Kim Jong Un presume de un Mercedes de 500.000 dólares que le prohibió la ONU: así lo ha conseguido

Kim Jong Un ha desafiado a la ONU ampliando su parque automovilístico con dos coches nuevos que la Organización de Naciones Unidas prohibió exportar a Corea del Norte. Se trata de un Mercedes y un Lexus valorados en casi un millón de euros. El fabricante no sabe cómo han llegado a manos del dictador pero nosotros sí: atravesaron hasta cinco países para llegar a su destino prohibido.

Kim Jong Un ha aparecido en los últimos meses con un vehículo valorado en más de 500.000 dólares. Se trata del Mercedes-Maybach S600 Pullman, una maravilla de la ingeniería alemana con 6,5 metros de longitud, y considerada una de las mejor blindadas del planeta. Para sorpresa de muchos, el vehículo está clasificado como un bien de lujo y su exportación a Corea del Norte está totalmente prohibida, una medida con la que la ONU pretende presionar al país norcoreano para que abandone su programa de armas nucleares. El grupo Daimler, fabricante del vehículo, asegura que no tiene «la menor idea de cómo se entregaron esos vehículos» al dictador, ya que también cuenta con un Lexus LX 570, también considerado un bien de lujo. Ahora, el diario The New York Times ha resuelto el misterio.

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Según el diario neoyorquino, los vehículos llegaron al país norcoreano por medio de un avión desde Rusia, pero antes cruzó cinco países antes de llegar a Corea del Norte. Los dos vehículos zarparon desde el puerto de Rotterdam en junio de 2018. Los coches permanecieron varios meses en alta mar hasta que consiguieron atracar en el puerto de Busan, Corea del Sur.

Los vehículos se transportaron desde el puerto de Busan hasta Rusia, pero según las fuentes del diario el contenedor que portaba el cargamento «desapareció antes de llegar a su destino». En ese tramo pudieron llegar a Corea del Norte desde Rusia. 

eleconomista.es

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Hacienda y Seguridad Social, obligadas a perdonar a los deudores de buena fe

Emprender, fracasar y volver a empezar. Algo de financiación y mucho coraje podría bastar para volver a empezar, si no fuera porque tras una quiebra casi siempre hay deudas.

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Procesos iniciados

Hace casi cuatro años (en septiembre del 2015) entró en vigor la ley de segunda oportunidad, pensada, sobre todo, para dar una salida a aquellos pequeños empresarios (también a particulares) ahogados por los impagos.

No vale para todos. Es imprescindible que no consten antecedentes penales, que la deuda sea inferior a 5 millones de euros y no haber sido declarado culpable de ninguna quiebra anterior. Es decir, que el insolvente demuestre que es un deudor de buena fe. A partir de ahí, todos los impagos entran en concurso, excepto los contraídos con la Administración, que no se perdonan.

Eso era hasta ahora, porque una sentencia del Tribunal Supremo acaba de poner luz en el túnel en el que se quedan atrapados la mayoría de los arruinados que buscan una segunda oportunidad en esta ley.

«Abre la puerta a que las demás administraciones condonen más del 50 % de la deuda»

El fallo del Supremo del 2 de julio corrige esta gran limitación, al desestimar un recurso de casación que interpuso la Agencia Tributaria contra una sentencia previa de la Audiencia Provincial de Palma de Mallorca (diciembre del 2015) en la que se daba la razón a un arruinado, acogido a la ley de segunda oportunidad, que solicitaba la exoneración de su deuda con Hacienda.

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«Se trata de permitir que aquel que lo ha perdido todo por haber liquidado la totalidad de su patrimonio en beneficio de sus acreedores, pueda verse liberado de la mayor parte de las deudas pendientes tras la referida liquidación», declara el fallo, que cuestiona incluso la redacción de la ley, al considerar que contiene contradicciones.

Decide el juez, no Hacienda

La sentencia no significa que a partir de ahora los tribunales puedan condonar el cien por cien de los créditos con Hacienda o la Seguridad Social de quienes se acojan a la norma. Pero sí les otorga la capacidad de exonerar un porcentaje que puede llegar a superar el 70 % en algunos casos y de ordenar, limitar y cuantificar el fraccionamiento de los pagos del resto.

