Sacerdotes piden que se recupere un impuesto medieval para compensar el descenso de las limosnas

En las parroquias gallegas los derechos eclesiásticos más habituales que pagaban los vecinos eran el diezmo y la oblata. , pese a que desapareció junto al diezmo y otros tributos hace siglos.  ‘La Oblata’, se sigue cobrando en algunas aldeas de la Costa da Morte. La obligatoriedad del diezmo se introdujo en España a través de Aragón y Cataluña.
El pago del tributo se realizaba en especias y representaba un décimo de los frutos de la agricultura o ganadería obtenidos por el creyente.Los ingresos obtenidos los recogía una figura conocida como el colector y los entregaba a los párrocos, abades y obispos; y también a señores feudales que habían comprado los derechos recaudatorios de la Iglesia. Un tercio de la recaudación dedicaba a la construcción de iglesias, otro a sufragar los gastos del personal eclesiástico y, el último, a cubrir las necesidades capitulares.
Lo hicieron durente la friolera de quince siglos y si no lo hacías o «te apuntaba en el cuadernillo para ir al infierno» o «no te enterraba» aseguran los  vecinos.
Ahora pretenden recuperar ‘la Oblata’  que consistiría entre 5 y 35 euros, porque es la mejor manera de mantener en pie los templos.Pero algunos vecinos no lo ven con buenos ojos, ya que argumentan que «la crisis no solo la tienen los curas, tambien nosotros».
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