¿Es Libia el legado de Merkel?

La ironía no se les escapaba a aquellos que han seguido la política exterior de Angela Merkel. El 19 de enero, la canciller alemana acogió a diferentes líderes mundiales en Berlín para intentar forjar un alto el fuego en Libia. Fue una decisión de alto riesgo. Y simbólica. En 2011, Alemania se abstuvo ante un mandato de la ONU para intervenir en Libia.

En esta megacumbre nunca hubo intención por parte de los dos principales rivales en Libia, el primer ministro, Fayez Serraj, y el general Jalifa Haftar, de sentarse a la mesa de negociaciones, y mucho menos de encontrarse cara a cara. Aun así, su presencia en Berlín (precedida por los intentos fallidos en Moscú, por parte de Rusia y Turquía, para hacer algún progreso) se sumó a un acuerdo alcanzado por los líderes mundiales –incluidos algunos de los involucrados en Libia en cada bando del conflicto– para respetar el embargo de armas. Esto mostró la determinación de Merkel de tratar de poner fin a esta guerra. Podría llegar a ser su legado.

Hace nueve años, la reputación de Alemania entre sus aliados occidentales estaba casi destrozada. Acababa de lograr un período de dos años en el Consejo de Seguridad de la ONU. Cuando se convocó una votación para intervenir en Libia bajo el mandato de la responsabilidad de proteger (R2P por sus siglas en inglés), el gobierno de Merkel se abstuvo. Sus aliados más cercanos —Francia, Reino Unido y Estados Unidos— quedaron estupefactos, particularmente desde que Berlín fue acusado de ponerse del lado de Rusia.

Dentro del país, hubo un gran nerviosismo tras la decisión del gobierno. Y cuando poco después este se negó a unirse a la coalición de la OTAN que atacó Libia (la transformación del mandato del R2P al cambio de régimen, por cierto, no pasó desapercibida en Rusia), Alemania fue considerada un aliado poco confiable.

Como se vio después, la decisión de Alemania fue la acertada –a pesar de que Merkel lo comunicase tan mal–. La canciller había visto cómo la coalición militar liderada por EEUU en Irak acababa en un fracaso descomunal. No hubo un plan para el día en que el régimen de Sadam Hussein fuese derrocado. Lo mismo aplicaba a Libia. Cuando el Muamar Gadafi cayó, ni la OTAN ni la ONU tenían un plan para el día después.

Francia y Alemania pagarían un precio muy alto por la guerra en Libia.

Los soldados y los ejércitos de mercenarios que habían operado en Libia abandonaron el país con rapidez, trasladándose con sus armas a Malí y a otros lugares del Sahel. Desde entonces, Francia, la antigua potencia colonial, ha estado librando una guerra –con el apoyo de EEUU– para contener el terrorismo islámico, el tráfico y la creciente inestabilidad en la región. Basta con mirar el número de bajas en la zona.

Alemania tampoco se ha salvado. Con la guerra, más la inestabilidad en el vecindario, Libia se ha convertido en una de las principales rutas para los migrantes y refugiados que desean cruzar el Mediterráneo hacia Europa. Los contrabandistas y traficantes han hecho su agosto. Los esfuerzos de la Unión Europea para detener el flujo con la Operación Sophia han sido tibios, por decirlo son suavidad. Al final, las políticas exteriores y doméstica de Merkel se han convertido en sinónimo de migración.

En 2015, con la guerra siria infringiendo un sufrimiento indescriptible a los civiles, Merkel abrió las fronteras a más de un millón de personas que huían de ella. La canciller ha heredado las políticas fallidas de la OTAN en Libia, las políticas estadounidenses fallidas en Irak y el ignominioso fracaso diplomático y político de Occidente en Siria.

El juego de la culpa es tan amplio y profundo como la violencia y la destrucción en Libia, Irak, Siria y también Yemen, esa guerra olvidada. Y como Alemania no desempeñaba ningún papel diplomático o político consecuente en la región, Merkel, por razones éticas y humanitarias, decidió dar a mucha gente el refugio que tanto necesitaba.

Dependiendo de cómo se perciba su decisión, la canciller ha pagado un alto precio por ello. Alternativa para Alemania, un partido antiinmigración, antimusulmán y antisemita, es muy popular en algunas partes del país, particularmente en los estados del Este. Allí compite por el primer y segundo puesto entre los partidos políticos. La sacudida hacia la extrema derecha no puede minimizarse como un fenómeno o problema a corto plazo. Así como la decisión de Merkel de abstenerse en la votación de la ONU sobre Libia en 2011 le valió la ira de sus aliados, su política de refugiados cambió el statu quo político de Alemania.

Acogiendo a líderes mundiales en Berlín el 19 de enero, la canciller estaba buscando compensaciones en dos frentes, ambos relacionados: el diplomático y el de los refugiados.

Alemania ha sido criticada por ser un actor pasivo en política exterior –a pesar de que Merkel debería recibir crédito por negociar un alto el fuego, aunque frágil, en el este de Ucrania en 2015–. Sin embargo, precisamente porque se abstuvo durante la votación de Libia en 2011, Alemania ha podido aparecer como neutral en la organización de la conferencia.

