El yerno de Roig compra la F1 de Valencia

Atitlan, firma dirigida por Roberto Centeno, yerno del presidente de Mercadona, y un grupo de inversores compran a precio de saldo el terreno, que recibió varias ofertas ‘fantasma’. La parcela procede de una participada de Bankia quebrada, que pagó 300 millones hace una década.

La mayoría de los terrenos ubicados junto a lo que fue el circuito urbano de Fórmula 1 de Valencia acaban de cambiar de manos. La firma de inversión Atitlan, fundada y dirigida por Roberto Centeno -yerno del presidente de Mercadona, Juan Roig- y Aritza Rodero, se ha hecho junto a un grupo de varios inversores con la propiedad de un suelo que lleva años vacío y abandonado.

Hace apenas una década esos mismos terrenos batieron todos los récords conocidos en el mercado inmobiliario de Valencia, al venderse por 300 millones de euros una superficie por desarrollar de 103.000 metros cuadrados.

Esa cifra fue lo que Acinelav Inversiones pagó a finales de 2006 a Compañía Logística de Hidrocarburos (CLH) por hacerse con sus antiguos depósitos junto al puerto de Valencia. El comprador tenía como primer accionista a Bancaja, con algo más del 25%, y a varios promotores históricos valencianos: Lubasa, Valencia Constitución, Salvador Vila, y las familias Ferrando y Quesada.

De joya a activo tóxico

Entonces, esa pastilla de suelo era considerada el auténtico diamante en bruto de la nueva Valencia, al estar ubicada a medio camino entre la Ciudad de las Artes y la nueva Marina. La guinda al pastel fue el anuncio, poco después, de la llegada de la Fórmula 1. El Ayuntamiento de Valencia de Rita Barberá había convocado un concurso internacional de ideas para esa zona, que finalmente alumbró un ambicioso programa urbanístico, el PAI del Grao. El proyecto contemplaba unas 3.000 viviendas y crear varios canales de agua para recuperar parte del cauce original del Turia en su desembocadura. Como muchos de los macroplanes previos a la crisis, solo existe en maquetas e imágenes virtuales. Hoy ese espacio es una enorme explanada muy degradada y en parte asfaltada en la que aún se mantienen vallas y bloques de hormigón del antiguo circuito.

Ante la falta de desarrollo del suelo y de ingresos, Acinelav se declaró en concurso en 2014, ahogada por 270 millones de deuda, como publicó EXPANSIÓN. Además, la Administración le reclamaba parte de las cargas de urbanización que le correspondían por los costes del trazado del circuito.

El principal acreedor es un sindicato de varios bancos, en el que BBVA figura como agente. Además, otro de los grandes afectados fue Sareb, que asumió los préstamos participativos que Bankia, a su vez, heredó de Bancaja por más de 68 millones.

Dentro del proceso judicial, el administrador concursal designado, el bufete Rossaud Costas, convocó una subasta privada con el gran activo de la sociedad, esos 103.000 metros cuadrados, según adelantó El Confidencial.

Ha sido dentro de ese proceso en el que Atitlan y sus socios han logrado hacerse con los suelos, según confirmaron fuentes de la firma de inversión, aunque sin desvelar más detalles. Sin embargo, la oferta del grupo inversor liderado por Centeno y Rodero no era ni mucho menos la más alta.

Según publicó Valenciaplaza, el importe no llega a los 30 millones de euros, cuando otras dos ofertas alcanzaban 40 y 35 millones. Sin embargo, esas propuestas estaban lideradas por intermediarios que, pese a contar con el supuesto apoyo de fondos de Dubái y otros países, a su vez buscaban recolocar el suelo entre otros inversores. Cuando llegó la hora de poner el dinero para cerrar la compra, ni siquiera cubrieron los adelantos exigidos.

Al final, las garantías que ofrecía Atitlan para las entidades financieras, que llevan años con ese activo tóxico provisionado, parecen haber sido decisivas para decantar la balanza. Y ello a pesar de que el precio es 10 veces inferior a lo que le costó a la quebrada Acinelav.

A falta que el juzgado mercantil que tramita la quiebra de Acinelav otorgue el visto bueno, el traspaso tampoco parece que vaya a suponer el desarrollo inminente del suelo. La actual corporación municipal puso en revisión el PAI y debe volver a tramitarse. Con su porcentaje de suelo, el comprador tenía muchas papeletas para actuar como agente urbanizador, pero el Ayuntamiento, que ahora preside Joan Ribó, prefiere que sea la empresa municipal Aumsa.

Nuevo actor inmobiliario

Esta operación estrella confirma el giro en la estrategia de inversión de Atitlan y su apuesta por el inmobiliario. La firma inversora creada en 2006, que inicialmente se especializó en empresas proveedoras de Mercadona, ha cerrado varias compras y alianzas en el sector inmobiliario valenciano en el último año.

Así, apoyó a la familia Ferrando para adquirir el porcentaje que Bankia tenía en NAU, uno de los mayores dueños de activos terciarios y suelo en la ciudad. El grupo posee centros comerciales, hoteles y el edificio del casino de Cirsa.

La nueva compra es una muestra clara de que Atitlan considera que la crisis inmobiliaria ya ha tocado suelo en Valencia y se encuentra en plena recuperación

expansion.com

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