El enemigo de la OPEP no es solo el fracking: el petróleo de arenas bituminosas empuja también la oferta

Canadá espera que el petróleo procedente de arenas bituminosas aumente la producción un 53% hasta 2030. Descartado por sus elevados costos, este tipo de crudo está empezando a llenar las reservas de Estados Unidos por primera vez en la historia. Los proyectos iniciados antes de la guerra de precios están generando los primeros barriles. l La OPEP ‘se rinde’ ante el fracking y dispara las previsiones de producción de petróleo fuera del cártel

EEUU no debe ser la única preocupación de la OPEP para intentar equilibrar el mercado del petróleo. El objetivo de recortar la producción está encaminado a intentar ahogar a los productores que necesitan el precio de crudo alto para seguir bombeando. La principal intención era perjudicar a las nuevas técnicas de extracción como el fracking, que utiliza agua presión para sacar el crudo a la superficie y permite alcanzar yacimientos antes improductivos.

Pero si la industria de la fractura hidráulica ha conseguido salir reforzada de los bajos precios, rebajando los costes de producción, el desarrollo del sector para hacer rentable la extracción de petróleo en arenas bituminosas también ha logrado mantener sus proyectos en pie. Canadá, el tercer país con mayores reservas de petróleo, es uno de los más interesados en explotar este tipo de crudo, que hasta hace poco era inservible por su mezcla.

La Asociación Canadiense de Productores de Petróleo (CAPP, por sus siglas en inglés) ha publicado sus previsiones a medio y largo plazo. Espera que la producción del país aumente en 2030 un 39% hasta los 5,1 millones de barriles diarios, pero lo significativo es que prevé que la producción convencional se mantenga estable en 884.000 barriles diarios de promedio durante todo el panorama y el incremento venga por las arenas bituminosas que aportarán 3,7 millones de barriles diarios.

La asociación resalta que el país se encuentra en máximos de bombeo, a pesar de reducir las inversiones en los últimos tres años, y que se mantendrá la misma capacidad al menos los próximos 18 de meses. El secreto hay que buscarlos en los proyectos iniciados antes de la crisis del petróleo en la que bajó desde los 100 dólares hasta los niveles actuales. La nueva producción está viendo ahora la luz. El volumen que saldrá al mercado de crudo extra pesado, como se conoce al extraído de las arenas bituminosas, ascenderá a 270.000 barriles al día en 2017 y en 320.000 para 2018.

El incremento del nuevo petróleo canadiense supone prácticamente un tercio de los recortes comprometidos por la OPEP y por sus aliados. Ello, sumado a las previsiones de producción de Estados Unidos, anula los esfuerzos del cártel. La Agencia Internacional de la Energía estima que el vecino del sur de Canadá alcance un de 430.000 barriles diarios en 2017 para rozar a final de año los 10 millones barriles diarios y pronosticaron que el aumento de 2018 será de 780.000 barriles diarios, sin descartar que pueda ser todavía mayor habida cuenta del “dinamismo” del fracking.

En un reciente informe de la consultora IHS Markit, Kevin Birn, analista senior de Energía apunta que en los próximos años el crecimiento de Canadá “sólo será superada por Estados Unidos y su máquina fracking”, y destaca que por primera vez el mercado se ha dado cuenta del potencial de las arenas bituminosas. Este tipo de petróleo se extrae del bitumen, un hidrocarburo muy viscoso con alta concentración de carbón, que necesita ser separado de la arena y arcilla en el que está mezclado con costosas técnicas para que sea útil para la industria.

Como ocurrió con el fracking estadounidense, se pensaba que con los bajos precios del petróleo, a la industria canadiense no le interesaría seguir con los yacimientos. Pero Birn destaca que los proyectos pensados a 100 dólares el barril, han seguido adelante con un esfuerzo para disminuir los costes y elevar las tasas de producción. Una historia de resistencia de las compañías petroleras canadienses, que concluyó la semana pasada con los primeros envíos a Estados Unidos.

Sin embargo, Birn advierte que a partir de 2019 el crecimiento comenzará a reducirse porque se notará la caída de la inversión desde mediados de 2014. Espera que entrada la nueva década la producción no superará una aportación de 100.000 barriles diarios

eleconomista.es

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