La reconversión del sector químico, a golpe de talonario

Los fabricantes de productos como pinturas, cosméticos o herbicidas comparten un mismo objetivo: aumentar sus beneficios y recortar costes.

La industria química, que fabrica todo tipo de productos que usamos a diario está experimentando una reacción en cadena, con nuevos acuerdos entre las empresas del sector. La lista de grandes transacciones se amplió la semana pasada con la fusión entre la suiza Clariant y la estadounidense Huntsman Corporation.

El grupo resultante de la fusión, valorado en 20.000 millones de dólares deuda incluida, tendría como objetivo convertirse en líder de productos químicos especializados, desde adhesivos industriales a colorantes de pintalabios.

La operación sigue a una sucesión de acuerdos que comenzaron hace un año, con una transacción en la que se vieron implicados los mayores grupos químicos de EEUU: la megafusión entre Dow Chemical y DuPont.

Esta serie de acuerdos están remodelando un sector que ha pasado por una difícil situación por la escasa demanda tras la crisis financiera.

Con unas perspectivas de crecimiento de ingresos limitadas, las empresas químicas intentan dar un impulso a los beneficios comprando rivales y recortando costes. Tras las fusiones, los grupos buscan mayor presencia en los mercados para conseguir mejores contratos con suministradores y clientes. Estas intenciones son evidentes en dos de los tres grandes acuerdos del sector agrícola, donde los grupos químicos responden a la crisis producto de la caída en los precios de los cultivos tras años de excelentes cosechas.

Después de que Dow y DuPont dieran a conocer su fusión en diciembre de 2015 tras la presión de los inversores activistas para que recortaran sus costes, la estatal ChemChina propuso una opa sobre la suiza Syngenta en febrero de 2016, y, seis meses después, la alemana Bayer acordó la compra de la estadounidense Monsanto por 66.000 millones de dólares.

Estas operaciones también intentan potenciar la capacidad de los grupos fusionados de alimentar a la población mundial. De hecho, las tres operaciones quieren reforzar su cartera de semillas y productos para las cosechas.

Mientras ChemChina se ha comprometido a dar un impulso a las operaciones de Syngenta, Dow y Bayer intentan convencer a los inversores de los méritos de sus transacciones, diseñando planes de recortes de costes. Esta tendencia se ha extendido a otras partes de la industria química.En marzo de 2016, Sherwin-Williams, el fabricante de pintura estadounidense, accedió a pagar 11.300 millones de dólares por su competidor Valspar y subrayó las oportunidades para recortar costes. Un año más tarde, PPG Industries, el proveedor estadounidense de chapa y revestimiento para aviones y coches, hizo la primera de sus tres ofertas por Akzo Nobel, el fabricante de pintura holandés. Akzo las ha rechazado, pero algunos accionistas presionan a la compañía para que entable negociaciones.

Las ambiciones de China también suponen un problema. Los banqueros opinan que la fusión de ChemChina con la empresa estatal Sinochem le otorgaría a este grupo la capacidad financiera para absorber a Syngenta.

No obstante, antes del acuerdo de Syngenta, China ya había revolucionado la industria química. Según Graham Copley, de la empresa de investigación SSR, en algunos productos, como la sosa cáustica, China ha pasado de ser un importador a convertirse en exportador. Este hecho podría provocar una caída de los precios de muchos productos químicos y servir para fomentar la consolidación. Otro factor de las negociaciones quizás sea la delicada situación que ocupan las compañías químicas en las cadenas de producción.

En las últimas dos décadas, el subsector de las compañías químicas que producen gases industriales se ha consolidado. La semana pasada, la alemana Linde y la estadounidense Praxair acordaron su fusión de 70.000 millones de dólares.

Sin embargo, no todas las compañías químicas que entablan negociaciones quieren construir un imperio, algunas tratan de desmantelar los grandes grupos que carecen de una estrategia definida. Un ejemplo es el acuerdo de fusión de Dow y DuPont, que pretende dividir el grupo en tres compañías: una que se centre en los pesticidas, otra en materiales como el plástico y la tercera en químicos especializados.

Por su parte, Akzo está tratando de esquivar el interés de PPG proponiéndole una segregación de su negocio de productos químicos especializados.

Dado que los reguladores están investigando los grandes acuerdos, es probable que se produzca una segunda oleada de transacciones procedente de las desinversiones que se llevarán a cabo para preservar la competencia

eleconomista.com

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