Argelia presiona a España para que pague una conexión eléctrica entre los países

Argelia es clave para la seguridad de abastecimiento energético de España. Con altibajos y hasta choques abiertos, como sucedió en el año 2007, la relación entre ambos países ha sido siempre muy estrecha. Pero entre Estados, más que amistad, hay intereses. Argelia ha decidido trasladar a España que necesita una interconexión eléctrica con la península, además de las conexiones de gas que funcionan desde Tarifa (gasoducto Duran-Farell) y Almería (Medgaz).

La petición se produjo en el encuentro que mantuvieron el pasado 3 de julio el ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital, Álvaro Nadal y su colega argelino Mustafá Guitouni. Fuentes al tanto del contenido del encuentro aseguran que Guitoni reclamó a Nadal que España asuma el coste de tender la conexión que daría salida a la producción de algunas centrales de gas (ciclo combinado) argelinas.

El portavoz del Ministerio de Energía aseguró desconocer si la petición se produjo y aclaró que, en todo caso, no fue uno de los temas de los que se hablara públicamente por parte española tras el encuentro de los ministros. Pero la solicitud, sostienen fuentes conocedoras de los contactos con los argelinos, existió.

Relaciones comerciales y necesidad

El cable, en el improbable caso de que España aceptara tenderlo, reforzaría la relación comercial con Argelia, principal suministrador de gas desde que se negociaron los primeros –y poco transparentes- contratos entre ambos Gobiernos en 1994.

Pero hay un problema: España no necesita una nueva conexión eléctrica con Argelia. Con una potencia instalada que supera los 106.000 MW, según datos de Red Eléctrica de España (REE), a España le sobra electricidad. Incluso para hacer frente a los pìcos de máxima demanda –en torno a 42.000 MW- le sobra más de la mitad de la capacidad disponible.

Un proyecto como el que plantean los argelinos, apuntan fuentes del sector gasista, sólo tendría sentido en el marco de un proyecto comunitario, con el fin de disminuir la dependencia de buena parte del continente del gas ruso y desbloqueando de una vez las interconexiones del gas entre Francia y España.

Fuentes empresariales del sector admiten, no obstante, que las demandas argelinas discurren en paralelo al polémico desarrollo del proyecto comunitario de gasoducto Midcat. El proyecto, que debería en­la­zar la pe­nín­sula ibé­rica con Europa a través de Francia, apenas avanza.

A pesar de que en marzo de 2015 los pre­si­dentes de España, Mariano Rajoy; de Francia, François Hollande y de Portugal, Pedro Pasos Coelho, fir­maron el pacto para im­pulsar las in­ter­co­ne­xiones eléc­tricas y ga­sistas, el pro­yecto se en­cuentra casi pa­rado.

España, enclave gasista para Europa

En cifras, el gasoducto de Midcat permitiría trasvasar hacia el continente hasta 15 bcm (15.000 millones de metros cúbicos) de gas, frente a los sólo 5,2 bcm actuales, según datos de la Asociación Española del Gas (Sedigas). Eso supone que España podría aportar a Europa hasta el 12% del gas que actualmente procede de Rusia. Pero hoy por hoy, son sólo cifras en un papel.

Con España escasamente interconectada, las demandas argelinas se ven como algo imposible. La Unión Europea recomendó en el 2002 que todos los estados miembros deberían alcanzar en el 2020 un mínimo de un 10 % de ratio de interconexión eléctrica. España sigue en torno al 3% , lo que la convierte en un islote energético sin apenas capacidad de maniobra.

¿Hasta dónde llegará Argelia en sus peticiones? Las relaciones entre ambos países son buenas. Pero Argelia demostró en el pasado que defiende con firmeza sus puntos de vista. Así sucedió en 2007. Ese año, la empresa estatal argelina Sonatrach demandó a Gas Natural Fenosa por diferencias en la revisión de los precios del contrato de suministro de gas canalizado a través del gasoducto del Magreb (el denominado Sagane I).

En 2010, la Corte Arbitral de París dio la razón a la parte argelina. El laudo establecía que la compañía española debía compensar a Sonatrach con 1.897 millones de dólares, importe que se redujo tras duras negociaciones posteriores que se saldaron con la entrada de la argelina en el capital de Gas Natural. Se trataba de un contrato muy favorable que el Estado español había firmado en su día con Argelia y que Gas Natural heredó al comprar Enagás en 1994.

lainformacion.com

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