En 2016 se produjeron 3.533 ataques contra refugiados y centros de acogida en Alemania

«Incendié el edificio para enviar una señal política, no porque yo sea racista». Con estas palabras se defendía la semana pasada el representante del partido neonazi alemán NPD en la ciudad de Nauen durante el juicio en el que fue condenado a ocho años de prisión por haber incendiado un albergue de refugiados «para que entiendan que no son bienvenidos». No se trata, ni mucho menos, de un caso aislado. Alemania fue escenario el año pasado de un total de 3.533 ataques a refugiados y centros de acogida de solicitantes de asilo, según un informe del Ministerio de Interior dirigido al parlamento alemán y publicados por el grupo Funke, lo que supone una media de 10 ataques al día.

Las agresiones no se limitan a los extranjeros, sino que se extienden además a las organizaciones de ayuda y voluntarios que trabajan en la atención e integración de los refugiados. En 2016 fueron registradas 217 de estos actos violentos y 560 personas resultaron heridas, incluidos 43 niños.

«Vete de aquí, sal de nuestro país»

«Salía del supermercado, había ido a comprar unos vegetales, y un grupo de jóvenes alemanes me esperaban en la puerta y comenzaron a gritarme”vete de aquí, sal de nuestro país”. Eso me decían mientras me golpeaban», relata Ali, un joven kurdo asilado que reside en el barrio de Lichtenberg de Berlín, pero que pronto tendrá que mudarse de nuevo. Pocas semanas después de encontrar un apartamento, en cuanto se corre la voz entre los vecinos de que un refugiado se ha mudado al edificio, «tarde o temprano comienza a aparecer ese tipo de gente y lo más prudente es buscar otro piso». «Estoy muy agradecido a Alemania, sé que todos los alemanes no son así, hay mucha gente buena», dice como tratando de convencerse a sí mismo, pero reconoce que a menudo piensa en la posibilidad de irse a Líbano, donde unos primos podrían acogerle.

La violencia contra los extranjeros, que se materializa en los albergues y en las estaciones de metro y autobús de las grandes ciudades, se alimenta en las redes sociales a menudo de noticias falsas, como las que este mismo fin de semana aseguraban que el conductor que atropelló a tres personas el sábado en Heidelberg era un refugiado asesino, cuando en realidad era un alemán de 35 años.

abc.es

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