Hasta Javier Fernández sabía lo que sucedía en el SOMA y en Felechosa”

Las primeras pruebas e indicios del ‘caso Villa’ llegaron a la Fiscalía An­ticorrupción de Madrid en una car­ta firmada -en octubre de 2014- por Nicanor González, sindicalista de CSI y trabajador del ERA. 9 folios que enumeraban las propiedades de José Antonio Postigo, ex presi­dente del Montepío, y apuntaban hacia las obras y adjudicaciones realizadas en las propiedades de la mutua minera, desde los aparta­mentos de Los Alcázares (Murcia), al geriátrico de Felechosa. El ‘chiva­tazo’ le llegó a Nicanor González de forma anónima. También recibie­ron el dossier anónimo cargos del SOMA, la UGT, CCOO, el PSOE de Mieres, la FSA, el Montepío, y has­ta el entonces Fiscal General del Principado, Gerardo Herrero. En Asturias nadie le hizo caso, pero en Madrid saltaron todas las alar­mas. La carta de Nicanor González acabó en la mesa de Carmen Gar­cía Cerdá, Fiscal Especial Contra la Corrupción y la Criminalidad Organizada. El dossier permitió a García Cerdá y al también fis­cal Ignacio Stampa, tirar del hilo y llegar hasta las fincas, las cuen­tas bancarias y los correos electró­nicos de los ahora imputados. La minuciosa y ágil labor de los fisca­les y los investigadores, reunida en un voluminoso sumario, acorrala a Villa y a José Antonio Postigo, y apunta hacia otros ‘colaboradores necesarios’ (cargos políticos) con la financiación irregular de algún partido como telón de fondo. Y todo empezó con un ‘anónimo’ que llegó a las manos de Nicanor González, y a quien nadie llamó para compro­bar sus denuncias.

.-Tres años después, la Fiscalía An­ticorrupción le ha dado la razón.

Sí, parece que la información que nos hicieron llegar era muy precisa y exacta. Como ciudadanos y tra­bajadores públicos, nos vimos en la obligación de trasladar la docu­mentación que teníamos a la Fisca­lía Anticorrupción.

.-¿Cómo les llegó el ‘dossier’ sobre Postigo y las irregularidades del Montepío?

Dentro de un sobre, y por debajo de la puerta del despacho del CSI en la residencia del ERA de Pumarín (Gijón), donde trabajo. Contenía las fotografías del chalé de Postigo en Valladolid, sus pisos en Marbella, coches, motos de agua, un barco… También había información sobre los apartamentos del Montepío y el geriátrico de Felechosa.

.-Por entonces, nadie le hizo caso.

Nadie me llamó nunca, ni siquiera de la Fiscalía. Pensaba que le ha­bían dado carpetazo. Pero si quie­ren, estoy dispuesto a testificar dónde sea necesario.

.-No fueron los únicos en recibir el ‘dossier anónimo’.

Antes de que nos llegara, había si­do enviado a los responsables del SOMA, a la UGT de la cuenca del Caudal (Sergio Álvarez), al PSOE de Mieres (Balbino Dosantos), y a la cúpula del Montepío.

.-Y no hubo ninguna respuesta.

Ante el silencio de los políticos, los sindicatos y la mutua minera, el mismo dossier fue remitido al Fis­cal Superior del Principado, que por entonces era Gerardo Herre­ro. Y hubo también copias para la Gerencia Territorial del Ministerio de Justicia, y la Delegación del Mi­nisterio de Economía y Hacienda. Pero nadie hizo nada.

.-Imperó la ley del silencio…

Sí, Villa tenía el poder absoluto, y había tejido una red de control que se extendía por toda la región. Algo de este calibre, solo podía ser inves­tigado desde fuera, desde Madrid.

.-¿Y por qué cree que se lo acaba­ron mandando a usted?

Como trabajadores del ERA, ha­bíamos denunciado la competen­cia desleal que el geriátrico de Fe­lechosa hace a las residencias de la red pública. En Felechosa, hay 45 plazas concertadas del ERA, mientras en la residencia de So­tiello (Moreda), hay una planta vacía. Sabían que nosotros sí actuaríamos.

.-¿Quién cree que está detrás del ‘chivatazo’?

Alguien muy cercano a Villa y Pos­tigo, lo bastante para saber que el ex presidente del Montepío tenía un barco en el puerto de Torre del Mar (Málaga), y hasta las marcas y modelos de sus coches. Alguien que sabía que la mujer de Postigo trabajaba en la empresa ‘Alcedo de los Caballeros’, la constructora del geriátrico. Les tenían bien controlados.

.-El sumario apunta a otros ‘coope­radores necesarios’.

Alguien ‘pecó’ al conceder las licen­cias urbanísticas al geriátrico, en el concejo de Aller. Y también al hacer la vista gorda con los vertidos del spa, que van directos al río. Sor­prende que la Confederación Hi­drográfica del Cantábrico no haya visto nada raro.

.-Tras la subvención de 30 millones al geriátrico de Felechosa, además del enriquecimiento de Villa y Pos­tigo, ¿podría haber financiación irregular de partidos, como apun­ta la Fiscalía Anticorrupción?

Habría que preguntarse quién y por qué modificó los estatutos de los Fondos Mineros para conceder a dedo 30 millones al Montepío. La investigación lo aclarará.

.-Nadie duda del poder de Villa, pe­ro nadie lo denunció.

En las cuencas todo el mundo sa­bía cómo se habían colocado cier­tas personas en el SOMA, y cómo se repartían categorías en los po­zos, contratas, los economatos… También se sabe que Javier Fer­nández, el hoy presidente del Prin­cipado, quería ser el presidente de HUNOSA, y fue vetado por Villa. Lo decidió durante una comida en ‘Casa Tomás’, en Ciaño. A todo el mundo le interesaba callar y mirar para otro lado.

.-¿Tanto era el poder del SOMA?

Sí, el de Villa y de sus secuaces. Si hasta cuando se mataban ‘xatos’ se enviaban las mejores piezas de car­ne a los gerifaltes del SOMA.

.-Pero nadie denunció.

¿Quién iba a hacerlo? ¿El PSOE? Cuando había mítines socia­listas en el País Vasco, Villa en­viaba dos o tres autobuses con mineros para que hicieran de guardaespaldas.Hasta pararon la actividad de algún pozo para sa­car a los mineros y mandarlos de matones de los líderes socialistas. ¿Cómo le iban a frenar? Villa con­trolaba a 30.000 mineros en las cuencas , era el ‘número 2’ de Al­fonso Guerra y podía paralizar to­da la región.

.-El PSOE siempre ‘mimó’ a Villa. Hasta el ex ministro Jesús Calde­ra le concedió la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo…

Fue un fraude y una burla. Está comprobado que Villa nunca su­frió ningún accidente en la mi­na. Se le cayó encima una caja de sidra. Ahora se publica y todo el mundo se escandaliza, cómo si no lo supieran ya.

.-¿Y las pruebas?

Tenemos el parte de accidentes del pozo Candín, del día que supues­tamente Villa tuvo el accidente, en 1993. Y también el parte médico, fir­mado en 1995, dos años después.

asturiasdiario.es

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