrán decir que no se les advirtiera de esta situación. Fuentes del sindicato CSIF aseguran que llevan meses solicitando a la Vicepresidencia que presione en Función Pública para conseguir una actualización de los complementos específicos de los puestos de trabajo de estos ministerios para acelerar la cobertura de los puestos vacantes. «Son los más bajos de toda la Administración y esto hace que la gente no quiera venir y que los que están aquí quieran marcharse a otros ministerios», lamentan. CSIF también ha detectado errores de bulto en las ofertas de puestos de trabajo realizadas desde la Vicepresidencia, en la que se reflejan niveles profesionales y por tanto salariales inferiores a los que realmente tienen asignados esos puestos, lo que ha actuado también como desincentivo para los funcionarios que estén pensando en cambiar de aires.

Otros episodios han contribuido a enrarecer más aún el ambiente interno en la Vicepresidencia. CSIF ha sido muy crítico, por ejemplo, con la gestión que se ha realizado de la contratación con Telefónica del servicio de apoyo externo para el adecuado funcionamiento del dispositivo de teletrabajo para cuatro ministerios (Derechos Sociales, Sanidad, Consumo e Igualdad), que se ha centralizado desde la Vicepresidencia y que ha desembocado, denuncia el sindicato, en una retirada de funciones a los funcionarios de los servicios internos del Ministerio en favor de la empresa externa contratada.

Desde CCOO echan de menos también una posición más proactiva por parte de la Vicepresidencia ante el Ministerio de Función Pública para acelerar la cobertura de las estructuras de los tres ministerios. De ese modo, aseguran, la Vicepresidencia podría haberse ahorrado los problemas que han aflorado en estos últimos meses en toda su crudeza. También reclaman una relación más fluida con los sindicatos, que en un momento dado dejaron de acudir a las reuniones con los subsecretarios ante la falta de información sobre las medidas que se iban adoptando y la falta de espíritu de negociación.

La situación límite en la que han funcionado los nuevos ministerios se ha visto agravada por todo tipo de factores. En primer lugar, por la pandemia, que ha obligado a concentrar los recursos en el Ministerio de Sanidad y ha condicionado el proceso de desacoplamiento de la Vicepresidencia de Derechos Sociales y del Ministerio de Consumo. En segundo lugar, por las singularidades de funcionamiento de la Administración, que sitúan los puestos de trabajo de estos tres ministerios en el rango bajo de la escala salarial de la Administración del Estado, lo que convierte en misión imposible la incorporación de personal procedente de otros ministerios para cubrir las vacantes. Las convocatorias que se han lanzado no han despertado gran interés entre los funcionarios de otros ministerios y han quedado en su mayor parte desiertas. «¿Qué ocurre? Que no cubres los puestos que necesitas y, además, obliga a los responsables de los departamentos a intenten retener al personal del que disponen, aunque éstos quieran irse para mejorar su posición salarial. ¿Resultado? Más descontento», explican desde Comisiones Obreras.

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