La banca española, molesta con los «consejos» de Mario Draghi

Anda la banca española «de morros» con la última visita de Mario Draghi a España. No sin razón. El presidente del Banco Central Europeo (BCE) dijo en Madrid, el pasado miércoles, 24 de mayo, durante la I Conferencia de Estabilidad Financiera, organizado por el Banco de España y el Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI), que «aún hay un amplio margen para que una gran parte del sector financiero mejore su rentabilidad aumentando los esfuerzos por mejorar la eficiencia operativa a través de una reducción de costes».

Ante estas palabras, varios directivos de la gran banca española mostraron a este periódico su profundo malestar con el presidente del BCE y recordaron cómo el sistema financiero español ha realizado ya fuertes ajustes tanto de plantilla como de sucursales desde 2008, mientras otros países ni siquiera han empezado, como Alemania e Italia.

En concreto, la banca española ha recortado hasta finales del primer trimestre de este año un 30% de sus plantillas y cerrado casi la tercera parte de las oficinas en los últimos ocho años, en un proceso de decrecimiento que se intensificó a partir de la millonaria operación de rescate con fondos públicos iniciada en 2012 y que tuvo efectos especialmente destructivos en las plantillas de las antiguas cajas de ahorro, que perdieron casi 34.000 trabajadores solo en el cuatrienio 2012-2015.

Y es que el proceso de fusiones y absorciones de las cajas de ahorros españolas, antes y después de su bancarización, ha eliminado prácticamente de un plumazo más de medio centenar de marcas del mercado financiero. La cifra de 189.280 empleados que al cierre de 2016 sumaban los bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito españolas refleja, según los datos de los sindicatos del sector, un recorte de 81.605 puestos de trabajo frente a los 270.885 de 2008.

Más de 50.000 despidos en las cajas

Por sectores, entre 2008 y 2015 los bancos españoles recortaron 16.602 empleos que suponían una séptima parte de sus plantillas (el 14,4%). El grueso de esos ceses (13.465) se produjeron a partir de 2012 y redujeron el volumen de empleo a 98.527, en la primera ocasión en la que los bancos ocupaban a menos de 100.000 personas.

Las cajas despidieron en esos siete años a 53.355 empleados (39,6%) para dejar sus plantillas en 81.431, un nivel similar al de finales de los años 80, mientras las cooperativas de crédito suprimían 2.828 (13,5%) para caer a 18.112.

Ese recorte de personal ha ido paralelo a una reducción de los centros de trabajo. Según la misma fuente, entre 2008 y 2016 las entidades financieras cerraron 17.019 oficinas para reducir su cifra a 28.861.

abc.es

 

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