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Los españoles que ‘guiaron’ el Apolo 11 a la Luna

El lunes al mediodía, 20 hombres y una mujer de edad avanzada subían a duras penas la rampa hacia una enorme antena de radio que apuntaba hacia el cielo. Al llegar arriba el grupo se dispuso a posar para el fotógrafo. Muchos de ellos gritaron como auténticos adolescentes: “cervezaaaaaaaa”.

Son los españoles que llegaron a la Luna: ingenieros, técnicos, cocineros, camareros, documentalistas, que vivieron un momento histórico y atípico para la España de la época. Trabajaban en las estaciones de seguimiento espacial de la NASA en Robledo de Chavela y Fresnedillas de la Oliva, estratégicamente situadas en pleno monte, pero lo suficientemente cerca de Madrid y su aeropuerto. Junto a las antenas de Cebreros (Ávila) y Maspalomas (Gran Canaria) y otras dos en Australia y EE UU, eran el nexo de unión entre la Tierra y los astronautas que pisaron la Luna por primera vez, hace ahora 50 años.ADVERTISING

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La única mujer del grupo se llama María Nieves de la Peña. Cuenta que tenía 17 años cuando empezó a trabajar de camarera en la base. La noche del 20 de julio de 1969 no tenía nada que hacer. “Estaba trabajando, pero nadie iba a venir a tomar café. Cuando terminó mi turno me colé en la sala donde se estaba siguiendo la misión. Fue maravilloso”, recuerda.

Frente a una de las consolas de comunicación estaba Carlos González, un chaval de 22 años hijo de campesinos asturianos emigrados a Madrid. En esos momentos Madrid era la única estación que tenía contacto directo con los astronautas. “Todos mis sentidos estaban puestos en el equipo que recibía la señal del módulo orbital de [Michael] Collins y el Águila de [Neil] Armstrong y [Edwin] Aldrin, que debían aterrizar en la Luna. Rezaba por lo bajinis para que no fallara la comunicación, pues si se rompía, se paraba la misión”, recuerda González, quien a sus 73 años luce un saludable rostro bronceado y una muleta para ayudarse a andar con una cadera lesionada. Este ingeniero tiene el privilegio de haber sido una de las primeras personas en la Tierra que escuchó una frase histórica:

-“Houston, aquí la base Tranquilidad. El Águila ha aterrizado”.

Carlos González, derecha, en la estación de Fresnedillas en 1969.
Carlos González, derecha, en la estación de Fresnedillas en 1969. MINISTERIO DE DEFENSA

Eran las 21:17 en Madrid y la humanidad acababa de posarse en la Luna. Las palabras del comandante del Apolo 11 Neil Armstrong llegaron primero a Fresnedillas. Medio segundo después fueron rebotadas al resto de estaciones. González se enteró del éxito de la misión antes incluso que el mismísimo presidente de los EE UU, Richard Nixon. “Sentí una descarga de electricidad por todo el cuerpo y pensé, tío, lo hemos conseguido, aunque por encima sigue la responsabilidad de seguir haciendo bien tu trabajo”, explica.

Un par de horas después la Luna se puso tras el horizonte. Tomó el relevo la antena de Honeysuckle Creek (Australia). En Fresnedillas se brindó con vino, un anticipo de otras celebraciones con jamones, langostinos y paellas de cigalas para conmemorar éxitos posteriores, tal y como relata José Manuel Grandela en su libro Fresnedillas y los Hombres de la Luna.

José Manuel Grandela, primero por la izquierda, y Carlos González, derecha, junto a otros compañeros en la estación de Fresnedillas en 1983.
José Manuel Grandela, primero por la izquierda, y Carlos González, derecha, junto a otros compañeros en la estación de Fresnedillas en 1983. J.M.G.

