25 personajes recuerdan qué hacían el día del asesinato de Miguel Ángel Blanco

Una sola voz. Seis millones de personas, alzando al cielo las manos pintadas de blanco. La incertidumbre se convirtió en rabia, la rabia en llanto, el llanto en un puñal en el corazón de los españoles. El asesinato de Miguel Ángel Blanco (Ermua, 13 de mayo 1968 – Lasarte Oria, 13 de julio de 1997) logró que España se levantase -más si cabe- contra el terror etarra.

Nadie olvida aquel día. ¿Quién no se acuerda de lo que estaba haciendo en el instante en que se conoció que Miguel Ángel había aparecido casi muerto? Aquellas horas permanecen frescas en la memoria de quienes lo vivieron, como el día en que un hijo viene al mundo, o el día en que se muere un padre o una madre. Como solo sucede con grandes acontecimientos históricos como el golpe de estado del 23 de febrero o el atentado en Estados Unidos del 11 de septiembre, la conmoción fue tal en la vida de los españoles que todos somos capaces de explicar dónde estábamos y qué hacíamos aquel día. Se trata de un recuerdo indeleble, marcado a fuego, y que acude a nosotros cada 13 de julio.

EL ESPAÑOL se dirige, con esa premisa, a personalidades de la vida pública de España para ellos mismos cuenten su experiencia. Personalidades del mundo de la cultura, escritores, políticos… Dónde estaban aquel día, con quién, cómo lo vivieron, qué recuerdan de horas. La premisa es sencilla: Y tú, ¿dónde estabas cuando ETA asesinó a Miguel Ángel Blanco?

1. Fernando Savater: “Estaba en mi cuarto cuando mi mujer entró a decirme que le habían matad

“Ese día era sábado. Tenía fijada, desde hacía tiempo, una entrevista con José María Setién, que era el obispo de San Sebastián. Íbamos a hablar sobre la ética y la moral. Así que, por la mañana, yo no pude ir a la multitudinaria manifestación por la liberación de Miguel Ángel en Bilbao porque tenía aquella entrevista. Hablé de ello con Setién y me dijo: “No va a pasar nada, es una forma que tienen de presionar”.

Aquella tarde, en casa, estaba descansando en mi cuarto. Fue mi mujer quien entró a decírmelo: lo habían matado. Por poco consciente que fueras del asunto (sobre todo los que estábamos metidos en el ajo), te enterabas de lo que sucedía. Toda España estuvo pendiente de aquello. Lo que hacía vivirlo con tanta intensidad era el recuerdo de los fusilamientos de Franco. Fue una ejecución al más puro estilo franquista. A Miguel Ángel le pusieron un plazo, pero sabían que le iban a ejecutar”.

(Filósofo. Ese año escribió el ensayo ‘El valor de educar’).

2. Elvira Lindo: “Dolor en familia”.

“El día en que mataron a Miguel Ángel Blanco estábamos en un pueblo de la sierra de Madrid donde veraneábamos con nuestros hijos. Mi marido, Antonio (Muñoz Molina), y yo nos sentamos como así habíamos visto hacer en las casas de nuestros abuelos, con la radio entre los dos a la espera de un desenlace, y con la esperanza de que el muchacho saliera con vida. Yo creo que en esa casa no teníamos televisión. Los niños estaban sentados a nuestro alrededor, en silencio. En ningún momento disimulamos la preocupación y la gravedad de lo que esa espera incierta suponía, y creo que eso se ha quedado grabado en la mente de los que entonces eran niños. Se daban cuenta de que había ocurrido algo muy grave y de que lo estábamos viviendo al momento.

Fue un día muy triste, lo vivimos con mucho desasosiego y después con rabia. Cuando se supo que lo habían matado se hizo un silencio. Mi marido, más temperamental en esos casos, maldijo a los asesinos, y yo creo que lloré. Recuerdo nuestro dolor, pero también me hago cargo del miedo que tuvieron que pasar nuestros hijos. Creo que fue uno de los días más negros de la historia reciente de España. Fue un dolor vivido en familia”.

(Escritora. En 1997 publicó ‘Los trapos sucios’, cuarto libro de la serie de Manolito Gafotas).