Pero hay una gran dosis de realpolitik involucrada. Merkel sabe que la crisis de refugiados está lejos de terminar y que Libia sigue siendo una ruta importante hacia Europa. También sabe, después de varias visitas a la región y muchas discusiones con el presidente francés, Emmanuel Macron, de la combustibilidad del Sahel y cómo supone inmensas amenazas de seguridad para la zona y para Europa. Cuanta mayor es la inseguridad en el Sahel, mayores son los flujos de refugiados y migrantes.

Merkel entra en sus dos últimos años como canciller y su legado podría depender de lograr el fin de la guerra en Libia. Cualquiera que sea el resultado, al final se trata de que Merkel consiga que Alemania se considere, en lo que a política exterior se refiere, como un actor, no como un mero destinatario.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en la sección Strategic Europe de Carnegie Europe.

Share

Un despertar progresista al rescate de Europa

Ni Europa se construyó de golpe -del carbón y el acero al euro pasaron unas cuantas décadas– ni la progresiva politización de la antes técnica y a veces anodina Unión Europea electrificaría al continente como un rayo. Con todo, las elecciones europeas esta vez sí han sido diferentes a sus convocatorias anteriores. Europa resiste con fuerza tras sus peores crisis y sitúa el centro de gravedad político hacia una plural coalición progresista que deberá hacer valer su influencia, primero en la elección de los nuevos líderes y después en un programa de reformas que aporte resultados concretos a los ciudadanos durante los próximos cinco años.

Quizás el dato más importante haya sido la participación. Desde 1979 una cruel paradoja golpeaba al Europarlamento una y otra vez en cada una de sus convocatorias electorales: el número de electores que ejercían su derecho fue cayendo desde un 62% hasta un 42% en 2014. Curiosamente, el poder de la Eurocámara no dejó de crecer durante estos años. A los ciudadanos parecía importarles poco. El final ahora de esa tendencia negativa, con el 50,97% de esta convocatoria, la mayor cifra en 20 años, es de enorme relevancia. Como única institución de elección directa, la Eurocámara aporta un elemento legitimador clave para una UE, que ejerce su poder cada vez de una manera más evidente para la ciudadanía.

Había dos elementos descontados antes de la convocatoria: que la socialdemocracia y el centroderecha perderían representación y que los partidos ultras subirían. Es la tendencia que hemos observado en las sucesivas elecciones nacionales en los últimos cinco años. Pero ni los primeros han bajado tanto, ni los segundos han arrasado.

La bajada de la socialdemocracia (que ha pasado de 184 a 153 escaños) se compensa para esta familia política con el papel central que puede jugar en la configuración de una amplia coalición progresista. El avance de los liberales (tercera fuerza, 105 escaños, 36 más) y los Verdes (69 escaños, 17 más, tercera fuerza en Francia y segunda en Alemania) vira el centro de gravedad de la UE hacia el centroizquierda.

El Partido Popular Europeo (PPE) se ha quedado fuera de juego en la resaca electoral. A las puertas de los días de votación, la coalición de su joven promesa, el ahora excanciller austriaco Sebastian Kurz, saltó por los aires por un escándalo de corrupción del partido ultra con el que gobernaba. El candidato oficial del PPE para presidir la Comisión Europea, Manfred Weber, protegió durante años en su grupo a Viktor Orbán, quizás el político más autoritario y también más popular de toda la UE (su partido, Fidesz, ha alcanzado el imponente 52,3% de los votos en las europeas en Hungría).

El coqueteo con los ultras que el PPE ha practicado durante los últimos cinco años casa mal con el nuevo tiempo que han marcado las elecciones europeas. El PPE tiene mucho que perder, sobre todo porque hasta ahora lo tenía todo: las presidencias de la Comisión, Consejo y Parlamento Europeo. La coalición socialdemócrata, liberal y verde que se hace paso no podrá ignorar al centroderecha, clave para los grandes acuerdos, pero sí debería tener capacidad para definir un nuevo tiempo (la primera señal llegada de la cumbre del lunes apunta en ese sentido: debería haber paridad en los grandes nombramientos).

El test ultra llegará pronto cuando estos partidos se tengan que poner de acuerdo para formar un solo grupo en el Parlamento Europeo. Hasta ahora no lo han conseguido. Si los 54 eurodiputados liderados por el británico Farage (Europa de la Libertad y de la Democracia Directa) y los 58 apadrinados por el tándem Salvini – Le Pen (Europa de las Naciones y de las Libertades) sumasen podrían hacer daño, pero no lo conseguirán. ¿Acaso Cinco Estrellas querría formar grupo con su rival Salvini, por mucho que gobiernen en coalición? Si Farage quiere un Brexit duro, querrán lo mismo Salvini y Le Pen aunque se perjudiquen los intereses de los ciudadanos franceses e italianos?