Grandela llevaba apenas unos meses trabajando en la estación de la NASA cuando el Apolo 11. “Aquella noche hubo un momento que pensamos que no iban a aterrizar”, recuerda. El piloto automático estaba guiando a los dos astronautas a una zona de rocas peligrosa para una nave frágil como el Águila. Armstrong tomó en control manual de la nave y consiguió posarla en un llano a unos seis kilómetros del lugar original. “Veíamos que sus pulsaciones estaban disparadas. Charlie Duke, que era el único autorizado para dirigirse directamente a los astronautas desde el centro de control de Houston dijo: os oímos desde la Tierra. Había aquí un montón de gente a punto de ponerse azul. Ahora volvemos a respirar”, relata Grandela, que durante décadas trabajó como radiotelegrafista en la estación y ha recopilado al detalle la intrahistoria del grupo de los españoles de la Luna. Armstrong pisó la Luna a las 3:56 del 21 de julio hora de Madrid. Diez millones de españoles lo seguían por televisión. Unas horas después Fresnedillas volvió a tomar el relevo en el momento en el que los astronautas encendieron el motor del Águila para regresar al módulo orbital y preparar el regreso a la Tierra.

El complejo de la NASA en las afueras de Madrid era como un pequeño pueblo de las estrellas. «Cuando el Apolo 11, en el edificio especial para las operaciones del Apolo eran todos yanquis menos yo”, recuerda González. La estación tenía vehículos propios para ir depositando a cada trabajador en su casa. Había equipos de voleibol y fútbol. Algunos incluso encontraban a las parejas de su vida, como la camarera María Nieves, que se casó con el ingeniero David Villena, quien posaba a su derecha el lunes bajo un sol de justicia.

El panorama fue cambiando en misiones sucesivas. “Cada vez dejaban entrar a más españoles y llegó un Apolo, ya no me acuerdo cuál, en el que nos quedamos solo españoles en algunos equipos”, recuerda el radiotelegrafista José Antonio Perea, de 84 años, un hombre espigado al que las gafas de sol negras le dan un aire de vieja estrella de rock.

Jose Manuel Grandela, izquierda, y Carlos González, en la Estacion de Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela, Madrid.
Jose Manuel Grandela, izquierda, y Carlos González, en la Estacion de Espacio Profundo de la NASA en Robledo de Chavela, Madrid. VICTOR SAINZ EL PAÍS

“Todo lo que llegaba a la estación se grababa en cintas magnéticas que yo guardaba en latas, etiquetaba y enviaba a toda prisa al aeropuerto de Barajas, donde un avión las esperaba para llevárselas a EEUU. Aquí solo quedaban las copias”, explica José Castán, de 78 años, documentalista, quien entró en la estación con 26 años en pleno Apolo 8, la primera misión que orbitó la Luna, en 1968.

El gran ausente el día de la foto es Luis Ruiz de Gopegui, un físico madrileño que llegó a ser director de Fresnedillas y quien a sus 91 años está demasiado mayor para ir a Robledo. Al teléfono desde su casa, con la cabeza aún lúcida, recuerda aquel día. “Entonces era un soldado raso más. Tenía 41 años y estaba a cargo del sistema de la antena. No tengo muchos recuerdos espectaculares. No nos dábamos cuenta de lo crítico que era lo que estábamos haciendo. A ninguno se nos pasó por la cabeza que pasados 50 años no se habría vuelto a la Luna”, reconoce.

Cuatro meses después del éxito lunar llegó uno de los momentos más surrealistas de la carrera espacial. Armstrong, Aldrin y Collins vinieron de visita a España y las autoridades franquistas les prepararon una apretada agenda en Madrid: recepción de Franco en El Pardo, desfile triunfal por la Gran Vía en descapotable, rueda de prensa. Hasta hubo tiempo para regalarles a los astronautas un traje luces e invitarles a calarse la montera frente a las cámaras, lo que hicieron reticentes. No hubo tiempo en cambio de ir a Robledo ni Fresnedillas y conocer a los españoles que habían ayudado a que la misión fuese un éxito. Gopegui pudo asistir a uno de los actos sociales de los astronautas. “Llegué a saludar a Armstrong, pero no a conocerle. Se les trataba como a dioses. Me dieron la mano, pero ninguno sabía quién era yo”, recuerda

elpais.com

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Indignación en el PSOE con Iglesias por insinuar que está al servicio de otros poderes

«No ha sido lo que yo esperaba». Con estas palabras, la portavoz socialista en el Congreso, Adriana Lastra, mostró la decepción y la indignación que reina en las filas socialistas, tras las manifestaciones hechas por el líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en una entrevista en La Sexta, donde insinuó que el candidato socialista, Pedro Sánchez, no accedía al Gobierno de coalición por las presiones del Ibex y de otros poderes fácticos.

