Aznar: “Necesitamos una reforma fiscal integral que baje IRPF y suba IVA”

Quien gobernó el país durante ocho años y lo situó en sus más altos niveles de proyección exterior no renuncia a influir en el debate de las ideas en la sociedad española a través del think tank que preside. En una entrevista con EXPANSIÓN, Aznar define Faes como “la expresión clara del pensamiento liberal en España”. Y en esa clave diagnostica los problemas del país y analiza su principales retos.

“Deberíamos ir hacia otra reforma laboral aún más profunda”

¿Qué reforma fiscal necesita España?
Lo que se necesita es repensar todo el sistema fiscal, nada de retoques aquí o allá. Si no lo hacemos así no podremos responder a la idea de cómo podemos ensanchar la base productiva del país, y si eso no se hace, pues no podremos sostener el sistema de bienestar. Se precisa una reforma fiscal absolutamente integral. España no necesita que se aumenten impuestos, o que se plantee que una parte de lo que se precisa para el Estado de bienestar vaya a pagarse con más impuestos o más endeudamiento.
¿Cómo hacerlo entonces?
Un sistema moderno es aquél que descansa esencialmente sobre impuestos indirectos y en el cual la progresividad debe mantenerse mucho más sobre el gasto que sobre el ingreso. Así funcionan los sistemas fiscales modernos, que sobre el ensanchamiento de la base productiva pueden servir para un sistema de bienestar viable. El parcheo fiscal por razones de urgencia no nos conduce a nada.
¿Hay margen en España para bajar el IRPF?
Sin duda, si se hace la reforma fiscal integral por supuesto que hay margen para bajar el IRPF. A cambio habría que subir el IVA.
Alguna comunidad autónoma demoniza el modelo de impuestos bajos de Madrid, por considerarlo un agravio, y a partir de ahí se defiende una armonización fiscal. ¿Qué le parece?
Siempre estamos en lo mismo: la armonización fiscal siempre se hace con los peores, no con los mejores. Soy totalmente contrario a la armonización fiscal, entre otras cosas porque si no hay posibilidad de una cierta competencia fiscal entre comunidades, para qué queremos el sistema autonómico, cuál es su utilidad. Si no hay una capacidad de mejora y todos los gobernantes autonómicos tienen que hacerlo igual de mal nos podríamos ahorrar las autonomías. Una razonable competencia fiscal es perfectamente deseable. ¿Por qué un ciudadano de Madrid va a tener que pagar cinco puntos más en IRPF como ocurre con un ciudadano de Barcelona? ¿O por qué lo paga el de Barcelona? Oiga, no dedique su dinero a hacer secesionismo o abrir embajadas en el exterior, dedíquelo a otra cosa.
La educación sigue siendo una asignatura pendiente.
El sistema educativo debe dejarse de patrimonializar ideológicamente. La izquierda en general considera que todo el sistema educativo es un patrimonio suyo, a mí eso me parece absolutamente negativo. Me interesa el sistema educativo desde el punto de vista de sus malos resultados, desde el punto de vista del abandono de los estudios, y la dualidad que produce está limitando las oportunidades de los jóvenes de una manera dramática. Una de mis mayores preocupaciones es el futuro de los jóvenes. No estamos trabajando para los jóvenes, se trabaja para que estén excluidos de las oportunidades, del mercado laboral. A eso contribuye el sistema educativo y encima estamos dejándoles un panorama de endeudamiento muy peligroso.
¿Y en materia laboral?
La reforma laboral estaba muy bien encaminada, ha producido muy buenos resultados, pero cinco años después tenemos el 18% de paro. Hay que ir hacia otra reforma laboral aún más profunda. Nuestro mercado laboral todavía soporta una enorme dualidad, que va en perjuicio de los más jóvenes o de los que tienen menos formación. O empezamos a hablar en serio de la reforma educativa y de la reforma laboral o tendremos serios problemas en el futuro. Eso forma parte de ese programa ambicioso de país.
¿Qué opinión le merece la situación del sistema financiero y la cruzada judicial que se ha emprendido contra la banca como la mala de la película?
La reforma financiera en España se hizo razonablemente bien. A mí lo que me preocupa ahora dentro de la brecha política a la que aludía antes es que estamos poniendo en tela de juicio instituciones que han hecho unas aportaciones muy importantes en la trayectoria económica de España. El sistema hipotecario en España ha sido bueno, ha funcionado, ha sido una garantía. Que puede haber algunas excepciones de quienes no saben lo que firman cuando firman una hipoteca y que haya personas a las que haya que ayudar, por supuesto, pero en líneas generales no se puede cuestionar un sistema que lleva funcionando muchos años y que ha producido seguridad jurídica a España.

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