El italiano que se enamoró de las anchoas de Santoña

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La historia de Grupo Consorcio comienza en la villa marinera de Santoña (Cantabria) con la constitución en 1950 de Consorcio Español Conservero, que basa su producción en pescados como la anchoa, el atún blanco o bonito del norte, el atún rojo –procedente del golfo de Vizcaya– y, de forma minoritaria, el chicharro, la caballa y el relanzón. Poco a poco, la empresa va incrementando el volumen de elaboración de filetes de anchoa en aceite de oliva, que soban las trabajadoras del grupo –el 90% de la plantilla son mujeres–, encargadas de ponerlos bonitos para su consumo.

Consorcio es una empresa familiar, cuya presidenta es la italiana María Cristina Croce. Su padre, Giacomo Croce, fue uno de los italianos que viajó desde su país a este pueblo cántabro en busca de anchoas para elaborarlas en salazón. En el siglo XIX, Santoña acogió a emprendedores italianos que dejaron su saber hacer y su impronta en esta tierra, sentando las bases de la industria conservera. En sus más de 60 años de historia, Grupo Consorcio se ha mantenido fiel a esa tradición, poniendo especial énfasis tanto en la selección de materias primas como en los procesos de elaboración de sus conservas.

Cronología

El italiano que se enamoró de las anchoas de Santoña

1950. Se constituye el Consorcio Español Conservero, que basa su producción en pescados como la anchoa, el atún blanco o bonito del norte, el atún rojo –procedente del golfo de Vizcaya– y, de forma minoritaria, el chicharro, la caballa y el relanzón. Consorcio es una empresa familiar creada por un emprendedor italiano que viajó desde su país a Santoña en busca de anchoas para elaborarlas en salazón.

Años ochenta. La empresa se centra en la internacionalización, una vez que ha consolidado sus ventas nacionales, dando el salto a Italia, afianzando sobre todo su marca de bonito del norte. Logra penetrar en otros mercados con las marcas La Dea de España, La Reina de España y Bonton.

1997. Inaugura una nueva planta industrial en Santoña, con una superficie de 11.000 metros cuadrados y otros 5.000 metros dedicados a servicios.

2004-2005. Adquiere la conservera Pelazza, con más de 60 años de experiencia en la elaboración de anchoa en salazón y filetes de anchoa en aceite de oliva. Así, el grupo se convierte en uno de los líderes de producción de filetes de anchoa en aceite en España, con ventas superiores a los 11 millones de euros de este producto. En 2005 funda en Pisco (Perú), La Compañía Americana de Conservas, y construye una fábrica de 13.000 metros cuadrados con el objetivo de ser proveedor de anchoas peruanas y argentinas.

2013-2016. Desarrolla un ambicioso plan de expansión industrial, que acaba de finalizar, con el fin de modernizar, ampliar las instalaciones y duplicar la producción, en el que invierte cuatro millones de euros.

La empresa, en la década de los ochenta, se centra en la internacionalización, una vez que ha consolidado sus ventas nacionales, dando el salto a Italia, afianzando sobre todo su marca de bonito del norte. De hecho, se convierte en la principal firma exportadora de esta especie en el mercado italiano. Además, logra penetrar en otros mercados con las marcas La Dea de España, La Reina de España y Bonton.

La siguiente década es la de la consolidación en los mercados, convirtiéndose en líder de atún en el mercado italiano y consolidando las ventas de bonito del norte en aquel país. En 1997 inaugura una nueva planta industrial en Santoña, con una superficie de 11.000 metros cuadrados y otros 5.000 metros dedicados a servicios. Esta nueva factoría cuenta con las tecnologías más avanzadas para la elaboración de conservas de túnidos, que permiten un mayor volumen de producción y de almacenamiento, disponiendo de naves robotizadas y automatizando muchos procesos de envasado y paletizado. Las instalaciones ofrecen un mayor espacio para el trabajo de la anchoa y el bonito, entre otros productos, y que ahora se apoyan en tecnología e innovación para elaborar un género de la más alta calidad con todas las garantías sanitarias.

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En 1999, Consorcio dirige sus esfuerzos comerciales a la expansión en el mercado español, que culmina con la adquisición en 2004 de la conservera Pelazza, con más de 60 años de experiencia en la elaboración de anchoa en salazón y filetes de anchoa en aceite de oliva. Con esta adquisición, el grupo se convierte en uno de los líderes de producción de filetes de anchoa en aceite, con ventas superiores a los 11 millones de euros de este producto.

En el año 2005, Consorcio crea en Pisco (Perú) La Compañía Americana de Conservas y construye una fábrica de 13.000 metros cuadrados, con el fin de ser proveedor de las especies Engraulis ringens (anchoa peruana) y Engraulis anchoita (anchoa argentina). Pronto se convierte en una de las mayores plantas mundiales de elaboración de filetes de anchoa en semiconserva, suministrando al continente americano y europeo. En ese mismo año es cuando la compañía adquiere la empresa asturiana de comida tradicional Campanal, con más de ocho décadas de experiencia en la elaboración de platos caseros. Y traslada su fábrica de Asturias a Cantabria, dotándola de las más altas tecnologías, a la vez que respeta las recetas y la manera de trabajar de la marca. Esta es la única empresa del grupo que no está relacionada con los túnidos o las anchoas.

Entre 2006 y 2012 prosigue la expansión a nivel nacional, logrando arañar más cuota de mercado en el terreno de la anchoa con la marca Consorcio, con una cuota del 6,1% en España. Desde Perú, se aumenta la producción de latas y frascos como producto terminado para los mercados europeo y americano. En estos años crece el número de países a los que se exporta, superando los 40, siendo Italia, Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Suiza, Bélgica, Francia, Portugal, Andorra, Suecia, Egipto, Tailandia, Brasil y México los principales.

La última gran inversión que acaba de finalizar es un ambicioso plan para modernizar las instalaciones, que le ha permitido duplicar su producción y en el que ha invertido cuatro millones de euros.

260.000 latas y 160.000 frascos diarios

El italiano que se enamoró de las anchoas de Santoña

Uno de los grandes hitos de Grupo Consorcio, compuesto por las marcas Consorcio, Pelazza, Campanal, Caprimir y Realmar, ocurrió en 2009, año en el que la compañía, según aseguran, sigue manteniendo el liderazgo en el mercado de la anchoa, con una cuota del 8%, e incrementando las ventas en la categoría de bonito, al tiempo que consolidan su posición en Reino Unido y Estados Unidos.

En 2010 alcanza el liderazgo en el mercado español en frascos de bonito del norte, con más de 4,5 millones de ventas por valor de mercado. A finales de 2011 se crea la gama especial Gran Costera de Consorcio, orientada a satisfacer la demanda de los clientes más exigentes, con el fin de potenciar el canal de venta directa del grupo, único canal en que se comercializa esta gama.

Un año más tarde alcanza el liderazgo de ventas en volumen de bonito del norte en aceite de oliva. Sirvan como datos indicadores de ventas los siguientes: cada día se despachan 110.000 latas de bonito y de atún claro, y 90.000 frascos;de anchoas se sirven cada día 150.000 latas y 70.000 frascos.
La fábrica de Santoña cuenta con más de 25.000 metros cuadrados, de los cuales 10.000 están destinados a la planta de túnidos; 5.000 metros, a la de anchoa; 2.500 metros, a los platos preparados de Campanal, la única empresa del grupo que no está relacionada con los túnidos y las anchoas, y 5.000 metros están destinados al centro logístico. Atodo esto hay que sumar los 13.000 metros cuadrados de la factoría de Perú.

cincodias.com

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