Tras la bancarrota de Puerto Rico, ¿quebrarán las Islas Vírgenes?

Problemas en el paraíso. Tras los vaivenes fiscales de Puerto Rico, ahora son las Islas Vírgenes de los Estados Unidos las que están enfrentando importantes problemas financieros. El archipiélago, ligado territorialmente a Estados Unidos, puede irse camino a la bancarrota si no logra una resolución efectiva a las onerosas obligaciones que han asumido sus gobernantes.

En las Islas Vírgenes hay poco más de 100.000 habitantes, pero la deuda acumulada con los acreedores ronda los 6.500 millones de dólares. Para que nos hagamos una idea, liquidar por completo estas obligaciones significaría que cada habitante de esta jurisdicción caribeña (adultos, niños…) tendría que desembolsar un pago excepcional de 62.000 dólares.

La situación fiscal de las Islas Vírgenes saltó a las páginas de actualidad a comienzos de 2017, cuando la revista Forbes se preguntaba hasta qué punto tenía sentido dudar de la solvencia de Puerto Rico y no hacerlo de este archipiélago descubierto en 1493 por una de las expediciones de Cristóbal Colón.

Como explicaba Forbes a comienzos de año, la última vez que las Islas Vírgenes salieron al mercado de deuda, lo hicieron con una emisión de bonos pensada para el mercado estadounidense. Se ofrecía un tipo de interés del 7,5% y, además, se ofrecía una exención que eliminaba la tributación de los rendimientos obtenidos. Ni siquiera así se lograron los objetivos buscados.

Si finalmente se desata un episodio similar al de Puerto Rico, las Islas Vírgenes serían el siguiente eslabón de una cadena que podría ser cada vez más extensa. De hecho, en las páginas de The New York Times ya se especula con otras futuras crisis de deuda que afectarían a jurisdicciones como la Samoa americana, la isla de Guam o las Islas Marianas del Norte.

Desde febrero de 2017, el gobierno de las Islas Vírgenes se ha sometido a un estricto plan de austeridad que pretende llevar a su mínima expresión el gasto corriente. Además, se ha aprobado una reforma fiscal y se han anunciado varias medidas de urgencia orientadas a desbloquear importantes proyectos de inversión en el archipiélago.

Jeremy Stephen, uno de los economistas más reputados del Caribe, cree que este plan de austeridad va por el buen camino. Además, entiende que la ratio de deuda/PIB es aún manejable (55%) y defiende que las tasas de crecimiento no se están viendo muy afectadas por la crisis fiscal (lo que permitiría refinanciar las obligaciones y evitar un colapso como el vivido por Puerto Rico).

libremercado.com

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