El ‘pelotazo’ Strüngmann: los más ricos de Alemania gracias a la vacuna Pfizer

La famosa vacuna de Pfizer en realidad no es de Pfizer. Sus verdaderos inventores son los responsables de la biotecnológica alemana Biontech, aunque el grupo estadounidense se ha encargado de hacerla realidad con la aceleración de los ensayos necesarios, amén de la fabricación y producción junto a la logística y comercialización. Por este motivo, el 50% de los ingresos generados por la fórmula de BNT162b2 se van a Mainz (Renania).

 Solo en ‘royalties‘ por la comercialización de la vacuna, el grupo alemán se embolsará algo más de 16.000 millones de dólares en 2021, según las previsiones publicadas por Pfizer en sus resultados trimestrales. En ellos, el laboratorio estadounidense revisa al alza sus previsiones anuales para 2021 con su venta por todo el mundo hasta los 33.500 millones de dólares (28.368 millones de euros), un 28% más que su anterior guía de resultados

Los hermanos Thomas y Andreas Strüngmann, fundadores de Biontech.

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La dimensión del negocio de la vacuna pionera contra el Covid-19 se ha multiplicado desde que comenzó a administrarse a finales de 2020. Ni siquiera la entrada en escena de las alternativas de Astrazeneca, Moderna o Janssen (J&J) en EEUU y Europa han conseguido descabalgar a Pfizer y Biontech de la vanguardia en la vacunación. La alianza entre ambas empresas se ha convertido en una de las más rentables de la historia. Para Pfizer, la división de vacunas se ha convertido en su mayor línea de negocio pese a que cuenta con medicamentos superventas que se distribuyen en todo el mundo como la Viagra. Para Biontech ha sido como pasar la noche al día; de cero -no tenía ventas- hasta el infinito.

Una fortuna de los genéricos

Los principales accionistas del grupo alemán bien lo saben. Pese a que ya eran millonarios, ahora han alcanzado otra dimensión. Biontech salió a bolsa en octubre de 2019, poco antes de la pandemia, para impulsar su alianza con la estadounidense Pfizer en el desarrollo de vacunas ARN contra virus como el SARS o la gripe. Su valor en bolsa por entonces se situó en los 3.400 millones de dólares (3.200 millones de euros) y 15 dólares por acción. Pero en cuanto se desató la pandemia en enero de 2020 giró todo su talento y capital para encontrar remedio al Covid-19. Casi dos años después, la compañía vale 21 veces más, cotiza a cerca de 330 dólares y su capitalización bursátil roza los 80.000 millones de dólares (67.000 millones de euros).

Como publicó ‘La Información’ en noviembre de 2020, los hermanos gemelos Thomas y Andreas Strüngmann son los propietarios del 51% de Biontech a través de su family office Athos KG. Esa posición les acaba de convertir en la mayor fortuna de Alemania por encima de apellidos ilustres como los Albrecht (Aldi), Schwarz (Lidl) o Quandt (BMW), entre otros. Tras la vertical escalada bursátil de Biontech, el patrimonio de sus mayores accionistas se estima que supera los 50.000 millones de euros, cinco veces más que hace apenas doce meses. Como fundadores en serie de compañías del sector farmacéutico tuvieron un notable éxito.

Pfizer

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La fortuna de Andres y Thomas se origina con la venta de la farmacéutica familiar Durachemie en 1986 por 100 millones de marcos (51 millones de euros). Con ese capital, los empresarios farmacéuticos fundaron Hexal, también dedicada a los medicamentos genéricos. En 2005, la suiza Novartis extendió un cheque de 7.500 millones de dólares (6.300 millones)  para que quedarse con la empresa catapultando a los gemelos a la lista Forbes.

Nunca dejaron de reinvertir en el sector que mejor conocen para impulsar los proyectos de otros. Fruto de esa actividad inversora y de mecenazgo nace Biontech. En 2008, los Strüngmann se cruzaron en el camino de tres científicos vinculados a la Universidad de Mainz que tenían una prometedora línea de investigación pero escaso músculo financiero y muchas deudas para que su proyecto sobreviviese. 

Se trata del matrimonio formado por Ugur Sahin y Özlem Türeci, que controlan el 18% de las acciones (valorado en 14.400 millones) junto a Christoph Huber, cuya participación se sitúa en el 1,1% (880 millones). El capital, contactos y conocimiento del sector de unos se combinó a la perfección con el talento científico de los otros para crear un invento que ha salvado ya millones de vidas tras más de 1.000 millones de inyecciones administradas, todo un hito sanitario. Biontech no existiría hoy, como tampoco la vacuna, de no ser por dos discretos gemelos apellidados Strüngmann, que se han convertido ahora en la mayor fortuna de su país.

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