¿Y la izquierda radical? Desaparecida, desorientada, irrelevante en el nuevo mapa de poder. Han pasado de 52 a 38 escaños, incapaces de capitalizar el descontento social ante una crisis que no ha sido precisamente amable en Europa. El anti-europeísmo late con fuerza entre muchos de estos partidos. Es difícil distinguir en ocasiones las palabras del francés Melenchon de las de Le Pen. No saben qué Unión Europea quieren ni parecen capaces de probar que merezca la pena conservarla.

politicaexterior

Share

Los “inversores” en desastres ya se han desplegado en los mercados financieros

La economía contemporánea se define por la voracidad de los mercados financieros. Ahí es donde reside el poder de veras. Por consiguiente, no ha de sorprender que, conforme se recrudecen las tensiones entre los EE.UU. e Irán, algunos fondos especulativos estén ya frotándose las manos a la expectativa. En una guerra hay siempre ganadores y perdedores, incluidos los del mercado monetario.    

Y así es como va a ser también esta vez. De hecho, ya está pasando: el precio del petróleo, impulsado principalmente por el mercado de derivados, subió a 70 dólares por barril tras el ataque norteamericano contra el general Soleimani. No se ha cerrado ni ha explotado ningún pozo ni refinería —por lo menos todavía no — pero la mera posibilidad de que la crisis entre Irán y los EE.UU. pueda terminar en un conflicto armado abierto ya ha llevado a muchos “analistas” a revisar al alza sus estimaciones del precio del crudo a corto plazo, incluida la gasolina como parte del mercado de los llamados derivados de productos básicos, instrumentos financieros que tienen los recursos naturales como mercancía subyacente.

También es cierto que la excitación del juego y de hacer apuestas arriesgadas no es para todo el mundo, razón por la cual otros inversores está tomando otra vía y moviéndose a orillas más seguras —como el oro, cuyo precio ha alcanzado un máximo en siete años (a 1.588,13 dólares la onza), pero también el paladio (que hoy cuesta 2.020 la onza), un metal más raro, que está por tanto más a cubierto de caídas repentinas de su precio. Hace mucho que el dinero se liberó de su vinculación al oro y a otras materias primas, pero cuando los tiempos se tornan peligrosos, el metal precioso ofrece siempre una garantía. Es entonces cuando el “dinero” y el “oro” tienden a convertirse en lo mismo una vez más, aunque evidentemente no para todo el mundo, y desde luego no para las clases populares.

Por utilizar la jerga de los operadores financieros, se podría decir, en resumen, que en este contexto tanto los inversores “bajistas” [“bearish”, pesimistas], como los “alcistas” [“bullish”, optimistas], aunque juegan a juegos distintos, van reaccionando al mismo conjunto de expectativas. Estos a su vez están ligados al riesgo de que la situación pueda recrudecerse de algún modo hasta llegar al desastre (o casi).

Sin embargo, si se combinan, estos extremos de euforia e incertidumbre, los impulsos especulativos y las retiradas defensivas podrían tener terribles efectos sobre una economía mundial que ya está cargando con la cuenta de una insensata guerra comercial, así como con las secuelas de una crisis que, en ciertas zonas de la economía capitalista mundial —por ejemplo, Europa—, no han podido erradicarse todavía (es el caso en Alemania, donde la producción de coches en 2019 cayó a niveles de 1996, con un descenso del 9%).

Estos son los temores que expresa la agencia de clasificación Moody’s cuando habla acerca de la posibilidad de una “amplia sacudida económica y financiera” en caso de un conflicto duradero entre la principal potencia económica y militar del mundo y el país dirigido por los ayatolás.

Esto no solo concierne a los efectos directos sobre un aumento incontrolado, e incontrolable, en el precio del petróleo (que podría combinarse con un aumento igualmente incontrolado del precio de otros hidrocarburos, tales como el gas natural, dado el caos en Libia), sino también, y de forma absolutamente crucial, al peligro de un empeoramiento de las “condiciones para operar y financiar”, una obscura expresión técnica que puede traducirse como una contracción del mercado de capitales, lo que afectaría de inmediato a alguno de los sectores productivos de la economía, así como a los niveles de empleo.

Para las empresas del sector energético, de acuerdo con Moody’s, todo esto podría traducirse en “un acceso cada vez más ajustado a los mercados de capital en 2020, elevando sus costes de capital y debilitando la liquidez, a la vez que se incrementa asimismo el riesgo de impagos para las empresas con vencimientos inminentes”.

Poco se puede hacer a este respecto: la filosofía de la que los mercados financieros toman ejemplo es indiferente a los posibles derrumbes de la economía real y de la condiciones de vida de millones de personas.  

Sólo partiendo de esta consciencia resulta posible explicar cómo la muerte, la enfermedad, los desastres naturales y toda clase de infortunios se han sumado a la lista de cosas y acontecimientos con los que se puede especular, hacer apuestas, y en los que se podría incluso “invertir”. Se trata de otra clase de guerra, una guerra cotidiana que se libra en los mercados financieros y en mercados paralelos por todo el mundo. Y puede cosechar gran beneficios de una guerra de verdad, o potencial, o de una guerra con la que se amenaza o que se busca. Luigi Pandolfi  licenciado en Ciencias Políticas, es colaborador de publicaciones como Micromega, il manifesto, Linkiesta o Economia e Politica. Entre sus libros se cuentan Destra, correnti ideologiche e temi culturali nell’Italia repubblicana (2000), Un altro sguardo sul comunismo, teoria e prassi nella genealogia di un fenomeno politico (2011), Lega Nord, Un paradosso italiano in 5 punti e mezzo (2011), Crack Italia, La politica al tempo della crisi (2011).Fuente:il manifesto, 9 de enero de 2019Traducción:Lucas Antón

Share

El argumento capitalista a favor de que no haya multimillonarios. Adam Smith quería controlar el poder de los ricos

A Adam Smith se le recuerda como el santo patrón del comercio no regulado, como el mayor profeta planetario de las ganancias monetarias. Un sinnúmero de economistas y políticos se han servido de su idea de la «mano invisible» para mantener que el capitalismo funciona, pese a sus excesos y desigualdades.

