La gran mentira del ‘brexit’ Londres no pagaba a Bruselas ni la mitad de los 350 millones semanales que decía la campaña del brexit

Por primera vez este martes, la Tesorería británica ha dado a conocer las cifras exactas de la contribución del Reino Unido a la Unión Europea en el periodo de marzo de 2016 a marzo 2017, cuando se celebró el referéndum europeo. Según los datos, el Reino Unido pagó a la UE 8.100 millones de libras (8.940 millones de euros), que se corresponden a unos 156 millones a la semana, menos de la mitad de los 350 millones de libras semanales que clamaron los líderes del brexit durante el referéndum.

Esos 350 millones fueron muy polémicos por ser estampados en autobuses y convertidos en el lema de la campaña del brexit. El eslogan sugería dejar de entregar esa cantidad a Bruselas y destinarla a la mermada sanidad pública británica. La campaña, que fue efectiva, fue calificada de populista.

El enfado se produjo cuando el día después del referéndum, Boris Johnson, Nigel Farage y otros líderes del brexit dijeron que ese dinero no iría a la sanidad. Ahora se ha sabido que la cifra no era real ya solo incluía el dinero que se entregaba a Bruselas, no se descontaba el que recibía.

Es decir, la contribución europea del Reino Unido en el 2016-17 fue de 16.900 millones de libras (unos 18.650 millones de euros), que son los 325 millones semanales que utilizaron los euroescépticos para montar su discurso antieuropeo. Pero luego había que restar el dinero que Bruselas entregaba para los servicios públicos y los 4.800 millones del conocido como “cheque británica”, la compensación negociada por Thatcher en 1984 para equilibrar las ayudas agrícolas que no necesitaba el Reino Unido. El presupuesto de este año es inferior al del año pasado.

También este martes el presidente del Tribunal Supremo británico, David Neuberger, ha pedido al gobierno de Theresa May mayor claridad respecto al papel que va a jugar la Corte Europea de Justicia después del brexit. Considera que la ley que se está preparando en el Parlamento para la transferencia judicial, conocida como Gran Ley de Derogación, es ambigua en algunos puntos como los derechos de los trabajadores y de los ciudadanos europeos en el país.

Theresa May ha afirmado que, tras el brexit, la Corte Europea dejará de tener jurisdicción en el Reino Unido. Y a la vez ha declarado que la justicia británica deberá seguir interpretando la europea en algunos asuntos. “Si [legislación] no explica claramente qué debemos hacer los jueces con las decisiones de la Corte Europea, entonces simplemente haremos lo que podamos, pero entonces sería injusto culpar a los jueces cuando el parlamento ha fallado”, ha advertido el juez máximo británico.

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