Lastra indicó que no es de recibo que Iglesias pongan en cuestión al PSOE «y diga que está al servicio de no se sabe bien qué», y aseguró que basta conocer a Pedro Sánchez para saber que nunca se ha dejado llevar por este tipo de presiones y que actúa con determinación y en función de sus convicciones.

Todo ello llevó a la dirigente socialista a arremeter con dureza contra Iglesias, tras haberse reunido previamente con ERC, a quien acusó de querer estar reeditando la  «pinza de los 90» -aquel acuerdo que hubo entre Julio Anguita y José María Arznar- y sumándose a la derecha, «se le parece mucho»; manifestó.

Para Lastra, las declaraciones hechas en la mañana del martes por Iglesias sólo vienen a demostrar que «nunca tuvo voluntad de negociar, sino de imponer», y aseguró que su verdadero objetivo ha sido «tener un Gobierno paralelo a su servicio», afirmó.

Aseguró, en este sentido, que Sánchez no va a permitir que haya un Gobierno paralelo o dos gobiernos en uno, y recordó que será el presidente del Ejecutivo quien decida quién forma parte del Consejo de Ministros.

Como hizo Gabriel Rufián un poco antes, Lastra vino a indicar que ve muy pocas posibilidades de que la situación se pueda solucionar en el mes de septiembre, recordando que Sánchez ya no será candidato y dando a entender que no lo volverá a ser a no ser que hubiera un cambio radical de escenario.

Las acusaciones a la actitud de Iglesias fueron constantes y en cascada, y aseguró que se está demostrando cada día que nunca tuvo voluntad de llegar un acuerdo, que está en la misma posición de 2016, y que no se ha movido ni un milímetro de su posición «maximalista» que, en su opinión, pasa porque él y quien él decida estén en el Consejo de MInistros.

Además, volvió a arremeter contra la consulta que llevará a cabo Unidas Podemos, «porque no la hace para ratificar un acuerdo, sino para impedirlo»; aseguró.Lastra agradece la posición de ERC de no querer bloquear la investidura de Pedro Sánchez

Sólo le volvió la sonrisa a Lastra cuando se refirió a la reunión mantenida con ERC, ya que aseguró que, pese a las diferencias que separan a ambos partidos, ha encontrado en los republicanos una predisposición a no bloquear la investidura.

Para la portavoz del PSOE, con ERC hay una diferencia radical en la cuestión independentista, pero no así en temas sociales, recordando la sensibilidad de izquierdas que une a ambas formaciones.

Lastra aprovechó para pedir al resto de grupos políticos que tomen la misma actitud, «porque si bien la responsabilidad de intentar formar Gobierno es del presidente, la responsabilidad de que haya una investidura es de todos los grupos políticos de la Cámara», apuntó.

publico.es

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¿Cuánto le cuesta a España el abandono escolar?

Las cifras de abandono educativo temprano sitúan a España en la última posición del ranking de los países de la UE-28 en 2018. Con un 17,9% de jóvenes entre 18 y 24 años que han abandonado la educación y la formación sin haber completado estudios de nivel superior a la enseñanza obligatoria, España se sitúa 7,3 puntos porcentuales por encima de la media de la UE-28. La consecución de los objetivos fijados por la estrategia 2020 de educación y formación (ET2020) de la UE son distintos para España y la UE-28 (concretamente del 15% y del 10%, respectivamente), pero mientras la UE-28, en promedio, se encuentra a muy escasa distancia de alcanzarlo (0,6 puntos porcentuales), España lo tiene bastante más complicado con un objetivo mucho menos ambicioso que el del resto de la Unión.

Algo parece no estar funcionando correctamente en las primeras etapas de la educación en España, si bien es cierto que el comportamiento en las diferentes comunidades autónomas es muy heterogéneo. Entre el sureste español y ambos archipiélagos, y la cornisa cantábrica junto a Castilla y León, las diferencias son muy sustanciales, concretamente la tasa de Illes Balears más que triplica la del País Vasco.