¿Es la presión fiscal “medio-baja” en España, como dice el número 2 de Montoro? –

El ex alcalde de Jaén, José Enrique Fernández de Moya, ocupa en la actualidad el cargo de secretario de Estado de Hacienda. Su nombramiento por parte del ministro del ramo, Cristóbal Montoro, fue interpretado como un intento de elevar el perfil político de una de las áreas de gobierno peor valoradas por los ciudadanos españoles.

Así, no es de extrañar que Fernández de Moya se vea obligado a hacer ejercicios de equilibrismo argumental cada vez que le toca sacar la cara por su jefe y defender las actuaciones de un ministro que ha sido reprobado por el Congreso de los Diputados y que ha llegado a subir los impuestos casi cincuenta veces en plena crisis económica.

Las últimas piruetas argumentales que le hemos visto a Fernández de Moya han tenido lugar en las páginas del diario El Mundo. Durante la entrevista, el secretario de Estado de Hacienda declara: “El nivel de presión tributaria que se vive en el conjunto de España no es, ni por asomo, superior al de la media de la zona euro. Estamos en unos términos medio-inferiores, sin lugar a dudas”.

¿Está en lo cierto el político andaluz? ¿Es la presión fiscal “medio-baja” en España, según dice el número 2 del ministro Cristóbal Montoro? Los últimos datos oficiales y definitivos que ha ofrecido la agencia estadística europea Eurostat corresponden al ejercicio 2013 y arrojan que el peso de los impuestos sobre el PIB alcanzó un 41,3% en la Eurozona, frente al 34% observado en España.

Si tomamos como referencia los números de Eurostat para 2015, que si bien no son definitivos nos permiten hacer una comparación más actualizada, encontramos que la presión fiscal promedio en los diecinueve países de la Eurozona llega al 41,4% del PIB, por encima del 34,6% que se registra en España.

Desagregando los números, vemos que los países europeos con mayor presión fiscal, según los datos provisionales de 2015, son Francia (47,9% del PIB), Bélgica (47,5%del PIB), Austria (44,4% del PIB), Italia (43,5% del PIB) o Alemania (40% del PIB). Por el contrario, al margen de España, la presión fiscal es inferior al 40% del PIB en Países Bajos (38,2% del PIB) o Irlanda (24,4% del PIB).

Matizando los cálculos

Por tanto, efectivamente, Eurostat sí recoge que la presión fiscal en España es más baja que en muchas de las grandes economías del área monetaria única. No obstante, conviene ir más allá de esta valoración y adentrarse en el cálculo de este indicador. Y es que la presión fiscal es una división de la recaudación total entre el tamaño del PIB. De modo que, aún recaudando lo mismo, una caída del PIB se traduciría necesariamente en un aumento del resultado final.

Es más: obviando la evolución del PIB y fijándonos simplemente en los datos de recaudación, encontramos que el Estado ingresa hoy 440.000 millones de euros, un nivel similar al de 2007, en pleno pico de la “burbuja” inmobiliaria. No es cuestión menor, al fin y al cabo, especialmente teniendo en cuenta que el paro hoy es superior al de hace una década en siete puntos porcentuales.

Además, incluso tomando como referencia el indicador de presión fiscal, conviene enfriar las declaraciones del número 2 de Hacienda en base a una comparación con otros países desarrollados que no están en la Eurozona. Si tomamos las cifras oficiales de la OCDE vemos que la presión fiscal media en dicho club es del 34,3% del PIB, un nivel muy similar al registrado en España. De hecho, la presión fiscal es del 32% en Japón, el 31,9% en Canadá, el 31,4% en Israel, el 27,9% en Suiza, el 27,8% en Australia o el 26,4% en Estados Unidos.

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