3. Fernando Sánchez Dragó: “Me enteré durante la entrada del ejército rojo en Hong Kong”.

“Me enteré en Hong Kong. Fue el mismo día que los ingleses devolvieron la soberanía de la colonia. Y estábamos allí Alfonso Rojo y yo, enviados por Pedro J. Estábamos en contacto telefónico con El Mundo. Asistimos a la impresionante entrada del Ejército Rojo en Hong Kong. Evidentemente, la repercusión que podía haber tenido mi crónica sobre aquel hecho histórico se vio completamente opacada por el cruel asesinato de Miguel Ángel Blanco. Es inevitable no acordarme por todo aquello. No tenía el pulso de la prensa, de la opinión pública. No lo palpé de la misma manera. Así lo viví yo, de una forma rarísima”.

(Escritor. En aquel momento, Sánchez Dragó era profesor en la Universidad de Kioto).

Albert Rivera estaba con su familia cuando se enteró del asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Albert Rivera estaba con su familia cuando se enteró del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Moeh Atitar

4. Albert Rivera: “Lo recuerdo en casa, con mi familia”.

“Aquel día lo recuerdo en casa. Era una tarde calurosa y estaba con mi familia, todos pegados al televisor esperando que liberaran a Miguel Ángel. Poco tiempo después de que finalizara el ultimátum, confirmaron que le habían encontrado en el bosque con varios tiros en la cabeza, y poco después se confirmó su muerte. No dábamos crédito a tanta crueldad . Creo que aquella tarde ETA mató a Miguel Ángel Blanco, pero a la vez inició su propio fin ya que lograron unir a la sociedad española como nunca contra la banda terrorista hasta su derrota final”.

(Líder de Ciudadanos. En ese momento, Rivera tenía 18 años e iba a empezar la carrera de Derecho).

5. Pedro Sánchez: “La sociedad venció al miedo unida por el dolor”.

“Tenía sólo algunos años menos que Miguel Ángel Blanco y como él, también sentía dentro el compromiso político. Por eso es inevitable que mi recuerdo sea muy próximo en este caso. Por eso también es difícil desdoblarse entre el joven que vivió el mismo impacto personal que el resto del país, y la sensación que ya vivíamos entonces de que estábamos viviendo un cambio social y político inédito.
Sí recuerdo que la primera sensación fue de incredulidad ante lo que acabábamos de conocer, antes de que pasaran las horas y ese sentimiento se convirtiera primero en pesar y después en rabia, en dolor compartido.
Los socialistas habíamos sufrido también la brutalidad del terrorismo, y por eso sentíamos cada atentado en carne propia. El nacimiento en paralelo del ‘espíritu de Ermua’, la fuerza de la unidad contra el terrorismo, caló en todos nosotros de forma irremisible. Sabíamos que ese valor cívico colectivo era el principio de algo importante, sin tener muy claro cuál sería el final. Creo que la sociedad venció definitivamente al miedo unida por el dolor. Eso hace que me resulte muy difícil hablar de Miguel Ángel Blanco en pasado“.
(Líder del PSOE. Afiliado ya al partido, ese año estaba realizando un máster en Bruselas).

6. Pablo Iglesias: “Supuso un punto de inflexión”. 

“El asesinato de Miguel Ángel blanco supuso un punto de inflexión en la estrategia terrorista de ETA que provocó una condena unánime e incluso el rechazo de sectores importantes de la izquierda abertzale. Motivó una imponente respuesta social en toda España que tuvo un carácter histórico”.

(Líder de Podemos. En 1997, cursaba segundo de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid).

7. Carmen Lomana: “Yo vivía en San Sebastián”.

“Aquel día, estaba con unos amigos de Pamplona celebrando una comida en mi casa de San Sebastián. Como estábamos todos muy expectantes, teníamos puesta la radio. Era horrible. Por aquel entonces, yo vivía en San Sebastián y es que era continuo. La de amigos y conocidos que murieron en aquellos años. Estos asesinos no me producen ni la más mínima piedad, porque es que no dejaron de matar. Cuando lo dijeron por la emisora (no recuerdo cuál era), nos echamos todos a llorar”.

(Empresaria).

