La Fed baja los tipos en el primer recorte desde la crisis del 2008

La Reserva Federal de Estados Unidos ha decidido este miércoles recortar un cuarto de punto los tipos de interés, un movimiento que deja el precio del dinero entre el 2 y el 2.25% y representa la primera bajada desde 2008, cuando en respuesta a la gran recesión los tipos se dejaron prácticamente a cero.

El significativo giro en la política económica que representa este primer recorte en más de una década, contra el que han expresado su voto disidente dos miembros de la Fed que abogaban por mantener los tipos, era ampliamente esperado. Se analizaba mayoritariamente como un movimiento preventivo del banco central estadounidense más ante el potencial impacto de riesgos globales que ante la situación nacional actual, en la que la economía estadounidense sigue en crecimiento sólido, el mercado laboral está fuerte y el paro se encuentra por debajo del 4% y en su nivel más bajo en cinco décadas, los mercados parecen satisfechos y los consumidores gastan. Y tanto el comunicado de la Fed como el presidente del organismo, Jerome Powell, han ratificado ese análisis.

El comunicado explica que el recorte se ha decidido «a la luz de las implicaciones de acontecimientos globales para las perspectivas económicas así como por la baja presión inflacionista». Y esa argumentación la ha reiterado Powell en rueda de prensa, que ha señalado concretamente que «no hay nada en la economía de EEUU que presente una amenaza prominente a corto plazo» y entre los riesgos que «vienen de fuera» y afectan a inversión de empresas y manufactura ha mencionado específicamente la contracción de crecimiento en China y en la Unión Europea

Lo que no se ha aclarado es si esta es la primera de varias bajadas o si se trata de un paso aislado. Los mercados han reaccionado con pérdidas cuando Powell ha declarado que lo que han hecho es un «ajuste» de política monetaria a «mitad de ciclo» y ha explicado que es «diferente del principio de un largo ciclo de recortes» como el que se haría «en una recesión» o en un periodo largo de caída de la actividad económica. Minutos después, las bolsas han recuperado algo de lo perdido cuando Powell ha matizado que tampoco descartan más bajadas de tipos este año.

La imagen de independencia, en juego

Los críticos consideran innecesaria y hasta peligrosa una bajada de tipos que, además, está rodeada también de un problema de imagen, pues llega tras un aluvión constante de críticas y presiones del presidente, Donald Trump. El mandatario ha cuestionado repetidamente las subidas de 2018 adoptadas bajo el mandato de Jerome Powell, al que él eligió para presidir la Fed; dice que sin esos recortes la economía habría crecido “como un cohete”, habla directamente de que “se han equivocado” y reclama constantemente recortes “grandes”. Con todo ello pone en juego la imagen de independencia del banco central.

Powell y el organismo intentan alejar esos fantasmas de influencia de la Casa Blanca, buscando razones económicas que argumenten sus movimientos y entierren la idea de que actúan guiados por intereses partidistas cortoplacistas y no por razones económicas. Y su recorte está más motivado por preocupaciones sobre la lenta subida de la inflación, que se mueve por debajo del 2% que tienen marcado como objetivo, por señales de inquietud en el mercado de bonos y también por lo que ven como peligros globales.  «Nunca tomamos decisiones marcadas por la política», ha dicho Powell. «No hacemos la política monetaria para demostrar nuestra independencia».

En la rueda de prensa Powell también ha hablado del impacto que están teniendo decisiones de la Casa Blanca y ha reconocido que en algunos casos les sitúan en un territorio desconocido. «No tenemos mucha experiencia en responder a tensiones comerciales globales y estamos aprendiendo conforme lo hacemos»,  ha declarado. Pero se ha cuidado de criticar la estrategia de Trump de abrir o amenazar con guerras comerciales al declarar: «No valoramos ni criticamos políticas, ese no es nuestro trabajo».

Carácter preventivo

El inusual recorte de tipos en una época de crecimiento económico tiene un claro carácter preventivo o, como ha dicho Powell, «un factor de seguro» para tratar de prevenir retos a ese crecimiento. Teóricamente con un recorte de tipos lo habitual es que bajen los costes de hipotecas y de los préstamos que buscan las empresas y se activen el mercado inmobiliario, la inversión empresarial y, en general, la actividad económica. Pero lo que los críticos y los más escépticos temen es que el banco central está reduciendo su propio espacio para maniobrar en el futuro si empeora la situación económica. Además, alertan de que las rebajas incentivan prácticas arriesgadas, sobre todo de instituciones financieras a la hora de prestar, lo que podría acabar llevando a burbujas y explosiones, pero también en el endeudamiento corporativo, que ya está en niveles altos.

elperiodico.com

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