Los sindicatos dan el primer aviso a Macron

Una huelga masiva en el transporte público ha dejado a la capital francesa (casi) sin transporte público. Es la primera respuesta sindical a los planes del Gobierno de reformar la jubilación que incluye poner fin a los 42 regímenes especiales, entre ellos el de los trabajadores de la RATP de París que gestiona metro, buses y tranvías.

Diez de las 16 líneas de metro de la capital están cerradasa cal y canto. En cuatro circula un tercio de los trenes habituales pero sólo en las horas punta. En las otras dos, normalidad… son los metros automáticos que no tienen conductor. Sólo circula un tercio de los autobuses. Pero, más importante las dos líneas de RER, el cercanías, están cerradas.

El municipio de París sólo tiene 2,2 millones de habitantes. Pero hasta 10,6 millones viven en el área del Gran París. Le región Isla de Francia que equivale a nuestras comunidades(con muchas menos competencias) suma 12,4 millones.

El número de desplazamientos es, en consecuencia, brutal. Por ejemplo la línea A del RER que va de este a oeste tiene 109 kilómetros de longitud por la que más de 300 millones de viajeros al año se desplazan entre sus 43 estaciones.

Así, que una huelga masiva como la de hoy es una perturbación grave. Por eso, hay unos 285 kilómetros de atascos en las carreteras de acceso a la capital, mucho más del doble de un día habitual.

La buena noticia es que la huelga sólo va a durar 24 horas. Lejos del mes entero de huelga del otoño de 1995 cuando los sindicatos desafiaron al gobierno de Alain Juppé, bajo presidencia de Jacques Chirac, que quería reformar el regímen laboral de los trabajadores ferroviarios.

Una huelga como la de hoy no se veía en París desde octubre de 2007… cuando el presidente Nicolas Sarkozy quiso meter mano a los regímenes especiales.

De hecho, el paro es el primero de una serie de protestas contra la reforma de la jubilación. Y singularmente contra la promesa electoral del presidente Emmanuel Macron de acabar con los 42 regímenes especiales y fundirlos en uno solo con cálculo por puntos.

El Gobierno, escaldado por las protestas de los chalecos amarillos del curso pasado anda con pies de plomo. Ha hablado con los sindicatos durante meses y el primer ministro, Edouard Philippe, anunció el jueves otra ronda de diálogo. Además ha aplazado el debate parlamentario hasta primavera… una vez pasadas las elecciones municipales.

Los trabajadores del transporte público se jubilan (en promedio) a los 55,7 años frente a los 63 de los del régimen común. Su problema, como ha destacado un informe reciente del Tribunal de cuentas es que para equilibrar sus cuentas necesita que el Estado le subvencione: hasta un 57% de los recursos del régimen vienen de ahí. Esto es, el Estado tranfiere dinero que procede de los impuestos de todos a un sistema que beneficia a los trabajadores públicos. Osea, Macron tiene (bastante) razón.

.elmundo.es

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