8. Borja Sémper: “Yo estaba en el ayuntamiento de Ermua”.

“Estaba en Ermua, en el ayuntamiento de Miguel Ángel. En aquel entonces, era portavoz de las nuevas generaciones populares en el País Vasco. Tenía 21 años. Ese fin de semana hicimos una vigilia dentro del ayuntamiento de la localidad. Dormimos allí representantes de todos los partidos políticos. Fueron, sobre todo, horas de incredulidad. Nos dicen que en 48 horas le iban a matar. A un chaval de 29 años, a sangre fría. Le iban a matar. En el fondo, sabíamos que si ETA amenazaba, ETA cumplía. Pero en aquel momento nos autoengañamos para tener algún atisbo de esperanza. Fue un momento de convulsión personal. Pero fue, sin duda,el principio del fin de ETA porque fue el principio del fin del miedo”.

(Político. En aquel momento, pertenecía a las Nuevas Generaciones del PP en Guipúzcoa).

9. Javier Gómez de Liaño: “Me marchaba a Burgos a tomarle declaración a Ortega Lara”.

“El día que asesinan a Miguel Ángel, estaba enfrascado con ciertos preparativos. Me marchaba a Burgos a tomarle declaración a Ortega Lara, a quien habían liberado la noche del 30 al 1 de julio. Yo llevaba la instrucción de aquel caso. Estaba ultimándolo todo con la forense, con los funcionarios del juzgado, con los peritos.

Me enteré antes de irme a Burgos, en el propio Juzgado Central número 1 de la Audiencia Nacional, del que era titular. Me lo dijo uno de los compañeros, quizás el fiscal. Con Miguel Ángel éramos muy pesimistas. Habían sido muchas horas, y los mensajes que ETA mandaba eran muy sangrientos. Luego se produjo la manifestación más imponente que ha sucedido en España. La más numerosa de todas”.

(Abogado y magistrado. Fue juez de la Audiencia Nacional. Instruyó casos tales como el de los GAL o el de Ortega Lara). 

Manifestación en contra del asesinato de Miguel Ángel Blanco.

Manifestación en contra del asesinato de Miguel Ángel Blanco. EFE

10. Maite Pagazaurtundúa: “Un desconocido me dio la noticia. Nos pusimos a llorar”.

“Recuerdo aquellos días (el secuestro, el asesinato, los días posteriores) en una especie de nebulosa, pero una nebulosa llena de emociones y de desgarro. Recuerdo que gentes que no nos conocíamos sufrimos mucho juntos. Yo era una joven madre que iba a todas las manifestaciones que se convocaron: las concentraciones en San Sebastián, en el Buen Pastor… Iba con el bebé, que se quedaba quieto y en silencio. Se daba cuenta de que algo estaba pasando, que todos los mayores que aplaudíamos de forma rítmica, pidiendo su libertad, que todos los lemas que coreábamos eran importantes. Recuerdo sus ojos mirándonos.

Fue un desconocido quien me dio la noticia de que había aparecido muriéndose y agonizando en Lasarte Oria. Nos pusimos juntos a llorar. Millones de personas lloramos juntos, deseamos juntos su liberación y sentimos la rabia también juntos. La mirada inocente de Miguel Ángel nos acompañará hasta que perdamos la noción de nosotros mismos”.

(Eurodiputada. El acoso que ella y su familia sufrieron en Hernani (Guipúzcoa) les hizo mudarse de allí. ETA asesinó a su hermano Joseba en el año 2003).

11. Emilio Martínez-Lázaro: “No conocíamos a Miguel Ángel Blanco, ahora todos reconocen su cara”.

“No conocíamos a Miguel Ángel Blanco. Antes de lo que pasó, solo era otro político más. Lo mismo sentiría por las otras víctimas como los guardias civiles. La barbaridad no fue peor que las víctimas de Hipercor y que lo de los abogados de Atocha. Lo que cambió fue la reacción del país. ¡La gente se reveló! Salimos a las calles a pedir que no lo mataran, estuvimos atentos durante dos días. Ni te digo cuando le asesinaron… A aquel chaval no le conocía nadie y hoy en día todos reconocen su cara”.

(Director de cine. En 1997, se emitió su película ‘Carreteras secundarias’. En 2014 dirigió ‘Ocho apellidos vascos’).

