España recauda menos por IRPF que la media europea

No podemos ser Dinamarca si recaudamos como Letonia Ampliar foto 

España recauda menos por IRPF que la media europea, el esfuerzo fiscal que exige a sus ciudadanos es menor al promedio y su déficit público es el mayor de la Unión Europea. Estos son algunos elementos que invitan a encarar con cierta cautela las propuestas de rebajas fiscales. Aun así, el Gobierno de Mariano Rajoy tiene previsto reducir el IRPF a final de esta legislatura, una medida que ha avanzado parcialmente por la exigencia de Ciudadanos, que solo apoyará el Presupuesto de 2018 a cambio de una rebaja del impuesto sobre la renta.

La propuesta de Ciudadanos contempla una reducción tributaria que permitirá que las rentas inferiores a 14.000 euros no paguen IRPF, un beneficio que actualmente gozan los que están por debajo de 12.000 euros. Aquellos con rentas inferiores a 17.000 euros también verán reducida su carga fiscal. A la espera de conocer la letra pequeña, la formación naranja asegura que su plan tiene un coste de 2.000 millones. Además, el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, mantiene que al final de la presente legislatura se aprobará otra reducción tributaria para todos los contribuyentes.

El debate político gira en torno a rebajas fiscales, pero la Airef alerta del déficit estructural

A favor de rebajar el IRPF, el líder de la formación naranja, Albert Rivera, defendió que ha llegado el momento de un “alivio fiscal” para las rentas bajas y medias. “En vez de amnistías fiscales a los corruptos, pedimos un alivio fiscal a los que cumplen”, señaló Rivera en referencia al proceso de perdón tributario que impulsó el Gobierno cinco años atrás.

El responsable económico de Ciudadanos, Luis Garicano, denuncia también que la reducción vigente por rendimiento del trabajo se ha configurado del tal forma que provoca errores de salto y que contribuyentes con rentas bajas sufran tipos marginales muy elevados.

Sin embargo, esta disfunción es probable que no se elimine con la reforma de C’s, sino que simplemente se desplace hacia rentas más elevadas. Un argumento clásico para defender la rebaja fiscal es que el dinero está mejor en manos del contribuyente que en el bolsillo del Estado. Aunque quizás la pregunta correcta no es si es positivo bajar o no impuestos, sino que la cuestión es preguntarse qué modelo de Estado queremos. Lo que no tiene sentido es pretender ser Dinamarca, un país que se esgrime tradicionalmente como modelo, cuando recaudamos como Letonia (ver gráfico). España ingresa el equivalente al 37,9% de su PIB, 8,3 puntos menos que los países de la zona euro. Solo supera a Letonia, Bulgaria, Rumanía e Irlanda. Es decir, España está más cerca de los países exsoviéticos que de los de la vieja Europa.

Si uno pretende ir hacia un Estado asistencial, tiene sentido bajar los impuestos; si uno aspira a mantener un Estado de bienestar con voluntad universal, entonces debe ser más cauteloso a la hora de abordar reducciones tributarias. Lo primero es plantearse qué Estado se quiere y, a partir de allí, configurar el sistema fiscal. En España, muchas veces se utiliza la lógica inversa.

España se encuentra en una posición de debilidad por su abultada deuda pública

Volviendo a los datos, estos reflejan que el sistema fiscal español no presenta un IRPF elevado. Los últimos datos de Eurostat muestran que, en 2015, España recaudó 79.189 millones por IRPF, el 7,4% del PIB. De media, los países de la UE recaudan un 9,4% por este tributo. Esto significa que España debería ingresar más de 20.000 millones adicionales para situarse en la media.

Hay que tener en cuenta que el IRPF es un tributo que grava principalmente las rentas salariales y, teniendo en cuenta la elevada tasa de paro, tiene sentido que España se encuentre por debajo de la media. Para saber si el IRPF es alto o bajo en el marco internacional, hay que fijarse en el esfuerzo fiscal que se exige a los asalariados. Los estudios de la OCDE ofrecen datos interesantes. Por ejemplo, el tipo efectivo en el IRPF que soporta un trabajador que cobra el salario medio en España asciende al 15%, por debajo del 15,7% de la media de la OCDE o del 16,8% de los 22 países de la UE que forman parte del organismo internacional. Para la OCDE, el sueldo medio en España, medido en paridad de poder compra, asciende a 26.710 euros brutos anuales.

Si se incluyen las cotizaciones sociales, la presión fiscal se mantiene por debajo de la media. El organismo internacional también simula el esfuerzo fiscal que se exige a un contribuyente que gana el equivalente al 67% del sueldo bruto medio del país. En el caso español asciende a 17.895 euros. Para este nivel de renta, el tipo efectivo del IRPF es del 10,4%, inferior al 11,4% de media y al 12,1% de promedio de los países de la UE que forman parte de la OCDE. El organismo internacionalrealiza hasta ocho simulaciones y en todas ellas el esfuerzo fiscal que se exige en España está por debajo de la media.

Y mientras el Gobierno negocia en qué porcentaje sube el gasto público y en qué porcentaje baja los impuestos, España aparece en la estadística comunitaria como el país con un mayor déficit público. Cerró en el 4,5% del PIB en 2016. El volumen de deuda pública se mueve en torno al 100% del PIB, una cifra nunca vista en más de un siglo. Es cierto que la situación de las cuentas públicas ha mejorado mucho. España llegó a registrar un déficit descomunal del 11% del PIB en 2009. Y si logró evitar el rescate del conjunto de su economía como sufrió Grecia fue porque su volumen de deuda pública al inicio de la crisis era relativamente bajo y se movía en torno al 35% del PIB.

Hoy, con un volumen de deuda en torno al 100%, España se encontraría en una posición de debilidad total ante la aparición de nuevas tensiones financieras. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) advierte con escasa fortuna de que las dudas sobre la sostenibilidad de las cuentas públicas persisten y que los mercados todavía muestran cierto recelo hacia España. Esta misma semana, el presidente de la Airef, José Luis Escrivá, alertó de que las proyecciones reflejan que España mantendrá un déficit estructural en torno a dos puntos del PIB en 2020. Ello significa que en un contexto económico neutral (sin expansión ni recesión), España mantiene un desfase superior a los 20.000 millones.

Para paliar esta situación sería preciso adoptar medidas que eleven los ingresos públicos de forma estructural o que reduzcan el gasto de manera permanente. Y la crisis demográfica es un factor que empuja al alza el gasto público en la medida en que el envejecimiento de la población exige mayores recursos del sistema de pensiones y de la sanidad.

Con todos los datos en la mano, sorprende que el debate político gire en torno a rebajas fiscales. Es cierto que el impacto de la propuesta de C’s se limita a dos décimas del PIB, sin embargo, el Gobierno de Rajoy promete que antes de las elecciones habrá nuevas rebajas de impuestos. A ver quién da más.

cincodias.com

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