Los autores europeos, en pie de guerra contra YouTube

El 62% de los ingresos generados por las plataformas de contenidos cargados por usuarios (UUC), como YouTube, Dailymotion, Facebook o SoundCloud, está relacionado de forma directa o indirecta con contenidos culturales, según datos del Grupo de Sociedades Europeas de Autores y Compositores (Gesac), del que forman parte 32 entidades de gestión de 27 países. Sin embargo, los creadores no reciben ningún pago, o uno casi inexistente, por la explotación de dichas obras.

Competencia

Otro de los asuntos en el que hacen hincapié los creadores es el desequilibrio que existe entre plataformas que operan bajo licencia y las que no. “Las UUC conviven con servicios como Spotify, Netflix o iTunes que sí pagan por los derechos de autor de los artistas que ponen a disposición de los usuarios, lo que representa una clara competencia desleal y una desventaja injusta para los negocios legítimos”, explica Javier Losada, vicepresidente de la SGAE.

Frente a esta realidad, los autores europeos han presentado un escrito en el que solicitan a los legisladores comunitarios que aclaren que las UUC intervienen en la reproducción y puesta a disposición de obras y que se aseguren de que el régimen de puerto seguro de ausencia de responsabilidad presente enla directiva sobre comercio electrónico de 2001 no les sea de aplicación.

“Estas plataformas generan ingentes cantidades de dinero con los contenidos de los autores, amparándose en el principio de puerto seguro. Dicen que son meros intermediarios y, por ello, no se responsabilizan de lo que se sube ni remuneran a los autores. Esto es injusto y es necesario regularlo”, apunta Javier Losada, vicepresidente de la Sociedad General de Autores (SGAE), que asistió al foro Meet The Authors reunido en Bruselas, en representación del sector cultural español.

Reforma del ‘copyright’

Cabe destacar que el escrito presentado por los creadores va en la misma dirección que la propuesta de directiva sobre copyright realizada por la Comisión Europea (CE) en septiembre de 2016. Esta proposición busca reforzar la posición de los titulares de derechos para negociar y ser remunerados por la explotación en línea en las UUC y plantea la obligación de que estas plataformas utilicen medios eficaces, tales como tecnologías para detectar automáticamente las canciones o las obras audiovisuales que los titulares de derechos hayan identificado y cuya autorización o retirada hayan acordado con las plataformas.

Para Andrus Ansip, vicepresidente de la CE, es esencial que los autores cuenten con una remuneración justa por su trabajo y se logre encontrar un equilibrio entre las partes. “No es correcto que estas plataformas, que no están involucradas en la creación, se lleven todo el beneficio. Por eso hay que crear una reglas más simples, que busquen la transparencia. Además, hay que facilitar que los creadores de contenidos puedan conocer, incluso en tiempo real, cuántas veces son reproducidas y usadas sus obras”.

“Las UUC se están beneficiando de una legislación obsoleta”, comenta Juan de Arístegui, embajador representante permanente adjunto de España ante la UE. “La CE ha entendido la situación y ha decidido que no es correcto mantener el statu quo. Quiere abordar el problema de la transferencia de valor, generando una propuesta que otorgue una mayor seguridad jurídica”.

Por su parte, el europarlamentario alemán, Christian Ehler se muestra más pesimista y afirma que las UUC harán todo por que el equilibrio no cambie. “Estas plataformas han raptado a una generación entera que cree que los contenidos son gratuitos y no deben remunerarse”.

Polémica

El paquete legislativo propuesto por la CE, que está en proceso de aprobación, no ha generado unanimidad ni en el Parlamento ni el Consejo Europeo. El problema no se centra tanto en la reivindicación de una retribución justa por la explotación de creaciones, sino en su artículo 13, que, según su redacción actual, obligaría a todas las plataformas a adoptar medidas “para asegurar el correcto funcionamiento de los acuerdos celebrados con los titulares de derechos o para impedir el acceso a contenidos identificados por los titulares de derechos”.

Para muchos, este punto representaría una suerte de censura previa en este tipo de plataformas, un aspecto que ha calado entre los europarlamentarios y que vigilan de cerca países como Holanda, Luxemburgo o Reino Unido, que ya han mostrado su oposición.

“Cuando llegó la propuesta, parecía un trabajo fácil, pero el controvertido artículo 13 ha mostrado las grandes diferencias de apreciación entre los partidos políticos y a esta propuesta le queda mucho recorrido en Parlamento Europeo”, explica Zdzislaw Krasnodebski, ponente de la opinión sobre la directiva de copyright en la comisión de industria, investigación y energía.

Unas cifras muy dispares

El problema de la remuneración de los creadores por parte de las plataformas de contenidos cargados por usuarios se entiende mejor con cifras reales. Según fuentes de la SGAE, la explotación digital del repertorio de esta organización en Europa generó seis millones de euros el año pasado. Una cifra que parece ínfima frente a los 102 millones que recaudó por el uso de este mismo repertorio exclusivamente en las televisiones nacionales. Otro ejemplo muy visual es la diferencia de retribución en concepto de derechos de autor realizado por YouTube y Spotify. Según sus propios datos, la plataforma de vídeos -con más de mil millones de usuarios- pagó el año pasado 1.775 millones de euros por copyright, es decir, 1,7 euros por usuario al año. Spotify, por su parte, contribuyó con 16 euros por cada uno de sus 100 millones de usuarios.

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