La UE se divide en la negociación del primer presupuesto sin Reino Unido

El primer presupuesto de largo alcance (2021-2027) que tendrá una Unión Europea ya sin Reino Unido está generando importantes divisiones entre los socios del club. Siendo uno de los asuntos centrales en la agenda de la cumbre de jefes de Estado y Gobierno que se celebrará en Bruselas la próxima semana, las posiciones están hoy muy alejadas. El MFF, como se le conoce por sus siglas en inglés, da soporte a los Fondos de Cohesión o la Política Agraria Común (PAC), así como a un sinfín de proyectos y programas en diferentes áreas. Marca, en definitiva, las prioridades de la UE.

El agujero que dejarán los británicos lo cuantificó la Comisión Europea saliente en un total de 84.000 millones de euros. Y según su propuesta, el 50% de ese desfase se debería cubrir con más aportaciones de las capitales y el resto con recortes en programas como la propia PAC. La cuestión es que existen hoy tres propuestas sobre la mesa. La del anterior Ejecutivo comunitario (que requería un desembolso por país del 1,11% en función de la renta nacional bruta), la de la Eurocámara, que apuesta por llegar al 1,30%. Y la que ha lanzado esta misma semana la presidencia de turno finlandesa, que se queda en el 1,07%.

Un borrador con «fuertes recortes» que la nueva presidencia de la Comisión, Ursula Von der Leyen, no dudó este miércoles en cuestionar. Porque no cuadra con una ambiciosa agenda estratégica marcada por la lucha contra el cambio climático (solo el fondo para la transición ecológica requeriría de 100.000 millones de euros) ni con otros retos como el de la digitalización. Finlandia mete la tijera en todo: los fondos de cohesión caen a los 313.100 millones de euros (un 5,3% menos que lo pretendido por la anterior Comisión Europea) y en defensa o seguridad, se aminora el gasto en un 40%. «Los recursos que se plantean no son suficientes y si queremos ser serios el tema debe seguir debatiéndose».

El límite temporal para el acuerdo lo marca la propia estructura del presupuesto. Tendría que cerrarse antes de que acabe el próximo año para no mermar las garantías jurídicas de los preceptores de ayudas europeas. Y en ese periodo, una Alemania que hoy aporta el 0,88% del MFF asumirá la presidencia de turno durante el segundo semestre. No es el mayor contribuyente (Luxemburgo, con el 1,08 %, Bulgaria y Estonia, con el 1,06 %), lideran la clasificación, pero sí ha defendido que no quiere superar el umbral del 1% junto con Holanda y los países nórdicos.

España, por contra, aboga por un presupuesto más expansivo, por rebasar incluso el 1,11% de la Comisión (que ya le requeriría aportar 11.950 millones al año). El presupuesto tiene que ser «aceptable y satisfactorio», asegura la ministra de Economía en funciones. Y Nadie Calviño no dudó este miércoles en subrayar que la propuesta finlandesa «ha sido acogida de forma fría, por no decir negativa por la práctica totalidad de los países del bloque».

Calviño participaba este miércoles en una reunión del Eurogrupo en la que Italia amenazaba con frenar el fondo de rescate de la eurozona (también como MEDE) que los países que comparten divisa provaron con carácter provisional en junio. La pretensión era que recibiese luz verde en esta reunión, tras cerrar los últimos detalles técnicos. Mario centeno, presidente del Eurogrupo, planteó que el tratado se suscribirá a principios del próximo año.

.elnortedecastilla.es

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