12. Javier Gutiérrez: “La viví pegado al televisor y la radio”.

“Como la mayoría de los españoles, viví aquel día desde el horror y el espanto. La viví pegado al televisor y la radio, como el resto del país. Una vez que se consumó el asesinato, pasamos a sentir la ira, la injusticia y la impotencia. La banda había traspasado todas las líneas rojas. Cualquier acto terrorista es repudiable, pero esto fue más allá. Había sido una muerte mucho más cruel por las circunstancias que la rodearon. Recuerdo la angustia cuando se confirmó, sobre todo porque estaba seguro de que no le acabarían matando. No solo fue ese día, la sensación recuerdo que me acompañó durante un tiempo, y también a la gente con la que lo hablaba. Con aquello, la crueldad de ETA iba más allá de lo imaginable”.

(Actor. El año que mataron a Miguel Ángel, fue el de su primera incursión en el mundo del cine. Apareció en “Planeta Extraño”).

13. Pilar Urbano: “Me había aislado en el campo. Me lo dijo por teléfono un oficial del CESID”.

¿Dónde estaba yo? Da igual. Lo importante en aquellos momentos era saber dónde estaba él. Y estaba Azokaba, en un descampado de Lasarte: dos tiros descerrajados en la nuca, y resistiéndose a morir. Serían las cinco y veinte de la tarde, 12 de julio de 1997, cuando dos hombres lo encontraron. Su corazón aún latía. Y la gente se aferró a ese hilillo de esperanza unas cuantas horas más. A las cinco de la madrugada del 13, murió.

Me había aislado en una casa en el campo escribiendo un libro de espías –’Yo entré en el Cesid’– y deliberadamente desconectada de las noticias. Me llamó por teléfono un oficial del CESID: “ETA ha secuestrado… Han dado un plazo… Es un pulso, como respuesta a la liberación de Ortega Lara”.

Ya no pude escribir una línea. Me pegué al televisor y conviví a distancia el terrible gotero del tiempo que se agotaba minuto a minuto; las manifestaciones masivas, España galvanizada en una inmensa hogaza de manos blancas como la harina y el bronco clamor unánime con ritmo de octosílabo: ¡Bas-ta-ya-hi-jos-de-pu-ta!

(Escritora y periodista. En aquel momento, se encontraba escribiendo un libro sobre el CESID, actual Centro Nacional de Inteligencia).

Pilar Urbano se había retirado a una casa para escribir un libro. Aquel día no escribió ni una palabra.

Pilar Urbano se había retirado a una casa para escribir un libro. Aquel día no escribió ni una palabra. Moeh Atitar

14. Javier Olivares: “Estaba solo en casa, sentía la crueldad y la injusticia”. 

“Ha habido muchas muertes inútiles. No supusieron nada. Esta nos dolió especialmente por la manera en la que se dio.Cuando una ideología utiliza la muerte para conseguir objetivos, deja de ser eso que pretendían alcanzar. Se vuelven simples asesinos. Me acuerdo ver la tele, estaba solo en casa. Sentía la crueldad y la injusticia. Es muy fuerte comprobar cómo, sin conocer a alguien, te puede doler tanto su muerte”.

(Director de cine. Creador de la serie “El ministerio del Tiempo”).

15. Javier Maroto: “Volvíamos en coche desde Vitoria”.

“Estábamos en el coche volviendo a Vitoria. Íbamos con la radio puesta y nos enteramos así. Por aquel entonces, estaba implicado en las nuevas Generaciones del PP. Iba a todas las manifestaciones. Varias veces nos pusimos a protestar enfrente de las herriko tabernas. Los propios ertzaintzas tenían que protegerlas de quienes gritábamos contra ellos. Pensabas: esto es el mundo al revés.

Tras lo de Miguel Ángel, algo cambió en la sociedad. El silencio había paralizado durante muchos años a la sociedad vasca. Siendo del partido popular, decidieron que aquello era el final. Y decidimos salir juntos a la calle a decir “Basta ya”. A aquello se le sigue llamando El Espíritu de Ermua.

(Político. Pertenecía a las Nuevas Generaciones del PP en el País Vasco).