Pero esta fantástica interpretación de su pensamiento es incorrecta. De hecho, en sus escritos, Smith sueña con una sociedad más igualitaria, y criticó a los ricos por servir a sus propios intereses a expensas del público en general.

Como escribió en La riqueza de las naciones, «El establecimiento de una perfecta justicia, una perfecta libertad y una perfecta igualdad es el sencillísimo secreto que asegura de la manera más efectiva el mayor grado de prosperidad para las tres clases».

Hoy, el llamado de Smith a favor de una «perfecta igualdad» o se pasa por alto o se tergiversa deliberadamente. Sus más fervientes defensores echan mano de su obra para respaldar la idea de que los ricos son «creadores de riqueza» y, por tanto, irreprochables.

Pero ahora que el 1% de la población mundial posee la mitad de la riqueza del planeta, esta idea está siendo cuestionada de manera enérgica. Hay cada vez más llamados para que ya no haya multimillonarios y para eliminar los privilegios de estos, incluyendo los regímenes fiscales que los favorecen, subvenciones para las grandes empresas y exagerados salarios para los ejecutivos que a menudo son subsidiados por los contribuyentes.

Si viviera hoy, ¿qué pensaría Adam Smith de la presión política ejercida por Jeff Bezos a fin de recibir cada vez más subvenciones del gobierno, o de los rescates de la Gran Recesión en que el gobierno de los Estados Unidos salvó a los ricos al tiempo que millones de personas perdieron sus casas, o del reconocimiento de Peter Thiel de que «los monopolistas mienten para protegerse»?

Creo que Smith diría: se veía venir.

Smith criticaba mordazmente el poder desproporcionado de los ricos sobre la formulación de políticas gubernamentales. Se quejó de la tendencia de los ricos a eludir sus obligaciones fiscales, pasando injustamente las cargas fiscales a los trabajadores pobres. Criticó duramente los rescates de su gobierno a favor de la Compañía de las Indias Orientales. Pensaba que el dinero sucio en la política era similar al soborno, y que era contrario al deber de gobernar con imparcialidad. Y no era el único.

La realidad es que el argumento histórico a favor de abolir los privilegios de los multimillonarios se remonta al menos a los filósofos de la Ilustración y a los revolucionarios que estos inspiraron, incluyendo incontables esclavos y trabajadores cuyos nombres e historias ignoramos.

Thomas Paine, el radical británico del siglo XVIII cuyos escritos impulsaron la Revolución norteamericana, abogó por la creación de un fondo de riqueza, que fuera financiado por unos impuestos sobre la propiedad, y que permitiera pagar una determinada cantidad de dinero a toda persona tanto durante su juventud como en la vejez. Hoy, las propuestas a favor de una renta básica recuperan esta idea.

La pionera feminista Mary Wollstonecraft, una compañera de Smith y Paine, condenó las leyes británicas que favorecían a los ricos sobre los pobres. Smith estuvo de acuerdo, y señaló específicamente aquellas leyes que beneficiaban a los patrones a costa de los trabajadores al tiempo que estos estaban formando incipientes organizaciones sindicales.

En sus escritos, Wollstonecraft se enfrentó a su contemporáneo Edmund Burke, criticando la afirmación de este de que a fines del siglo XVIII se vivía «mejor» que nunca, y su insistencia en que los trabajadores en apuros respetaran la jerarquía de la era feudal. El razonamiento de Burke es «sólido», escribió Wollestonecraft con ironía, «en boca de los ricos y de quienes carecen de visión de futuro».

Desde entonces, muchísimos activistas y trabajadores han reiterado las preocupaciones de Smith, Wollstonecraft y Paine, entre ellos Maria Stewart, una oradora e intelectual pública afroamericana.

Treinta años antes de que Marx escribiera El Capital, Stewart sostuvo que la riqueza de los Estados Unidos provenía de la mano de obra no remunerada de los negros. “Como el rey Salomón, que no colaboró en la construcción del templo, pero recibió alabanzas por él, así también los estadounidenses blancos reciben toda clase de beneficios», dijo en un discurso en 1833. «Nosotros hemos hecho el trabajo; ellos se han hecho con las ganancias».

Stewart dijo algo muy importante. Los trabajadores son quienes de verdad crean riqueza; generan ganancias con las que sus patrones se quedan de manera justa.

Adam Smith ofreció consejos sobre lo que deberían hacer las sociedades con los ricos: pide a los legisladores que no antepongan los intereses de ricos monopolistas al bienestar público. Cada vez que los empresarios proponen una nueva ley, Smith recomienda que el gobierno estudie la propuesta «no solo de la manera más escrupulosa, sino con suma sospecha».

