Los otros «monstruos marinos» que llegaron a las playas andaluzas

En las profundidades del mar habitan seres extraordinarios, ocultos en la oscuridad a la espera de una presa. Rara vez son vistos en la superficie, por lo que poco se sabe de ellos. Leyendas como la del calamar gigante de «20,000 leguas de viaje submarino» parecen más cerca de la realidad como esos monstruos marinos llegan a las playas andaluzas.

A finales del año 2012, en la zona conocida como Punta Carnero, en Algeciras, apareció el cadáver de un calamar gigante, de casi cuatro metros de longitud. Un hallazgo excepcional para la ciencia, pues analizando los restos de este ejemplar, se puede conocer un poco más de esta inusual especie.

Según fuentes del Centro de Gestión del Medio Marino del Estrecho, se trata un cefalópodo que habita en profundidades mayores de 600 metros y cuyo único depredador natural es el cachalote, el cual pasa una parte del año en las aguas del Estrecho de Gibraltar. En el mundo existen cuatro especies de calamar gigante, de las cuales sólo una, Architeuthis dux, vive en las aguas españolas.

Otro animal que suele frecuentar las aguas del estrecho durante la primavera y principios del verano es el atún rojo, cuando se dirige al Mediterráneo para desovar. Lo extraño es verlos en la superficie y pocos metros de la orilla.

Pues ahora imaginen una playa de Barbate a rebosar de bañistas en pleno agosto. De pronto, una aleta que sospechosamente recuerda a un tiburón asoma entre las olas, y a poca distancia de las colchonetas y turistas. En ese momento estalla el caos. Aviso a todos los bañistas y en pocos minutos, la playa se cierr

Sin embargo, tras llegar hasta el lugar un equipo con lanchas, descubren que se trata de un atún, que ha llegado hasta allí moribundo. Una vez capturado, como si de la almadraba se tratara, el ejemplar fue vendido en la lonja barbateña y el dinero recaudado se destinó a fines benéficos.

La costa onubense también ha sido testigo de la llegada de «enormes criaturas» procedentes de otros mares. El pasado año, en la zona del Puerto de Huelva apareció el cuerpo de una ballena varada de unos 8 metros de distancia, que tuvo que ser retirada por las autoridades porturias.

Unos meses antes, en la playa de la Punta del Moral, en el municipio onubense de Ayamonte, una cría de ballena de tres toneladas empujó decenas voluntarios al mar. El animal aún estaba vivo cuando fue descubierto en la arena, pero a pesar de los esfuerzos de mantenerla con vida, incluso de arrastrarla hacia al agua, fue en vano. Este joven ejemplar murió entre las olas.

Pero la estampa más insólita que se ha visto en los últimos años en la Costa de la Luz fue hace apenas tres meses. El fuerte temporal de los primeros meses de 2018 llevó hasta la playa de Punta Umbría miles de estrellas de mar que cubrían la arena.

Según el catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla, Enrique Figueroa, «el origen está en una intensa borrasca que es muy poco frecuente y que es un indicador más de que el cambio climático es una realidad».

abc

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