Direcciones secretas en Praga

a sentido alguna vez un déjà vu? ¿Esa extraña sacudida que nos estremece al presenciar algo que nos hace suponer que ya lo hemos vivido antes?

Esa es la sensación que tendrá en Praga en un recorrido clásico por su casco histórico –los distritos 1 y 2–, la de haber hecho un viaje en el tiempo que le traslada a escenarios de cuento, construidos por siglos de historia sobre gruesos muros, altas torres y calles estrechas y empedradas por donde transitan espíritus de princesas y caballeros andantes, hadas y duendes, brujas y meretrices ilustres –con esquina propia y placa que les rinde homenaje–.

Es la Praga seductora y mágica, una de las ciudades más bellas del mundo, pero también hay otra Praga cosmopolita y chic que querrá descubrir.

La capital checa vive una segunda primavera, donde sus majestuosos y antiguos monumentos (el castillo, los puentes, las torres, las iglesias y las sinagogas) conviven en perfecta armonía con una arquitectura de vanguardia, restaurantes de diseño, cafés temáticos y barrios revitalizados, convertidos en los nuevos templos de la moda y las últimas tendencias.

Si va a Praga, piérdase en:

1. El barrio hipster. A 10 minutos de la céntrica plaza de Wenceslao, en el distrito 8, está Karlín, un antiguo barrio industrial y burgués, reconocible por sus casas señoriales de colores pastel, rehabilitadas; sus bares y cafés de diseño que le colocan como el más moderno de la ciudad. Allí está el bistró Proti Proudu (Brezinova 22/471), incluido entre los 10 mejores del mundo por su diseño y uno de los favoritos de la comunidad extranjera por su excelente cocina.

Barrio de Karlin.
Barrio de Karlin.

Un poco más adelante, enfilando por la calle Krizíkova, está la tienda de vinos más famosa de la ciudad, Veltlin, donde podrá degustar algunos de los excelentes caldos centroeuropeos en un ambiente muy agradable. Sin dejar esa misma calle encontrará uno de los más celebres y animados cafés de Praga, el MujšSálek Kávy, de ambiente hipster, pruebe alguna de sus excelentes tartas y cafés y descubra la exquisita tarta salada de cacahuetes.

No se puede marchar del barrio sin hacer una parada en el Forum Karlín en la calle Pernerova, un centro multifuncional para teatro y música. Dentro coma en el exquisito restaurante Eska. Diseño y vanguardia en un ambiente muy moderno, donde se fusiona la cocina tradicional checa con toques creativos. No deje de acompañar sus platos con su excelente pan artesanal y cervezas.

2. Diseño y vanguardia. Si tiene tiempo y le gustan las nuevas tendencias arquitectónicas, no se vaya de Karlín sin visitar los edificios de la nueva city. Cuatro espectaculares construcciones, lideradas por el Main Point, y los no menos flamantes inmuebles, conocidos como la trilogía de ríos, Nilo, Danubio y Amazonas.

Lo mejor es haber realizado la visita a primerísima hora de la tarde y aprovechar para cruzar el túnel que une el barrio de Karlín con el de Zizkov, no sin antes comprar un café para llevar en uno de los sitios de moda, el café Element (Vítkova 5/32). Al atardecer y desde lo alto de la colina del parque Vítkov se contempla una de las vistas más bonitas y sorprendentes de la capital checa.

Café Muj Sálek Kávy.
Café Muj Sálek Kávy.

3. Cenar con estrella. La moda por los fogones y la cocina también ha llegado a Praga. Con tres restaurantes con estrella Michelin, Field es el último en obtener el galardón. Ubicado en la calle Milosrdnych, distrito 1, tiene una decoración minimalista y austera en la que destacan las herramientas agrícolas. ¿El objetivo? Fijar la atención de los comensales en los platos, una espectacular mezcla de texturas y sabores, inspirados en los productos del campo, servidos con una excelente puesta en escena.

No se pierda el tuétano ahumado con mantequilla. Si elige el menú degustación (135 euros con maridaje de vinos) es mejor que no haya comido al mediodía, porque se va hartar de platos. Más asequible (38 euros con vino) es el Next Door (Zlatnická, 3), también en el distrito 1, un elegante y acogedor local con cocina abierta –tendencia en Praga– y platos tradicionales con toques innovadores.

4. Chic to chic. Si hay un barrio pijo en Praga, ahora mismo, ese es Vinohrady, en el distrito 2 (también parte del 3 y 10). Muy cerca del llamado km 0, la plaza de Wenceslao, la antigua zona de viñedos se ha transformado en una elegante zona urbana de grandes calles arboladas, magníficas mansiones y palacetes, reflejo del poderío económico de sus antiguos moradores. En la capital checa no hay un barrio propiamente gay, pero esta sería la zona más gay friendly.

Muy recomendable para pasear, salir a comer, cenar o tomar un café como en el precioso y encantador La Bohème (Sázavská, 32). Vinohrady es también ideal para comprar productos de diseño –no solo checo–. El antiguo edificio rojo del mercado de frutas y verduras es el centro comercial Pavilion (Vinohradská, 50), una obra de arte perfecta para curiosear y darse un capricho.

5. Un toque local y una extravagancia. El río Moldava y los preciosos puentes que lo cruzan son uno de los atractivos de Praga. Si su visita coincide con un sábado, acérquese al muelle del río, cerca de la Casa Danzante (Jiráskovo, 6), diseñada por Frank Ghery, y pasee por el animado mercadillo de Náplavka, compre productos ecológicos como las excelentes mermeladas o imite a los checos y bébase un típico vino caliente –con canela y especias– o una cerveza mientras degusta un spekacek –embutido típico a la brasa parecido a nuestro chorizo–.

Y… si le gustan los gatos, tómese un café y una tarta en Kavárna Kocici (Krizíkova, 22, distrito 8) rodeado de amorosos mininos que se dejan acariciar.

cincodias.com

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