16. Iñaki Anasagasti: “Tenía esperanza. Obviamente, me equivoqué”.

“La manifestación de Bilbao fue impresionante. Hice la marcha al lado de Jordi Pujol. Recuerdo que, cuando avanzábamos por la avenida principal, Pujol me comentaba: “¡Qué edificios más bonitos tenéis aquí también!”. Cascos también estaba al lado y no paraba de decirnos: “Si no somos capaces de estar unidos todos juntos ante un asunto así, no hay solución”. El problema, como siempre, fue José María Aznar, con su carácter. Y Mayor Oreja lo manipuló mucho. Se gastó mucho dinero llevando a gente. Algo de esperanza sí tenía yo. Si Franco fue capaz de amnistiar a los condenados a muerte en el Juicio de Burgos, también ETA podía dejarse influir por manifestaciones como aquella, con cientos de miles de personas. Oficialmente, quinientas mil personas. Obviamente, me equivoqué”.

(Político. En aquel momento, era portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados).

17. Ana Iríbar: “Tuvimos que parar. No podíamos conducir”

“Dos días antes, recibí la llamada de un amigo diciéndome que habían secuestrado a un concejal llamado Miguel Ángel. Al día siguiente de esa llamada, nos fuimos a San Sebastián para asistir, el sábado, a la manifestación de Bilbao. Lo primero que recuerdo es que hacía mucho calor. Cuando pienso en la manifestación, se me pone la carne de gallina. Aquel sentimiento generalizado de unidad. Cuando regresábamos en coche a San Sebastián, la radio dijo que le habían encontrado tiroteado. Tuvimos que parar. No podíamos conducir. Y nos pusimos a llorar”.

(Profesora. En 1990 se casó con el político del PP vasco Gregorio Ordóñez, asesinado por ETA en 1995. Ese mismo año creó la Fundación Gregorio Ordóñez).

Ana Iríbar, viuda Gregorio Ordóñez.

Ana Iríbar, viuda Gregorio Ordóñez. EFE

18. Francisco Álvarez Cascos: “Ya era hora de que en el País Vasco dejara de haber dos bandos”.

“Recuerdo que, con la gran pancarta asida a nuestras manos, dije a Anasagasti y a Arzalluz que ya era hora de que en el País Vasco dejara de haber dos bandos: en uno estábamos los que recibíamos el pésame y en el otro, los que lo daban. La manifestación fue una respuesta inédita y en gran medida espontánea de la población vasca contra ETA”.

(Político. En 1997, ejercía como Vicepresidente Primero del Gobierno de José María Aznar y como Ministro de la Presidencia).

19. Jaime Mayor Oreja: “Aquel sábado viajé en el avión con el presidente”.

“Aquel sábado viajé en el avión con el presidente. Se produjo el debate de si Aznar debía ir andando o en coche desde el Gobierno Civil de Bilbao, donde nos encontramos, hasta la cabeza de la manifestación. Yo era partidario de lo primero. Nunca un presidente del Gobierno ha sido tan vitoreado como aquel día. El PNV comprobó que había un movimiento social importantísimo que estaba con nosotros. En ese sentido, fue un éxito descomunal”.

Mayor Oreja ante el ataúd de Miguel Ángel Blanco.

Mayor Oreja ante el ataúd de Miguel Ángel Blanco. EFE

20. Jose Antonio Zarzalejos: “El nacionalismo se asustó”.

“En la manifestación de Bilbao, cuando pasaba Arzalluz con la pancarta, fue abucheado. Este e Ibarretxe leen al revés el significado de la reacción en la calle y apuestan por una estrategia sin futuro. El nacionalismo se asustó. Luego vendría el Pacto de Estella con ETA y el Plan Ibarretxe en 2005, que fracasó”.

(Periodista. Era director de El Correo Vasco y del diario ABC).

21. Alberto Núñez Feijóo: “Estaba en mi casa”.

“Estaba en mi casa cuando me enteré primero de que había aparecido y después del trágico desenlace. Recuerdo con mucha claridad el desgarro con el que todos vivimos aquellas horas, especialmente en la manifestación de manos blancas. Nunca había visto un clamor tan impactante a través de los gestos y los silencios de tanta gente. Tampoco olvidaré, y de hecho creo que lo deberíamos tener presente siempre, la reacción de los españoles, convirtiendo el odio en esperanza y la pérdida tan injusta de aquel joven de origen gallego en un mensaje de concordia. Sin esa reacción de las víctimas y del conjunto de los ciudadanos, sin tanto sacrificio desinteresado, la historia de España, nuestra historia, hubiese resultado diametralmente opuesta.

