Walter Mosley gana el RBA con un retrato de la brutalidad policial en EE.UU.

El estadounidense Walter Mosley (Los Ángeles, 1952) ganó ayer la 12ª edición del premio RBA de Novela Policiaca, con la obra ‘Traición’ –que llegará a las librerías entre hoy y el lunes–, centrada en el personaje del detective neoyorquino Joe King Oliver, un ex policía que, tras pasar años en la cárcel por ser acusado injustamente de agresión sexual, convierte la venganza –o el afán de justicia– en el motor de su vida. La brutalidad y la corrupción policiales en EE.UU. están presentes a lo largo de toda la historia.

‘Traición’ –publicada en inglés el pasado 20 de febrero– inaugura una serie, ya que se trata de la primera novela protagonizada por Oliver, un detective con varias debilidades, entre ellas las mujeres, que “le meten en toda clase de problemas. La última vez que cayó en eso, pagó su precio: su esposa le abandonó, le metieron en la cárcel y perdió su trabajo. La única persona que le creyó fue su hija. Él debe cuidar a esta adolescente pero es ella la que acaba cuidando de él”.

Su protagonista “cree en la justicia por encima de todo, está determinado a hacer siempre lo correcto. Ve que algo no funciona, que está mal, y no quiere ignorarlo, lo que sería mejor para él. La injusticia es el problema más grave que sufrimos todos, porque no hay justicia en nuestras vidas. De hecho, es imposible que nuestro sistema económico, que determina el político, produzca justicia. Si su hijo enferma, el tratamiento es muy caro y usted es pobre, sencillamente no le curan. Ese es el sistema que hay en mi país”.

El racismo no va a peor en EE.UU, siempre ha estado ahí pero ahora, gracias a lo que dice Trump, estamos viendo cómo son las cosas realmente”

“No me gusta Trump –advierte– pero él es como un escalpelo que hurga en nuestras heridas, da voz a la opinión general. El racismo no va a peor en EE.UU, siempre ha estado ahí pero ahora, gracias a lo que dice Trump, estamos viendo cómo son las cosas realmente, cómo han sido siempre, antes lo escondíamos debajo de la alfombra”.

Los malos, en esta novela, son la policía “pero no solamente. El género hard-boiled implica que no puedes confiar en nadie y que la gente en quien puedes confiar a veces son los peores de todos”. Como el psicópata Melquarth Frost, que “decide ser amigo de Oliver porque es la única persona del mundo que le ha tratado con justicia”. Un tipo que se siente cómodo dando palizas y que, al ser recriminado por ello, con un cuerpo ensangrentado al lado, es capaz de responder: “Todo aquello que hace un hombre y otro hombre entiende se puede definir como lenguaje”

 

“El jazz es básico en este libro –prosigue el autor–, Oliver escucha a muchos músicos geniales que trasmiten el dolor de la vida. El jazz es la música de los negros de América, una experiencia destilada, es el género que mejor sirve para entender los conflictos raciales”.

También aparece la Iglesia porque “cosas que hasta ayer eran ignoradas hoy ya son delitos, y la Iglesia tiene que responder por temas que en el pasado nadie cuestionaba. Casi todo cambia en este mundo, excepto el amor y el odio”.

Walter Mosley en una imagen de su página oficial de Facebook
Walter Mosley en una imagen de su página oficial de Facebook (Facebook)

Mosley es feliz en su trabajo. “¿Me pregunta si soy un escritor disciplinado? -se extraña- No entiendo, eso es como preguntarme si soy un amante disciplinado. Me encanta escribir, no me pongo un horario al igual que no me pongo un horario para hacer el amor. Hago el amor cada día porque me encanta, y por eso mismo escribo todo lo que puedo, cuanto más mejor”.

 

Se ha implicado, asimismo, en la adaptación de ‘Traición’ al formato de serie televisiva. “No tengo el control, que eso es siempre de los que ponen el mucho dinero necesario, pero sí la máxima influencia, participo en todas las reuniones de guion, que he coescrito, y además soy productor”.

Mosley tenía varias obras traducidas, en las editoriales Anagrama y Roca, la mayoría de su detective Easy Rawlins, que opera en Los Angeles durante las décadas de los 40, 50 y 60. “No le he abandonado, solo le he dado un descanso”, asegura.

El premio RBA es el mejor dotado económicamente del mundo, con 125.000 euros. Los últimos ganadores fueron Benjamin Black (2017), Ian Rankin (2016) y Don Winslow (2015). El jurado de este año ha estado compuesto por Laura Fernández, Toni G.Iturbe, Luisa Gutiérrez, Antonio Lozano y Lorenzo Silva.

lavanguardia

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