El ministerio de Salvador Illa reconoce que la carencia de EPIs es una de las causas de los más de 5.000 profesionales infectados.

Los sanitarios españoles llevan casi un mes en primera línea de batalla contra el coronavirus… y aún no tienen un escudo sobre el que colgarse las medallas. «No sé donde están los EPIs que el presidente dice que están enviando», lamenta una enfermera del Hospital de Getafe. Este lunes, la UCI del centro madrileño dio su primera alta a una paciente de Covid-19. Una docena de profesionales despidió a la mujer en su salida hacia la planta de hospitalización entre vítores y, casi con certeza, también empapados en sudor pues, desde hace unos días, el equipo de intensivistas lleva por uniforme unos chubasqueros –«muy parecidos a los que venden en la Warner»-. Y pueden considerarse afortunados. 

Como en la gran mayoría de los hospitales de la Comunidad de Madrid, el comentario general no pasa de un «nos vamos apañando». Con el impermeable de plástico, el virus no les roza, pero «con eso y una bata de papel encima… en menos de dos horas estás chorreando de sudor», denuncia la enfermera. La situación empeora a medida cuanto más se aleja uno  de la UCI. A principios de marzo llegaron los primeros contagiados, se cercó a cal y canto, con pladur,  la planta reservada a estos pacientes y se  los casos infecciosos y solo se podía acceder con EPI. El estallido de casos hizo que la programación se viniese abajo. No hubo muro de cartón capaz de contener la pandemia.

Carencia de equipos en hospitales de Madrid

Carencia de equipos en hospitales de Madrid

Como en otros hospitales de la región, todos los departamentos se han ido copando de ‘coronas’. «Han sacado a los niños de la planta de Pediatría y los han metido en una sala de Urgencias, en la primera están ingresando los adultos infectados… porque ya no hay más sitio en el resto del hospital«, describía la enfermera a La Información el pasado viernes. Los equipos de protección, a diferencia de los positivos,  no han llegado por igual al personal de todo el centro. Hace unos días, los enfermeros improvisaron un taller de costura para fabricar batas impermeables con batas de basura. El problema de estas es que no suelen hacerse con mangas. Entre las extremidades del sanitario y el virus en la piel de los pacientes solo queda una capa porosa, la de las batas verdes que suelen vestir los celadores.

Carencia de equipos en hospitales de Madrid

Carencia de equipos en hospitales de Madrid

Este martes, el balance de Sanidad reveló una situación desoladora: más de 5.000 profesionales del sistema habían caído por el azote del virus. Las bajas dejan un agujero en la labor asistencial, clave para frenar el avance de la pandemia, que el Gobierno trata de paliar con un rearme de plantilla a base de médicos jubilados, MIR a los que se les prolongan los contratos de residencia, o estudiantes que aún no han comenzado su andadura en los hospitales. Pero, mientras dure la carencia de EPIs, hará ineficaz cualquier refuerzo.

Por primera vez desde que empezó la crisis, la cartera de Salvador Illa, a través del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, reconoció este martes que la escasez de material podría ser una de las causas que explican que España sea el país con mayor número de sanitarios infectados, de entre aquellos estados con un índice de contagios similar. 

En rueda de prensa el director de este órgano dependiente del ministerio de Illa, Fernando Simónn  apuntó a tres motivos que podrían tener relación con estas cifras. Simón achacó los contagios en plantilla a  los «dos o tres brotes» de la enfermedad que saltaron dentro de los propios hospitales, en los primeros días de epidemia en España. El impacto de estos tuvo a los profesionales como los mayores damnificados. Junto a esto, Simón también dejó caer que «algunos también se han podido infectar en la comunidad», no durante su labor en los centros. 

No fue hasta después de estos dos apuntes, cuando Simón habló de la falta de EPIs. El acceso a este material «ha sufrido algunos momentos críticos en la capacidad de aportarlos», admitió Simón, no sin matices: el portavoz aseguró que, en general, el suministro «está resultando suficiente» y enmarcó su escasez a casos puntuales.

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