Las ayudas legales para los ricos de las que se queja Smith en La riqueza de las naciones nunca han desaparecido por completo. En años más recientes, el concepto de «libre comercio» ha vuelto menos evidente lo que hacen los gobiernos para favorecer a los ricos. Basta con observar lo sucedido durante los últimos 30 años, una época que ha visto subsidios cada vez mayores para altos ejecutivos de empresas farmacéuticas que se aprovechan del consumidor cobrándole precios desmesurados; ventajas fiscales para empresas de informática que presionan a los gobiernos para hacer más débiles las protecciones laborales y del consumidor; el sempiterno «árbol del dinero» que constituyen las políticas de expansión cuantitativa, que llueven sobre los ricos mientras que los pobres hacen jornadas cada vez más largas.

Es cierto que Smith habló de la mano invisible, pero también lo hizo de las «cadenas invisibles» que condicionan las vidas de las personas. Él y sus amigos revolucionarios entendieron que la desigualdad económica podría llegar a ser una suerte de jaula invisible. A su público Smith le quiso transmitir una sencilla máxima: hay que controlar el poder de los ricos.Linsey McGoey  Es profesora de sociología en la Universidad de Essex. Es autora del libro contra la filantropía No Such Thing as a Free Gift (Verso, 2015).Fuente:https://evonomics.com/capitalism-case-for-abolishing-billionaires/Traducción:Paul Fitzgibbon CellaTemática: 

Share

Una invasión de langostas «sin precedentes» devasta África Oriental

Naciones Unidas han pedido ayuda internacional para combatir la «devastadora» plaga de langostas del desierto que amenaza «sin precedentes» los cultivos de países del este de África. Kenia no ha visto una invasión de langostas de esta magnitud en 70 años. El problema podría empeorar a medida que avanza el año: si no se controla, los enjambres de insectos podrían crecer 500 veces en junio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en África Oriental ha pedido ayuda para combatir la peor invasión de langostas del desierto que está arrasando los cultivos y pastos en el este de Etiopía, Somalia, partes de Sudán y el norte de Kenia. Se trata de una amenaza «sin precedentes» que pone en peligro la «seguridad alimentaria y los medios de vida» de millones de africanos en países ya de por sí afectados por la hambruna. «La velocidad de propagación de las plagas y el tamaño de las infestaciones están tan lejos de la norma y han llevado al límite las capacidades de las autoridades locales y nacionales», dijo la FAO.

El miércoles, la ONU asignó 10 millones de dólares para la fumigación desde el aire, una ayuda que se suma a las cuatro aeronaves que están empleando actualmente las autoridades etíopes para combatir la invasión. Por su parte, el gobierno de Kenia invertirá 5 millones de dólares para controlar los enjambres de langostas y evitar su propagación. Países como Sudán del Sur y Uganda están también en riesgo.

«Esto se ha convertido en una situación de dimensiones internacionales que amenaza la seguridad alimentaria de toda la subregión. La FAO está activando mecanismos que nos permitirán avanzar rápidamente para ayudar a los gobiernos a organizar una campaña colectiva para enfrentar esta crisis», dijo QU Dongyu , Director General de la FAO. A pesar de que los esfuerzos para control la invasión están en marcha, la magnitud de la plaga y la urgencia de la amenaza requieren un respaldo financiero adicional por parte de los actores internacionales.

La plaga más destructiva

Las langostas, que son la plaga migratoria más antigua del mundo, pueden viajar hasta 150 kilómetros en un día. Concretameniente las del desierto son las más destructiva de su especie debido a la velocidad y capacidad de multiplicarse rápidamente. Un enjambre típico de langostas del desierto puede contener hasta 150 millones de langostas por kilómetro cuadrado.

Según la FAO, un enjambre del tamaño de París podría comer la misma cantidad de alimentos que la mitad de la población de Francia en un solo día. Y es que cada insecto adulto puede comer su propio peso en los alimentos cada día.

Alimentaso por factores climáticos

El clima cambiante «alimenta» la invasión de langostas en África. La lluvia «inusualmente» fuerte de finales de 2019 y las cálidas temperaturas crearon las condiciones ideales para la propagación de langostas en la región, cuyos enjambres provienen de Yemen a través del Mar Rojo. El problema podría empeorar con el paso de los meses: «Las langostas se reproducen rápidamente y, si no se controlan, sus números actuales podrían crecer 500 veces en junio», dicen las Naciones Unidas.

Hacía 25 años que Etiopía y Somalia no padecían una invasión de tal magnitud; por su parte Kenia no sufría una plaga de langostas desde hace siete décadas. Entre 2003 y 2005, una gran invasión de langostas causó más de 2,5 mil millones de dólares en pérdidas de cosechas en el norte de África.

abc.es

Share

Madonna cancela su concierto en Londres del próximo lunes

Madonna ha anunciado en las redes sociales que cancela su espectáculo del lunes 27 de enero en Londres porque los médicos le aconsejan «reposo absoluto». Iba a ser el primero de una serie de 15 conciertos en el Palladium de la capital británica, que ahora quedan en el aire.

Por tanto, su «Madame X Tour» va camino de batir todos los récords de suspensiones, en vista de que a las seis que se produjeron en el tramo norteamericano de la gira el pasado otoño se sumaron las dos anulación es acontecidas esta misma semana en el Coliseo de Lisboa.

