EE. UU. plantea limitar la nicotina en el tabaco, pero ¿qué más consumimos cuando fumamos?

En un cigarrillo hay alrededor de setenta sustancias tóxicas, desde la nicotina, que se encuentra en la misma planta del tabaco, hasta el monóxido de carbono que se produce al encenderlo. Es el mismo componente que emiten los tubos de escape de un auto. Además, también contiene benceno o cadmio, sustancias cancerígenas. Desde el gobierno de Joe Biden, buscan reducir la cantidad de nicotina en los cigarrillos para hacerlos así menos adictivos.

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Joe Biden llegó a la Casa Blanca con un propósito: reducir las muertes por cáncer en Estados Unidos a la mitad en 25 años. Una de sus propuestas salió a la luz el 21 de junio y consiste en limitar la nicotina que contienen los cigarrillos para que cada vez haya menos personas que fumen. 

El tabaco sigue siendo uno de los principales causantes de cáncer en el país norteamericano. Además, es el primer factor de muertes prevenibles: según los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, fumar se cobra la vida de 480.000 personas al año de forma prematura. 

Es por eso que la Administración demócrata busca tomar esta medida, que todavía no se ha aprobado, pero que podría evitar que 33 millones de personas se convirtieran en fumadoras habituales, al poder combatir mejor la adicción que provoca la nicotina. 

¿Qué hay en un cigarrillo?

La nicotina es la sustancia que llega al cerebro al fumar y que produce sensaciones placenteras, creando un ciclo de adicción en el que el cuerpo llega a sentirse mal si se abstiene de recibirla. Se encuentra en la planta del tabaco, que luego se tritura para hacer los cigarrillos. Sin embargo, la nicotina por sí sola no es un compuesto cancerígeno. 

En cambio, en la misma planta de tabaco sí puede contener elementos cancerígenos que pueden encontrarse en la tierra donde crece, como el cadmio o el plomo, y que se liberan cuando hay combustión. 

A la hora de manufacturar los cigarrillos, hay más componentes tóxicos que se añaden, pero también algunos que suceden naturalmente. Durante el proceso de curar y secar el tabaco, se generan distintas nitrosaminas, que sí son cancerígenos. Además, se agregan azúcares para hacer más apetitoso el producto, pero que al quemarse también se convierten en sustancias que pueden producir cáncer. 

Los productores también añaden durante el proceso de creación de los cigarrillos sustancias como el amoníaco, que acelera el proceso de absorber la nicotina y aumenta la capacidad adictiva del tabaco. 

Finalmente, el proceso de combustión que se da en el momento de encender el cigarrillo es el que libera y transforma otra serie de componentes químicos: por ejemplo, produce el monóxido de carbono, el mismo gas que liberan los coches por el tubo de escape, o benceno, un componente que se obtiene del alquitrán. El monóxido de carbono no es cancerígeno pero sí puede desarrollar otras enfermedades pulmonares como la obstrucción crónica de estos órganos, mientras que el benceno sí se considera cancerígeno.

france24

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