(Presidente de la Xunta de Galicia. Ese año estaba en Madrid, presidiendo el Instituto Nacional de la Salud). 

22. Nicolás Redondo: “Tuve que ir a recibir a Afonso Guerra al aeropuerto de Sondika”.

“Recuerdo que tuve que ir a recibir a Alfonso Guerra al aeropuerto de Sondika (Bilbao). En el trayecto, yo, iluso, pensé que ETA, ante aquel movimiento popular, tendría que liberar a Blanco. Y lo dije en voz alta. Guerra me dio un baño de realismo: “Precisamente por esto, en el caso hipotético de que se lo plantearan, no podrían soltarlo vivo; porque los terroristas lo que buscan son manifestaciones, repulsas, dolor, tener a la sociedad pendiente de un hilo. En la lógica etarra pensarán que la sociedad española vería la liberación como una derrota. Desengáñate, a ese chico van a matarlo cuando se cumpla el plazo”, me dijo Guerra”.

(Sindicalista y político. En 1997, estaba retirado de la vida política).

23. Iñaki Gabilondo: “Recuerdo estar en la radio. Creo que lo di en antena”.

“Estaba la víspera en la Puerta del Sol, en una concentración de apoyo que se hizo. Para mí, una de las situaciones más chocantes y más expresivas que he vivido. Gallardón, el alcalde, me llamó al estrado para que hablase. Esperaba que me dieran un papel para que leyera lo que fuese. Pero me dijeron: di lo que quieras. Suscribimos lo que tú digas. Al día siguiente, El País recogió el discurso y yo recuerdo que a la hora en que lo mataron debía de estar en la radio. Es posible que incluso lo diera yo mismo en antena.

Fue una secuencia horrorosa porque lo de Ortega Lara, esa tensión, había sido unos días antes. Yo recuerdo darle a su hermana la noticia. Lo tengo interiorizado todo aquello, lo que ocurrió con Miguel Ángel, por el tipo de unidad que había entonces. Se unieron todos los que estaban en el tablado: PP, PSOE, comunistas, UGT, empresarios… Así es como yo lo recuerdo”.

(Periodista. Dirigía Hoy Por Hoy en la Cadena SER).

24. Carlos Totorika: “Viví mucha angustia por el drama que tuvimos que sufrir todos los vecinos de Ermua”

“Lo viví con una enorme angustia por el drama que tuvimos que sufrir todos los vecinos de Ermua y quienes nos acompañaron ese día. Lo vivimos también con una actitud de rebeldía frente al terror de ETA, desde la movilización, superando el miedo, la angustia y la parálisis que produce el terrorismo. Salimos a la calle a gritarles y llamarles asesinos.

Le dimos la vuelta a la dinámica anterior en la que el terrorismo conseguía sus objetivos por la parálisis de sus acciones violentas. A partir de ahí, yo creo que el terrorismo se fue debilitando sólo con cada acto violento. Lo importante de la muerte de Miguel Ángel Blanco fue que los ciudadanos se convirtieron en protagonistas en la lucha de las libertades y cooperaron en la persecución de los etarras.

(Político. Es el actual alcalde del municipio de Ermua).

25. María del Mar Blanco: “Quiero que sepas que soy de Batasuna, pero no estoy de acuerdo con lo que están haciendo a tu hermano”.

“Recuerdo que, en la manifestación de Bilbao, que hacía mucho calor, una señora me enganchó de la mano y me dijo: “Quiero que sepas que soy de Batasuna, pero no estoy de acuerdo con lo que están haciendo a tu hermano”. Yo le contesté que si se hubiera expresado antes su desacuerdo, quizás no habríamos tenido que llegar hasta aquí”.

(Hermana de Miguel Ángel Blanco. Actualmente es presidenta de presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, de la Fundación MiguelÁngel Blanco. Diputada del PP en el Congreso).

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