Y todo porque su lesión en la rodilla es más grave de lo que parece, como demuestra el hecho de que cojea ostensiblemente y cada vez le cuesta más andar… hasta el punto de que lo hace ayudándose con un bastón.

Como consecuencia, se han disparado las especulaciones acerca de su salud. ¿Qué tiene realmente? ¿Es la rodilla quebrada? ¿Es el ligamento cruzado? ¿O estamos ante una enfermedad crónica e incluso degenerativa?

El caso es que, a sus 61 años, Madonna experimenta grandes dificultades para completar su gira «Madame X Tour». No parece fácil que pueda completar todos sus compromisos, especialmente si tenemos en cuenta que luego tiene otras 14 veladas en el Grand Rex de París.

Pero la sombra de la duda pende de un hilo y sus miles de fans temen que no pueda cumplir todos estos compromisos. A juzgar por su evolución en estos últimos días, en absoluto parece fácil.

Madonna recurre a baños de hielo para intentar recuperarse a marchas forzadas, pero no termina de ser todo lo milagroso que ella misma esperaba.

abc.es

Share

Las matemáticas ocultas detrás de la obra de Dalí

Recordar a Salvador Dalí (1904-1989) es dar un paso más en la necesaria relación existente entre arte y ciencia. Desde su juventud, Dalí muestra interés en la ciencia y prueba de ello son los ejemplares de libros y revistas científicas que se encontraron en su biblioteca.

A pesar de ello, no tuvo una especial formación científica, aunque este interés sí que le permitió reconocer la importancia de la ciencia en la sociedad del siglo XX.

Sin más que observar algunos de los títulos de sus obras encontramos inmediatamente algunas referencias a la física: Idilio atómico y uránico melancólico (1945), Leda Atómica (1949) y también a la bioquímica, como en Paisaje de mariposas (El gran masturbador en un paisaje surrealista con ADN) (1957), Galacidalacidesoxiribunucleicacid (Homenaje a Crick y Watson) (1963) o La estructura del ADN. Obra estereoscópica (1973). En otros casos, la relación con la ciencia no se encuentra únicamente en el título, sino que debemos ver la obra en sí.

La proporción áurea

Las matemáticas no quedan fuera de la obra de Salvador Dalí. De hecho, Leda Atómica contiene una composición basada en la proporción áurea, como también lo hace Taza gigante volando, con apéndice incomprensible de cinco metros de largo (1944).

Puede que detrás de este uso de las matemáticas y la razón áurea en la obra de Salvador Dalí estuviera su relación con Matila Ghyka, prolífico autor bastante obsesionado con el número áureo y que publicó varios libros sobre él. En cualquier caso, las matemáticas existentes en la obra de Dalí no se restringen a la composición.

PUBLICIDAD

Ads by Teads

Cubos y estructuras cúbicas

Dalí fue un apasionado de los cubos y la estructura cúbica. Lo demuestra en varios de sus cuadros: quizás el más importante y conocido es Crucifixion (Corpus Hypercubus) (1954), en el que representa a Jesús crucificado en un hipercubo. Nosotros vivimos en un espacio tridimensional y ese es el espacio donde nos movemos todos los días y donde “habitan” los cubos. Si bajásemos una dimensión en vez de estar en un espacio 3D estaríamos en un plano y todos podemos intuir que lo análogo al cubo tridimensional en el caso del plano (que es bidimensional) sería el cuadrado.

El hipercubo (o Teseracto) vuelve a ser un análogo, pero esta vez en un espacio con cuatro dimensiones. La figura que aparece en el cuadro sería el desarrollo tridimensional del hipercubo de dimensión 4. De este modo, Dalí representa a Jesús en una dimensión mayor. Sin embargo, María está llorando abajo, en la Tierra, donde se ve la sombra (bidimensional y representada en color granate en el cuadro) del hipercubo que forma la cruz. La comprensión de la cuarta dimensión llevó a Salvador Dalí a entablar una amistad y colaboración con el matemático Tomas Banchoff.

Un cuadro muy poco conocido

La marcada relación de Salvador Dalí con los cubos también se pone de manifiesto en el cuadro A propósito del «Discurso sobre la forma cúbica» de Juan de Herrera (1960). Juan de Herrera fue el arquitecto del monasterio de San Lorenzo del Escorial y fundador y primer director de la Academia de Matemáticas y Delineación, que más tarde se transformaría en la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Este cuadro, bastante desconocido, tiene, además, una curiosidad combinatoria: en las caras del cubo descrito aparece representado en muchas direcciones el texto “Silo princeps fecit”, del mismo modo como aparece en la piedra laberíntica del Rey Silo de Santianes de Pravia, en Asturias.

¿Querría Dalí hacer una representación tridimensional de este acróstico? Quizás es esta la respuesta, pero también podría ser que quisiera dar un paso más allá y llevarlo al espacio de cuatro dimensiones, puesto que la forma en la que aparece “el cubo”, cuando se consideran las cadenas que están representadas en el cuadro, vemos que también es la representación de un hipercubo: no su desarrollo, sino su proyección, lo que en matemáticas conocemos como diagrama de Schlegel.

