Cirque du Soleil diversifica su modelo de negocio y se lanza a la atracción turística

Atraer turistas en temporada baja. Con ese objetivo nace la entrega Scalada del Cirque du Soleil, un show de acrobacias que la compañía circense canadiense desarrolla exclusivamente en Andorra. Y parece que funciona porque su estreno en Andorra la Vella, el pasado 1 de julio, colgó el cartel de completo. Es el quinto año consecutivo que el Principado opta por esta fórmula de promoción que consiste en asociar una marca potente y conocida con el turismo de una ciudad.

El director general de Andorra Turisme, Betim Budzaku, explica que optaron por el Cirque du Soleil porque es “una marca que no cuesta comunicar ni en España ni en Francia”, los dos principales países de origen de los turista que elijen el país para pasear unos días de descanso.

Desde 2013, todos los meses de verano llega a la capital un equipo de artistas que interpreta un espectáculo único que se inspira en la naturaleza, el paisaje y la cultura del país. Este año, el show lleva como título Scalada y es la historia de una niña, soñadora, que mientra escala las cumbres y llega hasta las nubes, se encuentra con personajes que saltan y realizan piruetas al ritmo de la música y acompañados por la iluminación.

La inversión del Principado cada año ronda los “2,5 millones de euros”, con un retorno de gasto de turistas en el país de “alrededor de 18 o 19 millones de euros”, lo que significa que su inversión se multiplica por 7,6. “El 80% de los que viene son extranjeros que se quedan como promedio 2-3 noches y hacen un gasto medio de 130 euros”, aseguran los organizadores que subrayan que gracias al espectáculo la ocupación hotelera durante el mes de julio aumenta “en tan sólo cinco años de un 45% a un 70”. Es por ello, que pese a que este año finaliza el contrato entre Turisme Andorra y Cirque du Soleil, todo apunta a que renovarán otros dos años. “Queremos volver. Estamos discutiendo ahora”, aseguran desde la compañía canadiense.

A tenor de la cifras, la fórmula funciona, pese a no ser nada nuevo. Cada vez son más las ciudades que optan por asociar su imagen a la de una marca, espectáculo o museo. Es el caso, salvando mucho las distancias, del Museo Guggenheim de Bilbao, que se ha convertido en emblema de la ciudad, referente cultural internacional y tractor económico para el País Vasco. La Fundación cuenta con franquicias en Venecia, Abu Dabi y, quizá en un futuro no muy lejano en Helsinki. Lo mismo ocurre con todos los Museos Picasso distribuidos por Europa: París, Málaga o Barcelona. Son un reclamo para atraer visitantes.

De circo de acróbatas a marca globall

En el caso del Cirque du Soeil, ¿qué gana la compañía canadiense? Tras 30 años sobre los escenarios y con una creciente competencia, Cirque du Soleil busca diversificar su modelo de negocio para no morir de éxito. De hecho, poco queda de aquella compañía que se creó hace más de 30 años. Para empezar, uno de sus fundadores, Guy Laliberte, ya solo cuenta con un 10% de la compañía tras vender la mayoría de sus acciones a inversores estadounidenses (TPG Capital LP) y chinos (Fosun Capital Group) en una operación valorada en 1,5 millones dólares canadienes (1,1 millón de euros). Sucedió en 2013, año en el que se despidió a 400 empleados, el 10% de la plantilla, tras registrar dos años en números rojos, pese a facturar 760 millones de euros.

La compañía circense, formada en 1984 por artistas callejeros y acróbatas en Canadá, es hoy es una marca global con una visión no solo de entretenimiento, también empresarial. Prueba de ello, son las sinergias con nombres conocidos como el director de cine James Cameron cuya película Avatar inspiró Toruk, uno de sus números. Su adquisición deBlue Man Productions, con sede de Nueva York, es también un apuesta por la “diversificación y la “expansión global”, tal y como anunció este viernes su presidente ejecutivo, Daniel Lamarre.

El Cirque du Soleil regresó con el espectáculo Stelar a Andorra. A diferencia de los montajes tradicionales de la compañía, este show dura un poco más de una hora, periodo en el que la magia llena la pista. Son un total de 25 artistas que representan los once números en una carpa de 4.250 metros y sobre un escenario bifrontal de 37,5 metros de largo por 12 metros de ancho. Todo un reto porque los artistas tienen que actuar para un patio de butacas que está tanto frente a ellos como a su espalda, explica Edesia Moreno, ayudante de dirección escénica y diseñadora de coreografía acrobática. “Los artistas vienen del teatro, del circo tradicional, de gimnasia…”, recuerda.

Dos horas antes del inicio del show, los artistas se maquillan y se visten para estar listos para la función. Algunos descansan y cogen fuerzas. Durante la función, la coordinación y la disciplina son imprescindibles para que la maquinaria del Cirque du Soleil funcione. Detrás de la función hay un largo trabajo de cásting, entrenamiento y unión entre los artistas que hacen que parezcan fáciles sus giros acrobáticos. Nada más lejos de la realidad.

lainformacion.com

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