Los activistas por el clima toman el centro de Londres

Varios cientos de activistas de Extinction Rebellion, una organización británica formada en octubre, coordinados con grupos asociados en otros países, ocupan desde este lunes las calles del centro de Londres o acampan en un puente sobre el río Támesis, en el que es el primer paso de una campaña que se prolongarán durante quince días con la que se quiere cambiar el sentimiento de urgencia sobre el cambio climático y el método de respuesta de la sociedad y de la clase política.

A las 11 de la mañana, hora prevista para bloquear Piccadilly Circus, había allí quizás diez personas vinculadas a la campaña. Entre Hyde Park Corner y Marble Arch, la Policía había cerrado el tráfico y los manifestantes paseaban. En Oxford Circus se bloqueó el tránsito, sobre todo de autobuses públicos. En la plaza frente al Parlamento, los congregados ocupaban solo el jardín central. Y el puente de Waterloo se había convertido en una fiesta.

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Los manifestantes más aguerridos pintaron la fachada y se pegaron a cristales en las ventanas de la sede de la petrolera anglo-holandesa Shell, también en la ribera del Támesis.

Pero la protesta también comenzó de manera simultánea en otros puntos del planeta. En Madrid, varios activistas bloquearon una puerta de acceso a la sede de Repsol. Hubo también ocupación de carreteras o concentraciones en Bruselas o en la ciudad australiana de Brisbane.

El objetivo de la campaña es que los gobiernos «digan la verdad» y que declaren una emergencia. Los promotores de Extinción Rebelión afirman que no toman sus datos de científicos alarmistas sino de los que representan ‘la corriente principal’, y reclaman que Reino Unido elimine todas sus emisiones de CO2 en 2025. Según cifras oficiales, de 1990 a 2017 Reino Unido redujo el 42% de su emisión de gases con efecto invernadero, el 37% de CO2. En 2016-17 se redujeron un 3% ambas cifras.

Quince días

El tercer objetivo es la creación de asambleas ciudadanas– elegidas al azar en un censo, como los miembros de jurados- en las que se decidirán los cambios sociales necesarios para evitar una catástrofe. «Nos quedan doce años», decía una pancarta en uno de los eventos organizados en Australia. En la plaza del Parlamento, en Londres, los congregados, con variedad de edades y rasgos de clase media, escuchaban a oradores hablando sobre la ciencia del clima o el funcionamiento de un sistema de asambleas.

La primera jornada de la protesta parecía favorecida por la relativa calma en el centro de la ciudad. Con menos tráfico que el habitual, con muchos turistas y con bastantes familias británicas habiendo abandonada quizás la capital para disfrutar de las vacaciones de Semana Santa, era un escenario agradable para la protesta. Pero los organizadores quieren extenderla una semana y han aconsejado a sus seguidores con empleo por cuenta ajena que tomen quince días de vacación.

La protesta no parece tener aún el número de participantes para ocupar tantos nudos de tráfico, de manera segura para los conductores y para los acampados, durante 24 horas a lo largo de quince días. Royal Parks, la sociedad que vela por algunos de los principales parques del centro de Londres, les ha advertido que acampar en Hyde Park, como querían los organizadores, no es legal

eldiariomontanes.es

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