Quizás una de las facetas más desconocidas de Salvador Dalí es la de diseñador del logotipo de la marca Chupa-Chups. En 1969, la compañía le pidió a Dalí que se encargara de mejorar la imagen de la marca y así lo hizo. El trabajo fue bueno, puesto que 50 años después sigue utilizándose el diseño que realizó, que está basado en la gráfica de la curva r=sen(4θ/3) en coordenadas polares. Si recordamos la imagen de la marca y vemos esta figura se puede entender mejor esta relación:

Hablar de Dalí y matemáticas nos lleva necesariamente a las ilusiones ópticas. Aunque todas ellas no sean estrictamente matemáticas, sí que podemos tener en cuenta las anamorfosis, que son deformaciones de imágenes que aparentemente son difíciles de interpretar pero que desde un punto de vista determinado cobran sentido.

Los que hayan visitado el Teatro-Museo de Dalí en Figueras recordarán Gala desnuda mirando el mar que a 18 metros aparece el presidente Lincoln (1975) o Rostro de Mae West utilizado como apartamento (1974). A estos podrían seguir algunas litografías diseñadas para verse reflejadas en un espejo cilíndrico, y que parece que se encuentran a la venta y pueden verse en esta página.

Como estas cosas cambian es mejor dar una referencia estable: pueden verse en el libro Masters of Deception, de Al Seckel (prologado por el matemático Douglas Hofstadter). Tampoco podemos olvidar, y es una referencia imprescindible, la colaboración que Salvador Dalí mantuvo con Walt Disney creando Destino, un corto iniciado en 1946, que no vio la luz hasta 2003 y que está repleto de ilusiones ópticas.

Otra referencia fundamental en la relación de Salvador Dalí con las matemáticas es el hecho de que conociese a Martin Gardner, la persona que durante más de 25 años publicó la columna de juegos matemáticos en la revista Scientific American. Cuenta Gardner que varias veces quedaron en Nueva York y que Dalí era lector de sus escritos y hablaban sobre ciencia y, en concreto, sobre ilusiones ópticas.

Del conejopato al cisnelefante

Hay una conocida ilusión, el conejopato, que según lo mires ves un conejo o un pato. Se puede encontrar haciendo una simple búsqueda en internet. Lo que no es tan simple es encontrar el cisnelefante, que fue creado por Dalí en Cisnes reflejando elefantes (1937). Según cuenta Gardner en su autobiografía, en una ocasión que iba a comer con Dalí llevaba un modelo en porcelana del conejopato y se lo regaló, con lo que le dio una idea para diseñar un cenicero cisnelefante que sirvió como regalo para los clientes de Air India en 1967.

Salvador Felipe Jacinto Dalí i Domènech, marqués de Dalí de Púbol, un personaje poliédrico o politópico (un politopo es el análogo al poliedro pero en dimensiones mayores que 3) del que nos queda mucho por hablar.

Fernando Blasco es Profesor Titular de Universidad de Matemática Aplicada. Área de interés: educación, divulgación y comunicación científica, Universidad Politécnica de Madrid (UPM)

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation

Share

Apple prevé arrancar en febrero la producción en masa del iPhone de bajo coste

Apple calienta motores para el lanzamiento de su nuevo iPhone low cost. Según señalan fuentes de la idndustria a Reuters, los principales proveedores del grupo prevén comenzar a montar el modelo  bajo coste a lo largo de febrero, un nuevo dispositivo con el que la compañía buscará ampliar su mercado antes de abordar el lanzamiento de los teléfonos 5G a finales de este año.

Estas fuentes de la industria esperan que la compañía con sede en Cupertino presente oficialmente el nuevo teléfono a principios de marzo. La producción y montaje de este dispositivo se dividirá entre las compañías Foxconn, Pegatron y Winstron, agregaron estas fuentes.

El nuevo iPhone será el primer modelo de menor coste desde el iPhone SE, que se lanzó en 2016. Con un aspecto similar  al iPhone 8 de 2017, el nuevo teléfono incluirá una pantalla de 4,7 pulgadas. El iPhone 8 todavía está en el mercado,  por un precio cercano a 479 euros. Apple sacó al mercado el iPhone SE por  599 euros hace cuatro años.

Se espera que el nuevo teléfono tenga Touch ID integrado en el botón de inicio, la tecnología habitual Apple, en lugar de optar por un sensor de huellas digitales en la pantalla como la mayoría de los rivales de Android. No contará con autentificación biométrica Face ID, pero tendrá el mismo procesador que el dispositivo insignia actual de Apple, el iPhone 11. Una portavoz de Apple declinó hacer comentarios a Bloomberg.

Apple espera que las ventas vuelvan a crecer en 2020

Los iPhone de menor precio de Apple han demostrado tener éxito entre los consumidores, incluido el último iPhone 11. La fuerte demanda de iPhone ha llevado a Apple a pedir a Taiwan Semiconductor Manufacturing que fabrique más chips para este trimestre, según dos personas familiarizadas con el asunto.Las acciones de Japan Display, que suministra pantallas LCD para los iPhone de nivel inferior de Apple, han cerrado el miércoles con un alza del 1,35%.

Apple está planeando el lanzamiento de una serie de nuevos iPhone de gama alta para finales de 2020, que incluyen conectividad 5G, procesadores más rápidos y nuevas cámaras 3D en la parte posterior.

Una oferta de dispositivos más baratos puede ayudar a Apple a competir mejor en los mercados emergentes, que suelen ser más competitivos en precio, particularmente India. Los iPhone siguen siendo difíciles de vender en el país, que está dominado por rivales de Android con precios más bajos, a veces por debajo de 200 dólares. Aún así, Apple ha mostrado la voluntad de hacerse un hueco y está buscando ubicaciones para tiendas de Apple en el país.

El gigante tecnológico espera que sus ventas de dispositivos móviles vuelvan a crecer este año, y se ha fijado el objetivo de distribuir más de 200 millones de unidades en 2020. El sucesor del iPhone SE desempeñará un papel importante en ese objetivo.

cincodias

Share

Los líderes de la UE intentarán cerrar el presupuesto hasta 2027 el 20 de febrero

He decidido convocar una reunión especial del Consejo Europeo que comenzará el 20 de febrero de 2020″, anunció Michel en una carta dirigida a los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, tras consultar con los llamados «sherpas», los representantes de los jefes de Estado o Gobierno, normalmente sus jefes de gabinete.

El político belga consideró que «ha llegado el momento de alcanzar un acuerdo a nuestro nivel sobre el marco financiero plurianual», y advirtió de que «posponerlo crearía graves problemas prácticos y políticos y pondría en peligro la continuación de los actuales programas y políticas, así como la presentación de otras nuevas».

Michel aseguró ser «completamente consciente» de que estas negociaciones se encuentran «entre las más difíciles que tenemos que afrontar», pero dijo también estar «convencido de que con sentido común y determinación» pueden cerrar un acuerdo «que beneficie a todos los europeos».

Para ello, pidió a todas las partes «demostrar un espíritu de compromiso».

El presidente del Consejo Europeo señaló igualmente que, en los próximos días, realizará consultas con los líderes comunitarios de cara a establecer una propuesta para la cumbre de febrero.

La negociación del presupuesto plurianual se produce en un contexto muy difícil por la retirada del Reino Unido, lo que supone la pérdida de 10.000 millones de euros anuales, mientras que la UE necesita recursos para hacer frente a nuevas necesidades como la lucha contra la emergencia climática, la digitalización y las migraciones.

Países como España defienden a su vez que, aunque se afronten estos nuevos retos, no se pueden olvidar las políticas tradicionales como la Política Agrícola Común (PAC) o la Política de Cohesión.

La propuesta inicial de la Comisión Europea, presentada en 2018, situaba los compromisos de gasto en 1,134 billones de euros o un 1,11 % de la renta nacional bruta conjunta, lo que ya representaba una disminución con respecto al 1,16 % que supuso en el periodo 2014-2020 para los Veintisiete (sin contar al Reino Unido).

La propuesta de compromiso que planteo la presidencia de turno finlandesa a finales del año pasado proponía un recorte de 48.000 millones de euros frente al plan de Bruselas, con rebajas en cada una de las siete grandes partidas del presupuesto a excepción de la destinada a Recursos Naturales y Medio Ambiente, en la que se incluyen las ayudas agrícolas.

En cambio esa propuesta no gustó a nadie y, llegados a este estadio de las negociaciones, las riendas han pasado a Michel, que internará concluir el proceso a tiempo para que el presupuesto plurianual esté listo para aplicarse desde el año próximo.

expansion

Share

La prensa extranjera resalta que Santiago Abascal «va siempre con pistola»

Valeurs Actuelles, revista francesa de ideología conservadora, entrevistó al líder de Vox, Santiago Abascal, en su publicación del pasado 23 de enero.

El medio galo, definió así al político ultraderechista: «43 años, mirada penetrante, barba recortada y lleva consigo siempre una Smith and Wesson«. «Desde que creara Vox en 2014, Santiago Abascal ha convertido su formación en la tercera fuerza política».

Durante la entrevista, Abascal, muestra su disconformidad con Emmanuel Macron respecto a la política migratoria y la figura de la Unión Europea: «La UE nos ha impuesto desde hace mucho tiempo políticas migratorias que no concuerdan con la realidad ni con las necesidades de los países miembros. Toda nación tiene la autoridad suficiente para decididr quien entra a su territorio». «Defendemos una inmigración legal, ordenada y asimilable. Exactamente lo contrario a lo que hacen las élites mundialistas«, afirma Abascal.

Además, señala que «las mujeres europeas no pueden ir libremente por barrios de París, Londres o Bruselas». Sin embargo, considera que «en España no hemos llegado a una situación tan dramática pero es cuestión de tiempo si no tomamos las medidas necesarias». 

Por otra parte, Abascal analiza su crítica a Macron al tildarle «presidente mundialista» y su «defensa de la identidad española»: «Los mundialistas persiguen la disolución de los Estados con la intención de reforzar las bases de un nuevo orden mundial que pretende que las decisiones se tomen a pesar de los intereses nacionales y de una manera antidemocrática que ignora la soberanía. Los españoles deben elegir el futuro de España y los franceses, el de Francia».

Asimismo, el de Vox, destaca que «a muchos dirigentes les iría mejor si defendieran a sus ciudadanos antes que a sus oligarcas».

elplural

Share